Universidad de Ciencias Médicas: Pilar del sistema de salud cubano ante la COVID-19

Durante este año de enfrentamiento a la pandemia de la COVID-19, las Universidades de Ciencias Médicas de todo el país han desempeñado un rol determinante en el acompañamiento al sistema de salud cubano, tanto en la preparación de los profesionales como en la detección de casos positivos y la atención en centros de aislamientos.

CAPAC- Por Sheila Noda Alonso/ Tomado de Ministerio de Salud Pública (MINSAP)/ Fotos: ACN.

Al reportarse la incidencia del SARS-CoV-2 en el mundo y ante su posible presencia en Cuba, resultó necesario el aprendizaje del personal de salud en cuanto a prevención y control de la enfermedad, por lo que desde los centros de altos estudios se coordinó y realizó dos cursos nacionales en el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí”, dirigidos, fundamentalmente, a los epidemiólogos cubanos.

Las Universidades también tuvieron protagonismo en el proceso de capacitación de los profesionales para los nuevos laboratorios de biología molecular que se edificaron en diferentes provincias del país, lo que ha permitido elevar de manera sustantiva la capacidad de diagnostico mediante la realización de un mayor número de pruebas de PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa).  

De conjunto con la Unidad Central de Cooperación Médica (UCCM) participaron en la elaboración de materiales específicos y la formación de los más de 47 mil colaboradores que prestan servicios en diferentes latitudes y, a través de ellos, al personal cubano en misiones en el exterior.

Además, desde las Ciencias Médicas se aseguró la preparación de las 56 brigadas del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve” que salieron a cumplir misión para enfrentar la COVID-19.

Visita casa a casa para prever y salvar

Desde que en marzo llegara la pandemia al país, más de 50 mil estudiantes y seis mil profesores de Ciencias Médicas se han incorporado, desde la Atención Primaria de Salud, al Trabajo Comunitario Integral (TCI) conocido como pesquisa activa, la cual constituye una herramienta sanitaria para incrementar la vigilancia clínico-epidemiológica de la población e identificar de forma oportuna los casos sospechosos.

Para el doctor y profesor Jorge González Pérez, director nacional de Docencia Médica del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), el desarrollo de esta actividad sanitaria forma parte del proceso de aprendizaje de los estudiantes como futuros profesionales de la salud, al consolidar modos de actuación profesional y valores, siendo una oportunidad para demostrar la consagración que exige la profesión y el valor de la promoción de salud para prevenir enfermedades.

“El escenario de trabajo en este tipo de carreras es también el de formación, lo que marca una diferencia con el resto, y es que puede llevarse directamente a la base, es decir, a los municipios, y mantenerse en tiempos adversos”.
Previo a la incorporación de los estudiantes al TCI se desarrolló, en todas las Instituciones de Educación Superior adscriptas al MINSAP, un proceso de capacitación dirigido a los estudiantes y profesores, acerca de los elementos más actualizados de la COVID-19, se les presentó el protocolo para realizar la pesquisa activa y el cumplimiento de las normas de bioseguridad y de carácter higiénico-epidemiológico.

Los estudiantes están organizados por dúos y cada 10 dúos se constituyó una  brigada, designando a uno de los estudiantes como su jefe y a un profesor de la Universidad como responsable, quien coordina la labor con el médico y la enfermera del Consultorio del Médico de la Familia (CMF) del área de salud donde se desempeñan los educandos.

El profesor tiene la responsabilidad de organizar el trabajo, controlar la disciplina, supervisar la labor en el terreno, así como la calidad de la información emitida por los estudiantes al finalizar la labor de cada día, la que consolida y entrega al Departamento de Registros Médicos y Estadísticas de Salud del área y se informa de los sintomáticos en el CMF que corresponda.

Actualmente el horario de trabajo abarca desde las 8:00 am a la 1:00 pm, teniendo como premisa la visita de la totalidad de las viviendas asignadas para pesquisar cada día, y de ser necesario recuperar, al final de la jornada o en las primeras horas del día siguiente, las no realizadas por alguna eventualidad.

La cifra de viviendas o centros a visitar es evaluada en cada lugar acorde a las distancias a recorrer, estimándose en una media de entre 60 y 100, aunque en algunos casos puede disminuir o incrementar.

Durante el periodo vacacional, 19 mil 482 educandos se unieron de manera voluntaria a la pesquisa, fundamentalmente en los territorios que se encontraban en trasmisión. Además, 950 jóvenes se han incorporado al trabajo en centros de aislamiento y zonas rojas.

COVID-19: temática obligatorio para cada estudiante

En septiembre, cuando se reinició el curso escolar en Ciencias Médicas para los continuantes, los estudiantes se mantuvieron en pesquisa, según las necesidades de cada territorio, y para  mediados del mes de enero de 2021, al producirse un retroceso de la situación epidemiológica en gran parte del territorio nacional, se incorporaron de manera masiva.

Asimismo, el 1ro de febrero cuando inició el curso para nuevo ingreso, como parte de los contenidos introductorios se estableció la capacitación sobre la COVID-19, las medidas de bioseguridad y las actividades a desarrollar en el Trabajo Comunitario Integral, y en la segunda semana de ese mes los estudiantes se unieron a la pesquisa.

Los años terminales también han participado de manera activa en el enfrentamiento al SARS-CoV-2 en los servicios asistenciales, los laboratorios de biología molecular, en el control de las estadísticas, la gestión de datos en los ensayos clínicos de los candidatos vacunales cubanos y en actividades de control sanitario internacional.

También, directivos y profesores de las instituciones de Educación Superior adscriptas al MINSAP han contribuido en la planificación, organización, ejecución y control de las diferentes actividades que desarrollan los estudiantes.

El desempeño en esas tareas mereció que la Unión de Jóvenes Comunistas reconociera con la condición de Jóvenes por la Vida a 15 mil 936 educandos y 10 Universidades; al mismo tiempo que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud estimuló, con el Sello Mérito al Humanismo, Sensibilidad y Solidaridad, a 24 estudiantes por su trabajo en la zona roja.

De igual forma, la infraestructura concebida para la educación médica ha posibilitado que las residencias estudiantiles, ahora vacías, sean utilizadas como hospitales de campaña o centros de aislamiento.

La Universidad de Ciencias Médicas como casa central de formación de los profesionales de la salud, ha sido también un valuarte en los resultados alcanzados en el enfrentamiento a la COVID-19. La entrega, compromiso y sacrificio de estudiantes y profesores cubanos de nuestro sector, demuestra una vez más, la valía del potencial cubano para contener el virus.