7 de noviembre: “Cuando me muera, que me entierren al lado de Carlos Fonseca”

Entrevista a Tomás Borge, del 25 de julio de 2010, de Radio La Primerísima, donde recuerda al Comandante Carlos Fonseca Amador, asesinado por los esbirros de Somoza el 7 de noviembre de 1976.

tomado de Filmfonseca

El en aquél entonces único sobreviviente de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Comandante Tomás Borge Martínez, deseaba que lo enterraran al lado de Carlos Fonseca Amador el día que partiera de este mundo (Borge moriría 2 años más tarde, en abril de 2012), según sus propias declaraciones en una extensa entrevista que se publicó en el portal Oficial El 19 Digital, y de la cual Filmfoseca publicó lo que sigue.

A continuación parte de la entrevista:

– Comandante ¿cómo se integra usted a la lucha armada contra la dictadura somocista?

Yo me integro a la lucha antisomocista a los 13 años, hace ya bastante. Yo me acuerdo, cuando en Matagalpa salieron las primeras manifestaciones contra Somoza, sentí la vocación de la lucha desde que tenía 13 años, sentí una emoción especial, y me incorporé a la lucha antisomocista desde los 13 años. Yo saqué un periódico y el jefe de la Guardia de ahí me sacó de Matagalpa, como era amigo de mi padre, dijo… “para no matarlo, mejor que se vaya para Managua.” ¡A los 13 años!

Pasaron los años, llegué a la universidad, junto con Carlos Fonseca, sacamos un periódico, vino la muerte de Somoza, caímos presos, estuve dos años y medio en la cárcel. Carlos encabezó la lucha por sacarme, finalmente salí. Nos encontramos después en el exilio, en Cuba sobre todo. Yo me entrené militarmente, soy Sub-Teniente, no soy Comandante, porque me gradué en una Academia Militar; mi grado de Comandante es político, y Sub-Teniente de militar. Me sirvió haber estado en una Academia, para darles clases, darles entrenamiento militar a los compañeros del Frente Sandinista.

“Fundamos el Frente Sandinista con Carlos, Silvio Mayorga, el Coronel Santos López, Faustino Ruiz, Francisco Buitrago, Jorge Navarro, y otros. Desgraciadamente, murieron todos; el único que murió por causas naturales fue el Coronel Santos López, los demás murieron en combate o asesinados por la Guardia. Y yo te digo, honestamente, hubiera dado ¡cualquier cosa! por ser yo el muerto y no Carlos Fonseca”.

Comandante Tomás Borge

– Comandante, precisamente sobre eso ¿qué significó para usted, haber crecido y luchado al lado del Comandante Carlos Fonseca Amador?

Carlos y yo nos conocimos en Matagalpa, muy jóvenes, él era un poco menor que yo, pero éramos chavalos los dos. Una vez llegó Somoza a Matagalpa y, un grupo de muchachos, me acuerdo de Carlos, Jaime Vargas y otros, no le dimos la mano a Somoza cuando nos quiso dar la mano a los estudiantes. Me quedé viendo a Carlos Fonseca, en aquel momento, con sus ojos miopes, en ese momento no andaba anteojos, o los andaba, no me acuerdo, pero de todas maneras, quedó viendo a Somoza, todo serio, y no le dio la mano; y yo por supuesto tampoco, siguiendo el ejemplo de Carlos Fonseca. Fue el primer ejemplo que me dio Carlos Fonseca.

Seguimos siendo amigos, y un día de tantos, Carlos encontró unos libros de Marxismo y nos fuimos donde una tía mía, que quedaba a la orilla del Río Matagalpa, y empezamos a estudiar Marxismo. Después nos vimos en la universidad, fundamos “El Universitario”, y después, en Tegucigalpa, Honduras, el Frente Sandinista.

Carlos hizo la primera guerrilla en Río Coco o Wangki, en el Bocay. Pero el hombre que mandaba en ese momento, se llamaba Noel Guerrero… no era mal hombre, pero, por rivalidades con Carlos, no le permitió que llegase a la montaña, y Carlos, a pesar de que él quería, no pudo incorporarse a la guerrilla con nosotros. Allá, esa guerrilla… estuvimos en el Río Wangki, en Walakistán y en Raití, hasta ahí llegamos. Y de ahí la guerrilla se dispersó y regresamos. Carlos organizó entonces una nueva guerrilla en Pancasán, junto con Oscar Turcios, Silvio Mayorga y yo, que éramos los Jefes de esa Guerrilla, y Rigoberto Cruz. Como ya ustedes conocen, esa Guerrilla fue acribillada a balazos, en un golpe artero que dio la Guardia, donde murió Silvio, Francisco Moreno y otros compañeros.

Por suerte, Carlos no estaba en ese grupo, nos venimos para Managua, empezamos a reorganizar el Frente Sandinista, ya bajo la dirección directa de Carlos Fonseca.

“Ahí ocurrieron sucesos como el de la muerte de Julio Buitrago, Aníbal Castrillo, Leonel Rugama, y otros hechos heroicos, que despertaron a la juventud de Nicaragua, que en masa quiso ingresar a las filas del Frente Sandinista. Estos fueron los grandes reclutadores, Julio Buitrago, Leonel Rugama, fueron reclutadores de jóvenes, por su ejemplo extraordinario de heroísmo. Decía Carlos Fonseca, refiriéndose a Julio: “podrá en el mundo haber héroes tan grandes como Julio, pero no más grandes”. Y el ejemplo extraordinario de Julio y de Leonel también, sirvieron para estimular la presencia de jóvenes en el Frente Sandinista”.

Comandante Tomás Borge

– ¿A qué se refería usted cuando en la cárcel dijo: que Carlos Fonseca es de los muertos que nunca mueren? ¿Y cómo le impactó haber perdido a su amigo?

Yo estaba en la cárcel cuando llegó Nicolás Valle Salinas, así se llama el Coronel de la Guardia, el de Novedades, a decirme que Carlos había muerto; entonces yo dije esa frase que se volvió célebre. Una frase, donde yo quise decir que Carlos era inmortal. Lo dije de una manera un tanto original, que se grabó en la conciencia de los nicaragüenses. Y cuando se inicia la bellísima canción de Carlos Mejía Godoy sobre Carlos Fonseca, al inicio él puso esa frase, cuando yo la pronuncié por primera vez en México, en un mitin, él la grabó, y después la puso encabezando esa canción.

Después, García Márquez escribió un libro sobre Salvador Allende… Y pone: “Salvador Allende es de los muertos que nunca mueren”. Y yo le digo al Gabo… “me plagiaste, Gabo; lo malo va ser que van a creer que yo te plagié a vos.” Bueno, él me plagió. La verdad es que esa frase ha sido repetida numerosas veces por mucha gente, y es una frase, al parecer, afortunada. Porque Carlos, en efecto, ¿cuándo va a morir? ¡Nunca va a morir! La única esperanza que tengo yo cuando me muera, es que me entierren al lado de él; aunque yo no voy a ser de los muertos que nunca mueren, pero voy a estar acariciando los huesos de Carlos Fonseca, lo que algún día quiero, el día que me muera.

– ¿Cómo le afectó la muerte de su amigo entrañable, Carlos Fonseca?

¡Imaginate vos! Fuimos amigos, verdaderos hermanos, fundadores del Frente Sandinista, ambos de Matagalpa, compartimos muchas horas juntos en las Casas de Seguridad; nos peleábamos a veces… Carlos tomaba mucho café, cuando no había café le dolía la cabeza; y un día que no había café y le dolía la cabeza, me dice: “¿no tenés una pastilla para el dolor de cabeza?” “Ahí, le digo, en la mesa de noche”. Y se fue. Yo tenía una compañera que tomaba píldoras anticonceptivas, y se tomó una píldora anticonceptiva, y pasó una semana molesto conmigo. Yo no le di mi brazo a torcer, hasta que él comprendió que había sido injusto conmigo, y me volvió a dirigir la palabra.

Muy pocas veces discutimos. Me acuerdo, cuando después de varios años de haberse ausentado Carlos de Nicaragua, regresó; estaban contra él varios compañeros de aquel entonces, Víctor Tirado, Henry Ruiz, Plutarco Hernández, un tico, estaban contra él; en las reuniones se burlaban de Carlos, y él les reclamaba, porque Víctor había sido en otro momento muy cercano a Carlos, y Plutarco también. Pedro Aráuz, que ahí estaba también, y que estaba contra Carlos, le dije: “¿por qué no lo conocés? Cuando lo conozcás vas a cambiar de parecer”. En efecto, cuando Carlos vino, Pedro Aráuz cambió inmediatamente de parecer, y me dijo: tenías razón, Carlos Fonseca es un extraordinario compañero.

Carlos, cuando lo vi después de tantos años, pegaba unos brinquitos de alegría cuando me vio, que nunca lo voy a olvidar. Pero además, me tenía un enorme cariño y una gran confianza.

“Cuando yo caí preso, Carlos ordenó que nadie se moviera de ninguna Casa de Seguridad, porque él estaba seguro de que yo no iba a hablar”.

Comandante Tomás Borge

Pero además, me dice Lumberto Campbell, que en una casa que quedaba en la Carretera a Masaya, que yo conocía, por supuesto, ahí dejé a Carlos; cuando yo caí preso ahí estaba Carlos, y Pedro Aráuz que estaba en Carretera a Masaya.

Y me dice Campbell que un día suena el teléfono, y entonces preguntan: ¿Quién es? ¿No vive ahí fulano de tal? Una llamada rara… no, aquí no vive. Entonces dice Carlos, nos vamos a ir de esta casa, no vaya a ser que caiga en manos de la Seguridad, y crean que fue Tomás el que la delató. No se fueron de la casa, porque en aquel momento era dificilísimo cambiar de casa; yo me acuerdo, no pasó nada. Pero te expongo esa expresión para decirte el cariño, la confianza, la delicadeza también de Carlos Fonseca hacia sus compañeros.

– ¿Qué fue lo más difícil de su lucha contra la dictadura, Comandante?

La división interna del Frente Sandinista, fue el momento más duro para mí; y después de eso, lo más alegre fue la unidad. La unidad que se realizó en Cuba; las tres Tendencias que había en aquel momento, nos juntamos con Fidel Castro, que fue el padrino de la unidad, como ha sido el padrino de tantas cosas buenas; el hombre más extraordinario en la historia de este Continente, después de Bolívar, junto con Sandino y otros, Fidel Castro, irrespetado por algunos, dicho sea de paso.

– Comandante, tenemos entendido que cuando usted estaba en la cárcel, escribió un poema dedicado a una de sus hijas. ¿Qué pensaba en ese momento?

¡Ah! No, cuando yo estaba en la Seguridad, en la Loma de Tiscapa, que dicho sea de paso, ayer estuve con unas amigas mías, en las cárceles de la Seguridad. Y yo le voy a pedir públicamente a Daniel, que rehabilite esas celdas, para que los jóvenes puedan ver lo que era el somocismo. Porque el somocismo, ya mucha gente no lo recuerda, las nuevas generaciones no recuerdan todas las barbaridades, los crímenes que cometía el somocismo.

Y ese es un ejemplo muy visible de las torturas, porque ahí hay constancia, en esas celdas, de las argollas, los aires acondicionados; ahí me metieron en una celda, me desnudaron, en el suelo, con el aire acondicionado, durante un mes o más, y ahí me torturaron, me pusieron una capucha, y me la pusieron durante 9 meses. Ese lugar debe ser rescatado, para que los jóvenes, los estudiantes de este país, vayan a ver las barbaridades que cometía la Seguridad de Somoza.

“Pero además, recordarles ahí, tal vez, que Somoza asesinó durante su dictadura, más de 200 mil nicaragüenses, y lo peor es, no tanto que Somoza haya matado a tanta gente, que haya torturado de una manera brutal a tanta gente, ¡sino que algunos dicen que Daniel Ortega es peor que Somoza! ¿Cómo se atreven a decir eso…? Cuando la historia de Somoza es la historia del latrocinio, de la tortura, del asesinato, de la barbarie. ¡Yo no sé…! La gente ya no recuerda, las nuevas generaciones, porque bueno, ¿hace cuántos años se fue Somoza de aquí? Hace 30 años”.

Comandante Tomás Borge

Entonces, los que tienen 30 años, ¡ya no se acuerdan de las barbaridades que hizo Somoza! Hay que recordarles, hay que hacer una campaña aquí. Yo invito al Frente Sandinista, para que haga una campaña, desnudando las barbaridades que hacía la tiranía de Somoza. Que los jóvenes vayan a visitar la cárcel donde fuimos torturados, donde estuvimos todos nosotros, y vayan a ver todo lo que hicieron. Ahí, pegado a esa celda, está el archivo de la Policía, yo creo que hay que sacar ese archivo. Me dijeron ayer los de la Policía que están pensando sacarlo y hacer un Museo de la Policía; creo que es bueno hacer un Museo de la Policía, pero dejar intacta esa celda donde están todas las constancias de las torturas que realizó la Seguridad contra los sandinistas ¡durante años!

Y poner en evidencia los crímenes que cometía el somocismo, el latrocinio, la robadera, la corrupción que había, y que se le quite a las nuevas generaciones la idea… mirá, en este momento, dice la señora de los Derechos Humanos, que “la dictadura de Daniel Ortega es peor que la de Somoza”. Yo le reclamé un día públicamente, ella dice que cuando yo estaba preso me defendió, puede ser, era su deber; pero además, le agradezco que me haya defendido, pero yo estuve 9 meses esposado y encapuchado, ¡era justo que me defendiera…! ¿Qué ciudadano nicaragüense ha estado preso, encapuchado y esposado durante 9 meses, durante el Gobierno de Daniel Ortega? ¿Cuál? Pero además, no sólo encapuchado, esposado y torturado, sino… ¿cuál ha estado preso, simplemente preso? ¡No hay un solo prisionero político!

¿Cuándo ha estado preso Eduardo Montealegre, o Arnoldo Alemán, por razones políticas? Arnoldo estuvo preso por acusaciones de corrupción, pero por razones políticas ¡no ha estado preso nadie en este país! No sólo eso, no hay un solo exiliado, ¿quién está exiliado? Hay exiliados económicos, pero exiliados políticos, ninguno.

Además, ¿cuándo la Policía ha lanzado un garrotazo aquí, o una bomba lacrimógena? ¿Cómo puede hablarse de una dictadura que no ha lanzado nunca una bomba lacrimógena? Me parece que hay que resucitar las barbaridades que hizo el somocismo. Yo invito al Frente Sandinista para que haga una campaña, haciendo evidente todas las barbaridades, para que nadie se atreva a pensar siquiera, que este Gobierno verdaderamente democrático, profundamente humanitario; que este Gobierno que nunca ha rajado una cabeza, que nunca ha lanzado una bomba lacrimógena, que nunca ha echado preso a nadie, que no ha mandado al exilio a nadie, pueda compararse con aquel Gobierno de 200 mil asesinatos, de torturas horribles, de latrocinio, de robadera, de corrupción… ¡hay que poner en evidencia eso!

Yo invito al Frente Sandinista que lance la campaña, denunciando las barbaridades horribles, pero ¡inenarrables, inconcebibles casi! que hizo Somoza. Fijate que en las montañas de Matagalpa, a un compañero que era colaborador nuestro, ¡lo despellejaron vivo con una cuchilla de afeitar! ¿Cómo puede compararse aquel Gobierno con este Gobierno?

Pero doña no sé cómo, de los Derechos Humanos, y no sólo ella, también algunos compañeros que fueron nuestros, de la época del primer Gobierno dicen lo mismo; que además, cuando yo fui Ministro del Interior, yo eché presa a un montón de gente para defender a la Revolución. Todos los que conspiraban contra el Gobierno Sandinista, yo los mandaba a la cárcel; y se fueron al exilio un montón, huyendo de las medidas que nosotros tomábamos para defender a la Revolución… ¡y ellos estaban en el Gobierno!

¿Acaso el Vicepresidente no era Sergio Ramírez? ¡Que no me diga que no aplaudía todas las medidas que nosotros tomábamos! ¿Acaso no estaba ahí Henry Ruiz, que era el Ministro de Planificación? ¿No estaba por ahí la Dora María Téllez, que era Ministro de Salud? Y todos estaban contentísimos, y decían que era un Gobierno Revolucionario, democrático. Y ahora, que no hay ni siquiera eso, porque en aquella época había presos políticos, yo los mandaba a echar presos, yo era el Ministro del Interior, la Policía, la Seguridad del Estado. No echan en cara lo que hicimos, porque ahí estaban ellos, echan en cara lo de ahora, que no hay nada… ¡completamente inconcebible!

“Yo les digo a los nicaragüenses que abran bien los ojos, frente a esta hipocresía, frente a esta demagogia, frente a esta mentira organizada y orquestada con fines odiosos, por cierto, para evitar la inevitable victoria del Frente Sandinista”.

Comandante Tomás Borge

– ¿Qué piensa Comandante de estas personas que durante la Primera Fase de la Revolución ocuparon importantes cargos, y que ahora están renegando del Frente Sandinista?

Eso es lo que te estoy diciendo, que son unos hipócritas, que son demagogos, que son men-tirosos… ¡me produce tristeza! no creás que eso me produce odio, ni siquiera malestar, sino una gran tristeza, pensar que aquellos compañeros que estuvieron con nosotros en aquellos momentos difíciles, que se enfrentaron a la agresión norteamericana, estén ahora con esas posiciones tan contradictorias con la realidad… es triste, ¡muy triste, por cierto!

Nicaragua: 19 de Julio, 40 años de la Revolución Sandinista

Desde aquella gesta conmovedora al contexto en que se debate el actual gobierno de Daniel Ortega y el rol de los EEUU con sus políticas contrainsurgentes.

por Stella Calloni. En La Voz del Sandinismo

El 19 de julio de 1979, sólo 48 horas después de la huida a Miami del dictador Anastasio Somoza Debayle y sus colaboradores en aviones de su empresa familiar, llegaron a Managua la primeras tropas –la mayoría muy jóvenes, casi niños- del Frente Sandinista de Liberación (FSLN) creado en los años 60, y el pueblo se lanzó a las calles, desobedeciendo el toque de queda de Manuel Urcuyo, el sucesor que intentó dejar el prófugo, sin entender que la revolución había triunfado.

Sería imposible describir aquellos días finales en medio de los combates más duros, bajo los bombardeos que Somoza había ordenado, que produjeron cantidad de víctimas y destruyeron ciudades inútilmente porque ya habían caído uno tras otros los bastiones de la Guardia Nacional.

Recuerdo aún las campanas de la Iglesia de Masaya, que comenzaron a sonar cuando esa castigada ciudad fue tomada por los jóvenes revolucionarios y el pueblo desbordado acompañó con piedras, palos, viejísimas escopetas, pistolas herrumbradas, determinando el triunfo del FSLN sobre la dinastía somocista, que había llegado después del asesinato del héroe nacional Augusto Sandino en los años ’30.

La ofensiva final creció rápidamente desde mediados de 1978 y avanzó como un río desbordado. El 16 de julio el FSLN tomaba Esteli (ya León estaba en manos de los revolucionarios) que la habían declarado capital provisoria, y desde allí derogaron la Constitución somocista, disolvieron el Congreso y la Guardia Nacional.

Por fin el 20 de julio, la Junta revolucionaria llegó a Managua. Aquello fue indescriptible. Allí estaba el nuevo ejército, con sus integrantes de ropas desgarradas, armas viejas, que evidenciaban la enorme diferencia con las tropas somocistas, armadas por Washington.

“El cielo con las manos”

El país estaba destruido no solamente por la guerra, sino porque Somoza lo manejaba como si fuera un predio propio. Los días que siguieron fueron como «haber tocado el cielo con las manos». decía el único fundador sobreviviente del FSLN, el comandante Tomás Borge Martínez, nombrado ministro del Interior. Fueron días de intensas emociones, alegría, fiestas y llantos por los casi 50 mil muertos por la dictadura y en la guerra de liberación nacional.

Lo que podría definir aquel momento histórico es que estábamos viviendo la juventud del mundo. Uno de los hechos más emocionantes fue ver llegar entre las polvorientas calles a un grupo de ancianos, sus pies calzados con cutarras (zapatillas artesanales muy viejas), y ropas gastadas y muy antiguas. Eran sobrevivientes del ejército de Sandino que salieron desde sus escondites, una clandestinidad de años, para llegar a comer lo que llamaron «los frijolitos de la libertad».

Esto pasó 40 años atrás. Rápidamente vivimos entonces el proceso de alfabetización, ya que en algunos lugares hasta el 90% de la población era analfabeta y, además, nunca habían visto un médico. Salud, educación, rescate de miles de familias de la más absoluta pobreza, reparto de tierras a los campesinos, recuperar la cultura, la memoria, la identidad. Imponer la justicia para las miles de víctimas. Por primera vez Nicaragua era rescatada del olvido de siglos.

Los pasos dados por la Revolución fueron reconocidos por el mundo, pero muy pronto comenzaría la guerra encubierta de Estados Unidos contra los sandinistas, que se instaló desde los años ’80 creando un ejército mercenario de «los contras», reclutados entre los mayores asesinos de la Guardia Nacional somocista y otros bajo la dirección de la CIA.

Para esto se tomaron Honduras, limítrofe con Nicaragua, donde además de Palmerola instalaron otras bases para desatar una guerra terrorista contra los sandinistas. Como corresponsal del periódico mexicano Uno Más Uno, colaboradora de El Periodista de Buenos Aires y otros medios, también cubrí esta guerra despiadada. Recuerdo haber llegado a aldeas invadidas por los contras y ayudar a recoger cuerpos desmembrados de niños, mujeres, ancianos.

Esta fue una escena común en esa guerra cruel, agravada con la llegada de Ronald Reagan al gobierno de Estados Unidos, lo que derivó en el caso más escandaloso de corrupción: militares estadounidenses liderados por el coronel Oliver North y otros funcionarios que hoy regresaron de la mano de Donald Trump, impusieron los llamados narco-gate e Irán-gate. En el primer caso, al enviar drogas a la Florida, utilizando el Comando Sur en el Canal de Panamá; en el segundo vendiendo armas a Irán, para pagar a la contra en su guerra terrorista.

Pocos recuerdan hoy esta guerra encubierta que dejó otros casi 70 mil muertos e impidió los mayores avances propuestos por el proceso revolucionario.

A cuatro décadas

Ahora, bajo una andanada terrorista mediática, política, con violencia mercenaria, EE UU instaló una guerra contrainsurgente en pleno siglo XXI, cuando el gobierno de Daniel Ortega había logrado avances en lo político, social y económico, que destacaron organismos internacionales, después de ganar por tercera vez consecutiva en las elecciones de 2016 con más del 72% de los votos.

Utilizando el esquema golpista con mercenarios y terroristas escudados en una marcha estudiantil, en abril de 2018, quemaron edificios, centros de salud, universidades, escuelas, viviendas de familias sandinistas, atacaron con armas y quemaron las dos radios oficialistas, en un país donde el poder económico maneja la absoluta mayoría de los medios de comunicación. Trump ha declarado abiertamente enemigo al eje Venezuela-Nicaragua-Cuba, agregándole en forma también encubierta a Bolivia.

Las investigaciones del periodista estadounidense Max Blumenthal, pusieron al descubierto el rol de la (USAID), Freedom House, y la National Endowment Foundation (NED) en el financiamiento de ONG’s nicaragüenses, que llamaron al derrocamiento de Ortega.

De acuerdo a Blumenthal, la USAID destinó en 2017 unos 5,2 millones de dólares, para la supuesta capacitación de la sociedad civil y las organizaciones de medios de comunicación. También destacó que en junio, los dirigentes del M19, el grupo estudiantil que comenzó las protestas antigubernamentales, viajaron a Washington a reunirse con la ultraderecha de EE UU, como los congresistas cubano-americanos Marcos Rubio. Ted Cruz e Ileana Ross Lehtinen. También se reunieron con Mark Green, director de la USAID, quien manifestó su apoyo contra el gobierno sandinista. El viaje fue pagado por Freedom House.

El M19 no es fruto del «descontento» contra Ortega. Uno de sus organizadores, Félix Madariaga, está al frente del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, es uno de los principales voceros contra el sandinismo, y recibió 260 mil dólares de la NED. La fundación «Hagamos Democracia», de Luciano García, recibió también 525 mil dólares de la NED desde 2014 y se constituyó en otro instrumento de intervención en Nicaragua, entregando en 2017 un millón de dólares a diversas organizaciones de la llamada «sociedad civil» que exigen la renuncia de Ortega.

La Comisión de DD.HH. de Nicaragua (111 mil dólares), el Centro para la Empresa Privada (239 mil dólares) y el Instituto Republicano Internacional (150 mil dólares) tuvieron su parte (Fuente: NED digital). También la NED destino 305 mil dólares a grupos anónimos para lo que llaman «promoción de la democracia».

La NED fue creada en 1983 por la administración de Ronald Reagan y desde entonces colaboró activamente en la guerra encubierta contra Nicaragua en los años ’80-’90, apoyó y financió a los medios y la oposición antisandinista en ese país y fue clave en la invasión a Panamá en diciembre de 1989.

Un mes antes de las reuniones del M19 con legisladores ultraconservadores en Washington, la NED «afirmó sin rodeos que las organizaciones respaldadas por ellos han pasado años recibiendo millones de dólares sentando las bases para la insurrección» en Nicaragua, como lo señaló el sitio web Global Americans, escrito por el académico estadounidense Benjamin Waddell, director académico de la Escuela de Capacitación Internacional en Nicaragua.

Lo cierto es que «la prensa internacional describió la rápida escalada de disturbios civiles en Nicaragua como una explosión espontánea de descontento colectivo», escribió Waddell, y agregó que «la participación actual de la NED en nutrir a los grupos de la sociedad civil en Nicaragua arroja luz sobre el poder del financiamiento transnacional para influir en los resultados políticos en el siglo XXI».

«Mucho de lo que hacemos hoy fue hecho encubiertamente hace 25 años por la CIA», comentó Allen Weinstein, fundador de la NED.

«Las caras más visibles del movimiento anti Ortega no han sido los jubilados afectados por las reformas de la seguridad social, sino los estudiantes urbanos, políticamente no afiliados.» Mientras tanto, enmascarados con morteros y armas de fuego encabezaron los bloqueos viales que causaron pérdidas de unos $ 250 millones en ingresos, señalaba en 2018.

Es tan obvia la acción de Estados Unidos en Nicaragua, que asombra que figuras importantes surgidas del sandinismo, cuya oposición a Ortega se basa en diferencias internas, hayan hecho silencio y permitido este desangre del país.

En este contexto se recordará el 40 aniversario de la Revolución Sandinista: en momentos en que EE.UU. lleva adelante un proyecto geoestratégico para recolonizar a toda América Latina y poner sus recursos bajo control.

Nicaragua celebra el repliegue táctico a Masaya

Por Jorge Capelán. Tomado del blog Managua con amor.

Este sábado 6 de julio el pueblo de Nicaragua celebra el repliegue táctico a Masaya con una movilización que desde hace 40 años se caracteriza por dos cosas: su masividad y sus demandas organizativas, dado que consiste en una marcha o caravana de miles y miles de personas desde la capital hasta la ciudad de Masaya. 

Al mismo tiempo, es una expresión de alegría popular por la llegada del 19 de julio, el día de la victoria sobre la tiranía somocista.

El repliegue a Masaya fue una proeza que, según dicen los entendidos, aún hoy en día es materia de estudio en las academias militares del mundo. Un grupo de guerrilleros sandinistas evacuó a miles de civiles, entre los que habían mujeres, niños, ancianos, heridos y personas con discapacidad, frente a las propias barbas del enemigo armado hasta los dientes que se aprestaba a asesinarlos en masa.

En junio de 1979, Nicaragua estaba en llamas. La insurrección contra la dictadura somocista, proclamada a inicios de ese mes, y seguida de inmediato por una huelga general, llevó la guerra a todas las ciudades importantes en el Pacífico y también en el Caribe. Se insurreccionaron Masaya, León, Chinandega, Estelí, Matagalpa, y muchas otras ciudades. 

El sur de Nicaragua arde con fieros combates a la Guardia Nacional. La dictadura está cada vez más aislada y los Estados Unidos buscan un recambio al tiempo que se proclama la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional y otros países empiezan a reconocerla. Son momentos cruciales en los que se decide el futuro de la historia del país. ¿Lograrían los Estados Unidos marginalizar al Frente Sandinista imponiendo un “somocismo sin Somoza” o encontraría Nicaragua las llaves de su independencia nacional?

El comandante William Ramírez en el Repliegue. Foto: teleSUR

Toda esta coyuntura fue posible en gran medida porque la población de Managua se insurreccionó contra la dictadura y durante la mayor parte de ese mes efectivamente empantanó a la Guardia Nacional, impidiéndole ahogar en sangre la revuelta en el resto del país. Durante al menos 17 días, del 10 al 27 de junio, Managua fue testigo de cruentos combates contra la Guardia Nacional. Hubo varias masacres imborrables en la memoria, en Batahola, Kilombo, El Paraisito, la Colina 110…

Ya hacia fines del mes, dos cosas parecían claras: La primera, es que el gran objetivo de empantanar a la Guardia se había logrado y la segunda, que tras los intensos combates el parque comenzaba a escasear y las líneas de aprovisionamiento debían restablecerse. Desde el punto de vista miliar se imponía un repliegue. 

En el este de la capital, que era el punto más fuerte de la insurrección, la Guardia se aprestaba a lanzar una operación de tierra arrasada contra unas fuerzas guerrilleras que no tenían balas para responder. Además, en esos barrios habían miles de personas que, si las columnas guerrilleras se hubieran retirado, habrían sido asesinadas, no solo por tierra sino también desde el aire. Es así como surge El Repliegue Táctico a Masaya.

La noche del 27 de junio de 1979, seis mil personas en tres columnas, hombres, mujeres, niños, ancianos y heridos dirigidos por un grupo de guerrilleros, desaparecieron como por arte de magia horas antes de que la Guardia Nacional se lanzara contra ellos en los barrios orientales de Managua.

Caminando por veredas, tardaron casi día y medio en llegar hasta la Masaya insurreccionada, “tierra libre de asesinos”, no sin antes ser descubiertos a mitad de camino por la Guardia y bombardeados, y tras varios peligrosísimos pasajes frente a las propias barbas de la GN armada hasta los dientes. Murió mucha gente, tal vez un centenar, pero varios miles salvaron la vida. 

El Repliegue fue posible gracias a la capacidad organizativa y la conducción de los cuadros del Frente Interno, pero sobre todo lo fue por la confianza mutua entre el pueblo y la conducción del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Desde el punto de vista estrictamente militar, el Frente Sandinista podría haberse retirado sin la población civil, pero entonces algo en su relación con el pueblo se habría roto. Lo que es aún más importante: ¿cómo podrían los guerrilleros sandinistas actuar contra su propia naturaleza de luchadores sociales y dejar morir así a la gente? No. No es así la política sandinista.

Nunca dejar al pueblo que se muera. Maniobrar a gran escala con el pueblo. Sembrar en millones la sabiduría de interpretar el momento justo. Eso es la política sandinista en su mejor expresión. Ese es el legado de El Repliegue Táctico a Masaya.

El Repliegue fue posible gracias a la capacidad organizativa y la conducción de los cuadros del Frente Interno, pero sobre todo lo fue por la confianza mutua entre el pueblo y la conducción del Frente Sandinista de Liberación Nacional, una confianza que a su vez se traduce en disciplina y en capacidad de accionar colectivo de miles y miles de personas.

Sin esa confianza mutua no habría sido posible luego diseñar la Cruzada Nacional de Alfabetización de 1980, apenas meses después del derrocamiento de la tiranía, movilizando a toda la sociedad. Jóvenes de las ciudades y sus familias, campesinos, obreros, iglesias, durante meses se movilizaron con disciplina militar para poner fin a las más nefasta herencia de la dictadura: 50.35% de analfabetismo, una de las tasas más altas en América Latina.

La derecha se ha encargado de falsear mucho la historia de aquellos años, pero lo cierto es que fue una época de participación popular masiva a todos los niveles.

Sin esa confianza mutua entre el pueblo y la conducción sandinista en los años 80 no habrían funcionado ni las Milicias, ni el Servicio Militar Patriótico, ni las Jornadas de Salud, ni muchas otras de las grandes batallas que el pueblo libró en aquellos momentos. La derecha se ha encargado de falsear mucho la historia de aquellos años, pero lo cierto es que fue una época de participación popular masiva a todos los niveles.

Solo esa confianza mutua entre el partido revolucionario y el pueblo permitió que en plena guerra el Frente Sandinista impulsara la Autonomía de la Costa Atlántica, confiando en los pueblos que históricamente habían sido vistos como extraños en su propia casa y sentando así las bases de la Nicaragua moderna de hoy, la que dejó atrás el enclave cuartelero al servicio de Estados Unidos en el que la habían convertido las diversas facciones de la oligarquía desde la independencia.

Se pueden encontrar muchos otros ejemplos de esa filosofía incluso después de 1990. Todo el proceso de paz impulsado desde antes y después de ese año fue un ejercicio de confianza mutua entre el pueblo y la conducción revolucionaria. Aún maniobras como el tan denostado “pacto” que le permitió al Frente dividir a la derecha y asegurarse las condiciones que le permitieran volver al poder, si bien no fueron comprendidas por amplios sectores, lo cierto es que contaron con el apoyo de una gran masa de sandinistas que fueron los que votaron para que el Frente ganara las elecciones de 2006.

La derrota del “golpe suave” perpetrado contra nuestro pueblo el año pasado fue otro ejemplo del legado del repliegue táctico a Masaya. ¿Qué habría pasado si desde los primeros días de la violencia golpista el Frente Sandinista irresponsablemente hubiera ordenado a la Policía y a toda la militancia a responder a la violencia con violencia? Hoy, no solo en Nicaragua, sino en toda Centroamérica, estaríamos en guerra.

La disciplina de las masas sandinistas, la fe del pueblo en el Frente, engañaron a los golpistas, que creyeron tener un apoyo popular que no tenían. Así pasaron los días y las semanas y el apoyo inicial que a través de mentiras y noticias falsas habían acumulado se desinflaba aceleradamente a medida que los golpistas se revelaban en todo su carácter criminal y asesino. Luego vinieron las instituciones democráticas del pueblo, junto al propio pueblo, a levantar los tranques y restaurar el orden democrático del pueblo.

El de mañana será un repliegue especial, como también lo será la gran marcha del pueblo leonés el domingo en conmemoración de la toma del Fortín de Acosasco. Será especial porque este 40 aniversario de la ofensiva final y derrocamiento de la dictadura somocista coincide con el primer aniversario del gran movimiento popular que dio al traste con el tenebroso plan golpista de 2018. A partir de este año, junto a los caídos de 1979 rendimos también homenaje a tantos caídos por la Revolución Popular Sandinista del siglo XXI. 

La liberación costó sangre y, no podemos olvidarlo, sigue costando sangre. 

Ayer el enemigo fue una casta delincuencial y genocida. Hoy son puchitos, una casta también (y a no dudarlo, igual o peor de genocida que Somoza de tener la oportunidad), que representa los últimos estertores de una oligarquía que desde la independencia no ha sabido hacer otra cosa que matar al pueblo y vender al país.

Ayer el pueblo destruyó al Estado genocida y proclamó una constitución que sentó las bases para una Nicaragua de todos y no de y para las élites. Hoy el pueblo fortalece el poder democrático, reivindica sus derechos y asume un papel económico fundamental.

No lo dudemos, mañana seremos un mar de gente. Tenemos todavía muchas ofensivas y muchos repliegues por delante, siempre juntos, siempre al Frente, siempre por más victorias.


23 de junio – 1936: nace Carlos Fonseca Amador, novio de la patria rojinegra

Hace 83 años nacía en Nicaragua uno de los fundadores y principal líder histórico del Frente Sandinista de Liberación Nacional, el mártir Carlos Alberto Fonseca Amador. A continuación su biografía en Ecured.

tomado de Ecured

Carlos Alberto Fonseca Amador.Profesor, político y revolucionario nicaragüense. Fue, junto con Tomás Borge, Silvio Mayorga, Faustino Ruiz y Santos López, fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (F.S.L.N.).

Infancia y adolescencia

Carlos Fonseca Amador (El novio de la Patria Rojinegra) nació en el barrio El Laborío de la ciudad de Matagalpa el 23 de junio de 1936 y fue hijo de la campesina Justina Fonseca, de oficio cocinera y de Fausto F. Amador, contador de una mina de propiedad estadounidense.

Realizó sus estudios primarios en la Escuela Superior de Varones de Matagalpa donde entró con 6 años de edad. Con 9 años vendía caramelos de nancite que su madre elaboraba y después vendía periódicos por las calles de la ciudad para contribuir a la economía familiar. Destacó desde sus primeros tiempos por su capacidad para el trabajo y su responsabilidad, era sumamente estudioso.

En 1950, comienza los estudios secundarios en el Instituto Nacional del Norte de Matagalpa. Trabajando en cualquier oficio, bodeguero, vendedor, entre otros oficios. En tercer año fue el mejor alumno de su curso por obtener las notas más altas y junto al que sería su inseparable amigo Tomás Borge descubren interesantes lecturas: Tomás Moro, John Steinbeck, Howard Fast y participó en la huelga que exige retirar del recinto de la Universidad de León un medallón que representa a Somoza García.

Descubrió a Karl Marx y Friedrich Engels en la librería del poeta Samuel Meza lee y estudia con su amigo Ramón Gutiérrez Castro, recién llegado de Guatemala. Junto con este compañero estudia francés para poder acceder a los libros que únicamente estaban en ese idioma. Leía tanto que era conocido en el Instituto por ser el único que había leído íntegramente la colección Historia de los Estados Unidos de la biblioteca.

Trabaja en la UNAP (Unión Nacional de Acción Popular) en Managua intentando agrupar a jóvenes independientes pero la organización es dominada por elementos de derecha por lo que los de izquierda fundan el Partido Renovación Nacional.

Juventud

Con 18 años junto con otros compañeros funda la revista Segovia en la que dirige sus primeros cuatro números de seis que logran editar. Conoce a Marco A. Altamirano, que le acompaña a los “círculos de estudio” que dirige Gutiérrez Castro y en los que se adentra en los fundamentos teóricos de izquierda y empieza a vender el periódico Unidad del Partido Socialista Nicaragüense.

El 4 de marzo de 1955 se gradúa y obtiene la medalla al mejor bachiller del año llamada “estrella de oro”. Se marcha a Managua y es nombrado inspector y director de la biblioteca del Instituto “Ramírez Goyena”. Combina el trabajo con los estudios en la Escuela de Economía de la Universidad nacional. Ingresa en el Partido Socialista y participa el 14 de septiembre en un operativo patriótico en la hacienda San Jacinto como miembro del “Ramírez Goyena”.

Al año siguiente se traslada a León y se matricula en la Facultad de Derecho a la vez que trabaja en la agencia de La Prensa. Integra con Silvio Mayorga, Tomás Borge y el guatemalteco Heriberto Carrillo la primera célula identificada con los principios del proletariado.

Seis días después del ajusticiamiento del dictador Anastasio Somoza García por Rigoberto López Pérez, es apresado en Matagalpa y puesto en libertad 50 días después.

El 3 de julio de 1957 viajó al extranjero con la finalidad de asistir al V Festival Mundial de la Juventud y de los Estudiantes en Moscú y luego el 16 de agosto participa en el Congreso de Kiev. Viaja al Congreso de Estudiantes por la Paz y la Amistad en Leipzig, República Democrática Alemana. Conoce Berlín Oriental y regresa a Moscú en octubre. Después de visitar varios países europeos y americanos vuelve Nicaragua el 16 de diciembre y es detenido en el aeropuerto.

En marzo de 1958 firma Programa Mínimo del partido Movilización Republicana que pide amnistía general y retorno de exiliados y es seleccionado para pronunciar el discurso de apertura del curso universitario. Interviene en la jornada de repudio a la visita a la Universidad del funcionario norteamericano Milton Eisenhower (hermano del entonces presidente de Estados Unidos). En su carácter de secretario de relaciones del Centro Universitario de la Universidad Nacional Autónoma (CUUN), organizó en noviembre asambleas estudiantiles para exigir la libertad de profesores universitarios y de un estudiante (Tomás Borge) que guardan prisión desde el ajusticiamiento de Somoza. Es detenido varias veces, en Managua y en Matagalpa.

En marzo de 1959 funda con otros compañeros la JDN (Juventud Democrática Nicaragüense) que es considerada como el primer intento de la juventud nicaragüense por independizarse políticamente y jugar un papel histórico. Desde este movimiento pintan leyendas contra la tiranía, encabezan manifestaciones y señalan los defectos de Unión Nacional Opositora (UNO) controlada por el Partido Conservador. Estas acciones hacen que sea detenido el 2 de abril y es deportado a Guatemala. En la capital guatemalteca se relaciona con la Asociación de estudiantes.

Inicio en la Guerrilla

En 1959 Carlos Fonseca pasa de Guatemala a Honduras y se integra en la columna guerrillera “Rigoberto López Pérez” al mando del Comandante Rafael Somarraba que contaba con el apoyo del gobierno cubano en la lucha contra la dictadura de los Somoza. En la columna hay numerosos miembros cubanos. En una acción coordinada la columna es masacrada en El Chaparral (Honduras) y Carlos recibe una herida de bala en el pulmón. Es tratado en Tegucigalpa y en La Habana.

Después de su recuperación viaja a Costa Rica y Venezuela donde asiste a una convención del Frente Unitario Nicaragüense (FUN) y el 20 de febrero firma, como delegado del CUUN, el “Programa Mínimo” de esa organización progresista. Es detenido y enviado a México donde conoce al profesor Edelberto Torres, por quien guarda particular afecto.

A su vuelta a Nicaragua es de nuevo detenido y extraditado a Guatemala donde es confinado en el Petén y hace amistad con el que sería futuro comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Guatemala, Luis Augusto Turcios Lima. Es trasladado a la capital de donde se evade y pasa a El Salvador. En noviembre llega a Nicaragua vía La Habana con la ayuda de Tomás Borge y Julio Jerez y contacta con la recién fundada Juventud Patriótica Nicaragüense (JPN) que ha desplegado intensas actividades opositoras.

En 1961 Funda el Movimiento Nueva Nicaragua (MNN) junto con otros compañeros. El MNN tiene tres células, en Managua, León y Estelí. Publica el primer ideario de Sandino.

Fundación del F.S.L.N. y la guerrilla

En una reunión del MNN celebrada en Honduras en julio, en la que participaban Carlos Fonseca, Tomás Borge, Silvio Mayorga, Faustino Ruiz y Santos López, Carlos Fonseca propone el nombre Frente Sandinista de Liberación Nacional para la organización armada revolucionaria que desde meses atrás se viene integrando.[1].

Junto con el veterano sandinista Santos López, estudia la posibilidad de la lucha armada sobre el terreno llegando hasta las orillas del Río Coco. Las discrepancias con un compañero y la necesidad de fortalecer el Frente Interno evitan su participación en la guerrilla rural.

En 1962 es detenido y condenado a 6 meses de prisión donde escribe “yo acuso a la dictadura” y “Esta es la verdad”, ensayo en el que refuta un comunicado del gobierno que acusaba a los sandinistas de querer atentar contra periódicos como La Prensa y asesinar políticos de otras fuerzas políticas incluido el Partido Comunista de Nicaragua.

Carlos Alberto Fonseca Amador

El 6 de enero de 1965 es deportado, por tercera vez, a Guatemala y confinado otra vez al Petén, una noche varios hombres armados lo conducen a la orilla del río Suchiate, y después de hacer varios disparos de ametralladora, el 15 de enero lo cruza a nado. Al día siguiente llega a Tapachula, México.

El 20 de marzo contrae matrimonio civil, en León, con María Haydeé Terán de quien se había enamorado en prisión. María Haydeé era dos años menor que Carlos, procedía de León y de una familia conocida de disidentes Liberales. Su padre y hermano eran militantes del PLI. Su familia tenía una editorial: Editorial Antorcha, y una librería cerca de la universidad. María Haydeé mantenía contactos con activistas estudiantiles y participaba en diferentes actos de protesta contra la dictadura. Ella conoció a Carlos Fonseca en una reunión clandestina pero no supo quien era hasta que su novio, Octavio Robleto, al escuchar la descripción de la misma se lo dijo. Cuando Fonseca estaba en prisión acudía a visitarle dos veces por semana.

En enero de 1965 María se entera, en una visita que hace a la cárcel, que Fonseca ha sido desencarcelado, pregunta a su padre que lo han llevado a Guatemala (la tercera deportación a ese país). Después de estar varios días en la cárcel de La Tigrera lo deportan a México. María llega a México en compañía de su padre y de su hermano y se casa con Carlos Fonseca el 3 de abril en la casa de Edelberto Torres. Pasan un año fuera de Nicaragua. Después de pasar por Costa Rica entra a Nicaragua en diciembre de 1965.

El 24 de noviembre de 1966 nace en León su hijo Carlos. En este tiempo Carlos Fonseca hace varios trabajos de investigación sobre el poeta Rubén Darío a la vez que junto con compañeros como José Benito Escobar, Daniel y Humberto Ortega y otros más intensifican el trabajo en los barrios de Managua y fortalecen el movimiento estudiantil a la vez que determina hacer los preparativos necesarios para implementar la lucha armada en la ciudad y en el campo.

En 1967 el F.S.L.N. emite un comunicado denunciando a los provocadores de la UNO y con ello se rompe la izquierda tradicional. En abril, Carlos Fonseca se traslada a la montaña, a la zona de Quiragüe, con un grupo guerrillero y el 6 de agosto combate en la comarca El Bijagüe. La presencia de los guerrilleros sandinistas desata una sangrienta represión entre los campesinos.

El 17 de enero de 1968 se le reconoce a nivel nacional como jefe político y militar del F.S.L.N. Junto con Julio Buitrago, Ricardo Morales Avilés y otros cuadros que reorganizan las filas del F.S.L.N. después de los entrenamientos de Pancasán y lanza varios comunicados a las madres nicaragüenses y a la estudiantes revolucionarios.

El 29 de enero de 1969 nace su hija Tania. El Frente Sandinista de Liberación Nacional, F.S.L.N., se consolida política e ideológicamente, a pesar de sus reveses militares, al ofrecer un programa con quince puntos señalados por él, sus estatutos y estrategia. Lanza mensajes en nombre de la organización “Por un primero de mayo guerrillero y victorioso”.

El 31 de agosto es capturado en una casa de Alajuela, en Costa Rica y en diciembre se organiza un operativo para su liberación que resulta fallido. En él cae presa, entre otros compañeros, su esposa María Haydee Terán. Diferentes movimientos en Francia y El Salvador piden a Costa Rica la liberación de Carlos Fonseca y sus compañeros pero no es hasta el 21 de octubre que mediante una operación de canje del F.S.L.N. son liberados pasando a Cuba vía México.

Vive y trabaja en La Habana hasta 1975. En ese tiempo realiza una intensa labor de organización del F.S.L.N. y de publicación de diferentes comunicados y artículos, muchos de ellos son publicados en la revista Bohemia. De su pluma saldrán artículos como “Reseña de la secular intervención norteamericana en Nicaragua” (para el XXXVIII aniversario del asesinato de Sandino) o “Notas sobre la carta-testamento de Rigoberto López Pérez”.

En agosto de 1975 está de nuevo en Nicaragua. En noviembre escribe “Síntesis de algunos problemas actuales”. Luego se integra a la montaña y en 1976 escribe “Notas sobre la montaña” y,”Notas sobre algunos problemas de hoy”, en el mes de octubre.

Muerte

Cae en combate en la región de Zinica, el 7 de noviembre. Testigos oculares indican que Carlos Fonseca fue asesinado después de capturado. Su cadáver es mutilado y mandan sus manos a Managua para la identificación.

En 1979 es enterrado en el mausoleo de la plaza de la Revolución en Managua donde es recibido por más de 100.000 personas.

Circunstancia de la Muerte

La caída en combate del Comandante en Jefe de la Revolución sandinista Carlos Fonseca Amador, en una emboscada preparada por una patrulla de la guardia somocista, se debió a una vil delación. Así lo confirman los testimonios del campesino en cuya casa se alojara la guardia que con posterioridad preparó la emboscada y de un integrante de la patrulla somocista, ambos en entrevista exclusiva para Juventud Rebelde.

De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, el Comandante en Jefe Carlos Fonseca al atardecer del 7 de noviembre de 1976 se dirigía hacia la zona montañosa de Zínica para sostener una importante reunión con varios dirigentes del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Al llegar a la zona conocida por Boca de Piedra, la reducidísima tropa que lo acompaña es interceptada por el fuego de la patrulla emboscada. El tiroteo es intenso. El Comandante es herido en las piernas y queda inmovilizado. Aún en la madrugada del día 8 de noviembre está con vida, pero al amanecer…

Ahora no hizo nada

Al llegar a la localidad minera La Rosita y hacer indagaciones en el comando del Ejército Popular Sandinista sobre la ubicación de los maestros cubanos, por esas coincidencias que no se repiten dos veces, nos enteramos que estaban siendo interrogados un campesino y un exguardia somocista, ambos vinculados a los hechos de Boca de Piedra.

Hablamos con el jefe militar de la zona y fue permitida la entrevista con ambos individuos en cuyas palabras se puede apreciar la sádica actuación de la guardia con el cuerpo del destacado dirigente sandinista.

En la casa del campesino Matías López se alojó la patrulla aquella tarde de noviembre y posteriormente se preparó la emboscada. José Dolores, exguardia somocista, reconoce haber integrado la patrulla comandada por el entonces teniente y tres años más tarde mayor de la Guardia Nacional, José Enrique Munguía Berrios (quien después ante el tribunal reconoció su culpabilidad en estos hechos).

Dolores cínicamente asegura ahora que aunque estaba armado y a diez metros del lugar donde cayera Carlos Fonseca, él no hizo ni un solo disparo sobre los guerrilleros. Es más, afirma con tremendo desparpajo que si Carlos hubiera pasado por su posición, él lo hubiera dejado pasar y se hubiera incorporado a la guerrilla. José Dolores señaló que un oreja (chivato), llamado “El pinto” (en ese momento prófugo), había avisado a Munguía del movimiento de los guerrilleros y que hacia la casa del campesino Matías se dirigió la patrulla para sorprenderlos. Al atardecer tomaron posiciones de combate, y sobre las seis y media y las siete de la noche comenzó el tiroteo, prolongándose durante hora y media más o menos, pero que solo al amanecer fue que salieron de sus refugios y vieron a dos hombres muertos.

En la casa del campesino

El campesino Matías aún no sabe cómo a él y a su familia los dejaron con vida. Dice que por la tarde llegó la patrulla a su casa y le obligaron a que cocinaran para ellos, manteniéndose ocultos allí hasta el atardecer cuando se apostaron en una hondonada delante de la casa e hicieron a la familia esconderse en un cuarto, so pena de matarlos si salían de allí.

Sobre las siete empezó el tiroteo. “Yo tenía miedo y no me moví de aquel cuarto hasta la mañanita en que el teniente de la guardia me obligó a salir”, nos comentó el campesino. “Cuando salí, la guardia estaba dando un rodeo para entrarle por detrás a los dos hombres tirados en la tierra y luego disparó sobre ellos.

“El teniente me ordenó que buscara dos machos (mulas) para montarlos sobre ellos y llevarlos a la capilla de Boca de Piedra. Cuando fui a cargar al barbudo, hombre flaco, de espejuelos de metal, que después supe era Carlos Fonseca, su cuerpo aún estaba caliente por lo que parecía que hacía poquitico que había muerto; estaba chorreando mucha sangre por el pecho, una herida fresca, al parecer de los disparos en la mañana, y en las piernas tenía también manchas de sangre aunque ya secas.

“Ya en la capilla le cortaron las manos, le pelaron la barba, le sacaron el dinero de los bolsillos (unos 10 000 córdovas) y el teniente empezó a hacer paqueticos con los reales (pesos) para repartírselos a los guardias. También cogió algo así como una brújula y los espejuelos de metal…”.

El campesino Matías narró por último que ya por la tarde llegaron unos helicópteros con varios altos jefes militares y se llevaron el cadáver.

Así fueron los últimos minutos del Comandante Carlos Fonseca Amador. Así pensaron acallar su espíritu combatiente. El comandante Tomás Borge recuerda que estando en prisión, un oficial somocista vino jubiloso a tirarle en la cara la noticia. Su respuesta fue contundente: Carlos es de los hombres que nunca mueren. Y no ha muerto. Su pueblo victorioso lo recuerda, junto a Augusto César Sandino, en cada una de las tareas revolucionarias. Como dice una popular canción que todos los nicaragüenses tararean, Carlos es el tayacán vencedor de la muerte, novio de la patria rojinegra, al que Nicaragua entera le grita PRESENTE.

Bibliografía

Referencias

  1. Declaración de Carlos Fonseca

Fuentes

Nicaragua: mujeres sandinistas históricas ratifican su lealtad al FSLN

Tomado de Radio La Primerísima

En un comunicado difundido por medios nicaragüenses, mujeres que formaron parte de la lucha sandinista homenajearon a Petrona Hernández, heroína que junto a su madre María Venancia colaboró en la lucha que encabezó el General Augusto C. Sandino, y expresaron su apoyo incondicional al Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Petrona Hernández, conocida como Amanda Aguilar, una de las Mujers de El Cuá.
Petrona Hernández, conocida como Amanda Aguilar, una de las Mujers de El Cuá.

Comunicado completo:

A vos Petrona Hernández, heroína matagalpina, que junto a tu madre María Venancia colaboraste en la lucha que encabezó el General Augusto C. Sandino; a vos, ejemplo digno de la mujer nicaragüense, que con toda tu familia acompañaste a la guerrilla sandinista en las montañas del norte de Nicaragua desde 1937 hasta 1979; a vos, que con el seudónimo de Amanda Aguilar estuviste al frente de las 19 mujeres campesinas de El Cuá; a vos, madre de cuatro hijos asesinados por la guardia somocista, mujer longeva y heroica; a vos, nosotras las sandinistas colaboradoras, combatientes y militantes integradas a la lucha del FSLN antes de 1979, que nos mantenemos leales a él, te rendimos homenaje en este mes de las madres nicaragüenses que, como vos, han perdido a sus hijos en guerras fratricidas promovidas por la oligarquía vendepatria con el patrocinio de los gobiernos imperialistas de turno.

Somos fuerza moral, representantes del ejemplo, de los intereses, del sudor, del temple, de los sentimientos y de los sueños de las nicaragüenses luchadoras, patriotas y trabajadoras.

Somos fuerza moral, representantes del ejemplo, de los intereses, del sudor, del temple, de los sentimientos y de los sueños de las nicaragüenses luchadoras, patriotas y trabajadoras, cuyo imaginario psicosocial ha pretendido ser manipulado por los descendientes de los criollos y oligarcas que acumularon sus fortunas sobre cientos de miles de indios y pueblos originarios que fueron asesinados por sus antepasados invasores para despojarles de sus tierras y riquezas, por los traidores de siempre que no reconocen más patria que el dinero y más amo que el imperio a través de los inquilinos de la Casa Blanca, cuyas tropas mordieron el polvo de la derrota al ser expulsadas por Sandino, y vencidos después por su heredero, el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

A lo largo de nuestra historia, desde la invasión española y la colonización, cuando las indígenas mancilladas se negaban a parir, las mujeres nicaragüenses –a la par de los hombres, en la montaña, campos y ciudades, con Sandino y el Frente Sandinista– hemos resistido todo tipo de agresiones como agitadoras, correos, enfermeras, organizadoras, propagandistas, retaguardia y vanguardia en las luchas de cada momento.

Hemos aportado nuestra inteligencia, nuestra capacidad de lucha y de trabajo en las distintas jornadas que nos ha planteado la defensa de los intereses legítimos de nuestras familias, en nuestra calidad de obreras, campesinas, estudiantes, profesionales, micro, pequeñas y medianas empresarias, asalariadas, jubiladas, funcionarias del gobierno y del Estado, trabajadoras por cuenta propia, miembros de las estructuras del FSLN en sus distintos niveles y diferentes momentos.

Nuestro aporte a la sociedad ha sido abonado con la sangre de las miles de mujeres que nos han precedido en la lucha, dejándonos su ejemplo y compromiso de no traicionar jamás.

Convocadas por tu ejemplo, querida Amanda Aguilar, a raíz de la conmemoración del 8 de Marzo de 2019, las colaboradoras, combatientes y militantes del FSLN que nos integramos a la lucha revolucionaria desde antes de 1979, hemos reafirmado nuestra lealtad a la memoria de Las Mujeres de El Cuá, a tu legado histórico como parte de la lucha antimperialista de Sandino, al Coronel Santos López, al Comandante Carlos Fonseca, a los fundadores del FSLN, y a nuestro Presidente, el Comandante Daniel Ortega, quien encabezó desde el 19 de julio de 1979, la defensa del proyecto revolucionario en los años 80 contra la sexta intervención del imperialismo norteamericano y sus adláteres locales. Fue Daniel quien condujo el proceso de negociación por la paz en 1989, evitando así un mayor derramamiento de sangre. Fue Daniel quien dio ejemplo de democracia al entregar el poder en 1990. Fue Daniel quien lideró la resistencia del pueblo gobernando desde abajo en contra de los abusos de los gobiernos neoliberales que hasta el año 2007 nos dejaron al país destruido, saqueado y en oscurana.

Nos convoca la defensa del decoro nacional, lastimado una vez más por el intento golpista de los oligarcas de siempre, que una vez más se atreven a utilizar como escudo la intervención del imperialismo yanqui.

Nos inspira, Amanda, tu ejemplo y el papel desempeñado en la lucha por las sobrevivientes integradas tempranamente al FSLN en los años 60, mujeres de la talla de Doris Tijerino, Gladys Báez, Leticia Herrera, Olga López Avilés, Gloria Campos, María Haydee Terán, Blanca Segovia Sandino, Benigna Mendiola, Mirna Mendoza, Leana Vivas viuda de Núñez, María Concepción Martínez, Rosy López Huelva, Ana Julia Guido, Rosa Argentina Ortiz, Azucena del Rosario Antúnez, Aura Estela Olivas, Amada Pineda, Victoria Gutiérrez, Julia Esther Meza Salmerón, Luz Danelia Talavera, María Haydee Sequeira Rodríguez, Yadira Guadalupe Valenzuela, Fátima Avilés Sandino, y Rosario Murillo, primera mujer Vicepresidenta electa por el voto popular en nuestro país.

Nos convoca la defensa del decoro nacional, lastimado una vez más por el intento golpista de los oligarcas de siempre, que una vez más se atreven a utilizar como escudo la intervención del imperialismo yanqui, ante su incapacidad de llegar al poder a través del voto popular, pretendiendo destruir la paz social, la institucionalidad democrática y el progreso económico y social que veníamos construyendo desde el año 2007.

Nos mueve la defensa de los derechos económicos, sociales y culturales que le han sido restituidos al pueblo:

● Reducción de la pobreza general del 45% al 25% y de la pobreza extrema del 15% al 7%

● Restitución de los derechos a la salud y educación gratuitas y de calidad

● 1,133 unidades de salud reparadas y construidas, incluyendo 16 hospitales nuevos, ampliación de servicios y mejoras tecnológicas

● 62% de reducción de la mortalidad materna

● Caída del índice de sub-alimentación del 54% al 16%, reduciéndose la desnutrición infantil del 21% al 17.3%

● La mortalidad infantil descendió de 29 a 12 fallecidos por cada mil niños nacidos vivos

● Más de 2,3 millones de estudiantes en todos los niveles gozan su derecho a la formación con mejor infraestructura escolar;

● 1,2 millones de niños y niñas acceden a la merienda y la mochila escolar gratuitas

● Programa Amor para los más Chiquitos, que atiende a más de 150,000 familias cada año

● Fortalecimiento de la educación técnica, educación a distancia

● Asignación garantizada del 6% constitucional del Presupuesto General de la República para las universidades

● Cultura, deporte y recreación sana y de calidad, con parques e instalaciones modernas.

● Cobertura eléctrica nacional que pasó del 52% en 2008 al 96% en 2019, con el incremento de la generación de energía renovable del 29% al 56.2%, cambiando la matriz energética

● Subsidio de la tarifa domiciliar del consumo de menos de 300 Kwh

● La cobertura de agua potable pasó del 65% al 91.8% en todo el país

● Construcción de las mejores carreteras de la región centroamericana: en 2007, Nicaragua tenía unos 2 mil 44 kilómetros de carreteras pavimentada, y en la actualidad, hay 4 mil 347 kilómetros de carreteras, de las cuales más de 3 mil kilómetros son asfaltados, más de mil adoquinados y el resto son de concreto hidráulico.

● Ha  sido roto el aislamiento que durante 500 años vivió la Costa Caribe, con la construcción de la carretera que une a Bluefields con Nueva Guinea

● Ampliación y modernización de la infraestructura vial (calles, caminos y puentes) y de todos los puertos del país

● Subsidio al transporte urbano colectivo, y renovación de la flota de autobuses

● Entrega de miles de títulos de propiedad a las familias en áreas urbanas y rurales, respetando el régimen comunitario de los pueblos y comunidades de la Costa Caribe

● Entrega del Plan Techo a más de 520 mil familias en todo el país

● Promoción y subsidio de programas de vivienda de interés social

● El modelo de promoción de micros, pequeños y medianos productores del campo y la ciudad, sobre quienes recae el 70% del empleo y el mercado interno del país, destacando el Bono Productivo Alimentario y el programa Usura Cero, que se ha ampliado a 89,500 mujeres.

● El avance significativo del protagonismo de las mujeres, en los programas socio productivos, espacios políticos con participación igualitaria 50-50, y liderazgo en instituciones públicas, que ubica a Nicaragua en el quinto lugar en equidad política de género en el mundo, lográndose una reducción histórica en los índices de desigualdad

● Seguimos siendo el principal valladar frente al narcotráfico y al crimen organizado en la Región, sin permitir el posicionamiento de la delincuencia transnacional, garantizando un alto nivel de seguridad a nuestra sociedad, con una tasa de homicidios de 6 por cada 1000 habitantes, la más baja de Centroamérica y una de las más bajas de América Latina.

En el ámbito internacional, las mujeres sandinistas respaldamos la lucha y resistencia de otros pueblos que sufren el embate de las fuerzas mercenarias e imperiales, particularmente Cuba y Venezuela en el caso de América Latina, siendo las mujeres las que más sufrimos las secuelas de dicha agresión, en su dimensión económica, psicológica y humana.

En especial, nos solidarizamos con las compañeras colaboradoras, combatientes y militantes históricas que atraviesan difíciles circunstancias sin abandonar sus principios y su lucha junto al FSLN.

Con el ejemplo de Amanda Aguilar, nos proponemos contar nuestra historia y pasar la estafeta de la lucha revolucionaria a las nuevas generaciones de mujeres que en el año 2018 sintieron en carne propia lo que el enemigo es capaz de hacer para arrebatarnos el poder y las conquistas, queriendo retroceder la rueda de la historia hacia los tiempos oscuros de la conquista y colonización, de William Walker, de la Nota Knox, del pacto del Espino Negro, y de la oprobiosa dictadura militar somocista.

Nos proponemos como mujeres que continuamos las sendas que ilumina la luz de Amanda Aguilar, desde una perspectiva revolucionaria, contribuir a erradicar el machismo de nuestra sociedad como un mal endémico que nos afecta a todos, formando hombres y mujeres nuevos, para superar unidos toda forma de violencia y discriminación, forjando y formando a las nuevas generaciones en el reconocimiento de la plena igualdad de derechos.

Invocamos el paradigma y la consecuencia de Petrona Hernández, nuestra Amanda Aguilar, como una de las mujeres más emblemáticas en la lucha contra la dictadura somocista y referente indispensable en la historia del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Amanda, que protegió a Carlos Fonseca, a Germán Pomares, a Carlos Agüero Echeverría y muchos otros guerrilleros del FSLN, es hoy también guardiana y guía de las mujeres revolucionarias, quienes perpetuamos su ejemplo en la defensa de la Revolución Popular Sandinista y en nuestro compromiso de continuar luchando por la justicia social, la soberanía nacional y la paz en Nicaragua.

¡Honor y gloria a nuestros héroes y mártires!

¡No pudieron, no pueden, ni podrán: el futuro es nuestro!

¡Viva Amanda Aguilar!

¡Viva la Paz!

Mujeres sandinistas históricas, leales al FSLN y al pueblo

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