Inmunizar para frenar la propagación del COVID-19, tarea principal de la ciencia cubana

La inmunización contra el COVID-19 es indispensable para frenar la propagación del virus y evitar las posibles mutaciones dentro de la isla, confirmó a Sputnik el director general del Instituto Finlay de Vacunas de La Habana, doctor Vicente Vérez Bencomo, principal artífice de los candidatos vacunales cubanos Soberana.

 CAPAC- Por Miguel Fernández/ Tomado de Sputnik/ Foto: EFE.
 
«Tener vacunada a toda la población, al margen de la evolución de la pandemia, en primer lugar evita que haya mutaciones dentro del país, porque con la alta circulación que hay hoy del virus, este puede mutar incluso aquí adentro», comentó el científico.
 
«En segundo lugar —agregó el doctor Vérez—, los niveles de inmunización que se logran con la vacunación van de manera general a protegernos en principio contra cualquiera de las variantes mutantes, y las enfermedades graves provocadas por las mutantes. Por lo tanto, eso es parte de la estrategia que tenemos».
Vérez Bencomo es un reconocido científico cubano, creador de tres vacunas preventivas —Haemophilus influenzae tipo b, la conjugada Quimi-VIO (contra los neumococos), y el candidato vacunal anticovid Soberana 02—, lo que lo coloca entre los principales investigadores en la búsqueda, desarrollo y producción de inmunizantes.

Producción de vacunas

En un breve diálogo sostenido en el Palacio de Convenciones de La Habana, el doctor Vérez Bencomo comentó a Sputnik que ya se logró articular de manera efectiva el escalado industrial de manera acelerada, después que se demostró en las vacunas Soberana 02 y Soberana Plus una eficacia clínica muy alta, de más del 91%, y una eficacia contra la infección de más de un 75%, en este caso –dijo—, «de las cepas que estaban circulando en el país».
 
«Soberana es una vacuna compleja de producir, y los primeros millones de dosis deben empezar a salir a partir del mes de septiembre —de Soberana 02 y Soberana Plus—, y aspiramos a poder incorporarnos al programa de vacunación masiva del país, de conjunto con la vacuna Abdala, la que más se está utilizando en este momento», enfatizó el científico.
 
Agregó que tanto él como su equipo de trabajo en el Instituto Finlay de Vacunas, tienen «la aspiración de tener un impacto importante contra la enfermedad COVID-19, tanto la asintomática como la grave, pero al mismo tiempo tenemos la esperanza que nuestra vacunación tenga un fuerte impacto contra la infección».

Cepa delta

Respecto a la cepa delta, el doctor Vérez Bencomo añadió que se extenderá la vacunación y a partir de ahí —recalcó—, «haremos un análisis para ver cuál será el impacto sobre la circulación de esa cepa, que en este momento es la mayoritaria en nuestro país y no perdemos la esperanza de tener impacto sobre la infección, porque es un camino importante para reducir la transmisión».

La variante delta del virus SARS-CoV-2 es la que predomina actualmente en Cuba, información que confirmó a la prensa la doctora María Guadalupe Guzmán, directora de Investigación, Diagnóstico y Referencia del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí.

Esta cepa, que se notificó por primera vez en India y ya está presente en 140 países, desde el mes de junio comenzó a causar estragos en la población cubana, y es la más contagiosa, provocando una carga viral considerablemente más elevada y sólo necesita cuatro días para transmitirse.
 

Rebrote

Acerca del rebrote sostenido de la pandemia del COVID-19, el doctor Vérez comentó que habrá que buscar las evidencias para ver qué impacto se tiene sobre la transmisión, la enfermedad y la gravedad, y eso es parte de la información que se está recolectando en este momento, pero en el caso de las vacunas Soberanas —acotó— «esa es una información por construir».

Población pediátrica

«También pensamos –adelantó el investigador— en el mes de septiembre tener un impacto importante en la población pediátrica, que es un importante nicho de transmisión porque es una población que no está vacunada, y a partir de lanzar la campaña de vacunación de los niños aspiramos a tener un impacto importante en tratar de bajar la circulación del virus».
Cerca de 70.000 menores de 18 años se han reportado en Cuba como positivos a la enfermedad COVID-19 desde el inicio de la pandemia en marzo de 2020, y más de 400 niños requirieron cuidados en salas de terapia intensiva.
 
Hasta el momento, Cuba ha reportado 526.837 casos positivos a la enfermedad COVID-19, y 4.088 fallecidos, desde que se declaró la pandemia en marzo del año pasado. Actualmente se mantienen 42.042 confirmados activos, de ellos 41.596 con evolución clínica estable, y se atienden en las salas de terapia intensiva 446 pacientes, 109 en estado crítico y 337 en condición grave.

 

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