Historia de los golpes de estado en Bolivia – parte 2

Uno de los organizadores del Golpe de Estado al doctor Víctor Paz Estenssoro fue Ricardo Aneyba Torrico, trabajaba en la base aérea del Alto, nació en 1937, de extracción humilde, hijo de un combatiente de la Guerra del Chaco y de una abuela materna que solo hablaba quechua.

CAPAC – Por Froilán González y Adys Cupull

Torrico, estudió en el Colegio Militar, donde se destacó como líder contra la discriminación y las injusticias, catalogado de inteligencia superior y profunda, buen lector y amante de la cultura y el arte.

El mismo guión para todos los tiempos.

Uno de los organizadores del Golpe de Estado al doctor Víctor Paz Estenssoro fue Ricardo Aneyba Torrico, trabajaba en la base aérea del Alto, nació en 1937, de extracción humilde, hijo de un combatiente de la Guerra del Chaco y de una abuela materna que solo hablaba quechua. Estudió en el Colegio Militar, donde se destacó como líder contra la discriminación y las injusticias, catalogado de inteligencia superior y profunda, buen lector y amante de la cultura y el arte.

Obtuvo una beca en Estados Unidos en una base área en Panamá, donde fue reclutado por la CIA. Recibió entrenamiento de esa agencia de espionaje, asesorado por los norteamericanos organizó al primer grupo de guarda espaldas de Barrientos, quien posteriormente lo nombró Jefe de Inteligencia y la CIA lo designó como Jefe del Departamento Técnico en Bolivia. Bajo su responsabilidad fotocopió el Diario del Che que Antonio Arguedas envió una copia clandestina a Cuba.

“Yo participo en el Golpe con 80 sargentos recién egresados, tomamos el Palacio de Gobierno… Ya para esa época estaba comprometido con Barrientos para hacer el golpe. Yo había organizado en la Fuerza Aérea con los sargentos y los suboficiales el grupo subversor. Llegamos al Palacio subrepticiamente… Me dicen nadie entra si no tiene esta tarjeta. Empiezan a llegar coroneles y generales como triunfadores, sin tener participación en el golpe. Se llenó el Salón de los Espejos. Había como 200. Yo vestía como los milicianos del Movimiento Nacionalista Revolucionario con pasamontaña y sacón.

“Yo había estado en la base aérea de El Alto con todos los suboficiales, siete días seguidos; preparando el golpe, cuando llegan, me dice Barrientos, se estaba poniendo muy duro el general Alfredo Ovando, así que atento con los suboficiales. Barrientos y Ovando seguían discutiendo los destinos de la nación y llegan a un acuerdo: ser los dos copresidentes.

“Salen al balcón, toma la palabra Ovando y comienza la silbatina feroz, quiere hablar, no lo dejan, sigue la silbatina. Él tenía dentadura postiza y la placa inferior se le rompe, no podía hablar. Tomó la palabra Barrientos y lo aplauden. Esto no era espontáneo; lo armó Barrientos, con la CIA y el mayor Bozo de la Fuerza Aérea y los falangistas. Utilizó ese ardid para liquidar políticamente a Ovando.

“La CIA en los preparativos del Golpe buscaba informaciones privadas de funcionarios, altos mandos militares o de la cúpula de la policía, para conocer la participación en negocios ilícitos, inmoralidades, comisión de delitos, contrabandos, fiestas de dudosa moralidad, amantes, de ellos o de sus esposas, elementos útiles para chantajearlos y comprometerlos con el golpe.

“La CIA utilizó a militares peruanos para introducir armas y propaganda a través de aeronaves pequeñas que las trasladaban a pistas clandestinas en Bolivia, financió varios medios de prensa, como el periódico El Diario de la familia Carrasco y emisoras radiales. Los norteamericanos manejaban al país como un cantón de cualquiera de sus ciudades.”

Entre los ex dirigentes del MNR que apoyaron el Golpe se encontraban el doctor Walter Guevara Arze y Juan Lechín Oquendo alegando querían impedir la tercera y posiblemente vitalicia reelección de Paz Estensoro. Barrientos siguiendo instrucciones de la Embajada norteamericana apresó a Lechín y lo obligó salió al exilio, igual pasó con el doctor Hernán Siles Zuazo y a Walter Guevara Arze lo designó Ministro de Relaciones Exteriores, otros siguieron ambos caminos y algunos pasaron a la clandestinidad.

En larga conversación en la ciudad de Cochabamba con el doctor Tomás Molina Céspedes, obtuvimos su testimonio. Molina es historiador, docente y ex magistrado, doctor en Ciencias Jurídicas con 10 años de experiencia en el poder Judicial y Ministerio de Justicia, director general del Régimen Penitenciario, miembro de número de la Academia Boliviana de Ciencias Jurídicas con estudios de especialización en Rusia, España, Puerto Rico y Costa Rica. Es autor de 25 libros, siete dedicados al estudio del periodo militar en Bolivia, de 1964 a 1982, entre ellos, las biografías de los generales René Barrientos, Alfredo Ovando, Luis García Meza, Hugo Banzer y Luis Arce Gómez.

“El general Alfredo Ovando estuvo alineado en sus relaciones con Estados Unidos en el mismo frente, por eso mismo se atrevió a dar un Golpe de Estado, de no haber tenido ese apoyo, el Golpe no iba a tener éxito. Ovando y Barrientos juraron a la copresidencia, y Ovando fue el presidente que menor tiempo ejerció ese cargo, desde que fue posesionado hasta que renunció había transcurrido una hora.”

Barrientos fue elogiado por la gran prensa norteamericana y sus repetidoras en España y América Latina, exaltaron el hecho de rendir tributo a la cooperación con Estados Unidos y oponerse a lo que llamaban la Cuba comunista. El reconocimiento al gobierno de facto por Washington y Madrid fue inmediato. La Organización de Estados Americanos (OEA) llamó a sus miembros a imitar a Estados Unidos y España.

Entre las primeras medidas del golpista estuvo la represión contra los dirigentes con posiciones nacionalistas o antiimperialistas, los acusaron de inventados delitos, calumniados de diferentes formas, llevados a la cárcel u obligados o inducidos a salir del país bajo amenazas de muerte. Entre los ministros del nuevo gobierno se encontraban agentes de la CIA, bolivianos colonizados ideológicamente u otros dispuestos a servir al golpista, pero todos aprobados por la Embajada de Estados Unidos.

El general René Barrientos designó como viceministro de Gobierno (Interior) a su gran amigo Antonio Arguedas Mendieta, graduado de radio operador y paracaidista en la Escuela de la Fuerza Aérea, apoyó al Movimiento Nacionalista Revolucionario y a pedido de Barrientos, lo acompañó a Buenos Aires para recoger al doctor Víctor Paz Estenssoro y éste asumiera la presidencia.

La Embajada de Estados Unidos se opuso y solo cuando aceptó trabajar para la CIA, lo aprobaron. Lo invitaron a Estados Unidos, lo adiestraron y dieron una explicación de los gobiernos latinoamericanos, especialmente de Cuba y orientaron la política a seguir de acuerdo a los intereses de Estados Unidos. Comprendió que la política exterior de Bolivia no existía, estaba subordinada a Estados Unidos y la CIA aprobaba al Ministro de Relaciones Exteriores, principales funcionarios, embajadores en Naciones Unidas, OEA, países de interés para Estados Unidos y los cónsules en varios países.

Antonio Arguedas, nació en 1928, militó en el Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR) divulgador de ideas marxistas en las universidades, centros mineros, campesinos y formó a muchos jóvenes que después fundaron el Partido Comunista de Bolivia. Se graduó de abogado, considerado de inteligencia superior, buen lector, amplia cultura, talentoso, brillante, disciplinado, no tomaba ni fumaba, practicaba natación, andinismo y tiro de pistola en la academia de la policía. En 1963 fue elegido diputado por el Movimiento Nacionalista Revolucionario. En 1968 envió secretamente a Fidel una copia del Diario del Che y denunció la injerencia de la CIA en Bolivia.

Barrientos a sugerencia de la CIA, nombró como su asesor personal en asuntos de inteligencia a Klaus Barbie, nazi fascista alemán, que en 1934 ingresó a las Juventudes Hitlerianas como ayudante del jefe local del partido nazi. Barbie era de nivel cultural bajo, burdo, vulgar, violento y con instintos criminales, formado con ideología del Tercer Reich, se alistó en las SS y empezó a trabajar en la Gestapo y se afilió al partido de Hitler.

En la Segunda Guerra Mundial, fue destinado a Holanda y transferido a Francia durante la ocupación alemana, donde cometió numerosos crímenes, entre ellos la captura de cuarenta y cuatro niños judíos llevados a los hornos de incineración, dirigió las torturas y muerte de Jean Moulin, líder de la Resistencia francesa, envío a los campos de concentración a más de 7 mil personas, ordenó el asesinato de 4.432 combatientes y las torturas de 14.311 de la Resistencia.

Tras la derrota de Hitler regresó a Alemania y adquirió una identidad falsa, dirigió un cabaret, estrechamente vinculado a la prostitución, las drogas, el mercado negro y prestar servicios a los soldados que ocupaban Berlín, donde comenzó a trabajar contra la Unión Soviética y el comunismo al servicio de Estados Unidos. Ante las repetidas peticiones francesas para extraditarlo y juzgarlo por sus crímenes, los norteamericanos decidieron trasladarlo a Bolivia.

El contraespionaje de Estados Unidos utilizó una ruta de escape para criminales de guerra nazis y fascistas que trabajaban con ellos. Barbie salió para Bolivia con su mujer y sus dos hijos bajo el apellido de Altman. La ruta, organizada por los norteamericanos y el sacerdote croata Krunaslov Draganovic, jefe de una red encargada de sacar ilegalmente a alemanes, croatas, húngaros y polacos, con pasado nazi y buscadas por crímenes o delitos. Muchos de ellos habían llegado a Bolivia, trabajaban como asesores o profesores de escuelas militares y estaban agrupados en comunidades económicamente fuertes, con barrios residenciales cerrados, muros protectores, escuelas privadas, clases en alemán, ideología nazi fascista, admiradores de la cultura alemana, desprecio por las nativas y con clara formación racista y de supremacía blanca.

A sugerencia de la CIA, Barrientos se asoció al criminal nazi y lo nombró presidente de la Sociedad Naviera del Estado, dedicada al comercio internacional, pero la utilizaron en el tráfico ilegal de armas. En la etapa de la guerrilla del Che, sirvió a la CIA dirigiendo los interrogatorios a campesinos, prisioneros o personas acusadas de enlaces.

La embajada norteamericana también le sugirió a Barrientos al militar Hugo Banzer Suárez como Ministro de Educación, quien en 1971 se convirtió en uno de los más feroces dictadores.

Banzer era hijo del inmigrante alemán César Banzer, íntimo amigo de Klaus Barbie, de ideas nazi fascistas, anticomunista, racista, justificaba las torturas y campos de concentración, admirador de Hitler, seguía los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, la invasión a la Unión Soviética, la derrota y rendición de Alemania.

Su padre consideraba perder dinero al invertir en educación de los indios, ideas que trasmitió a su hijo. Hugo Banzer nació en 1926, en un pueblo de campo en Santa Cruz, pero como adolescente escuchaba esos acontecimientos. Ingresó al Colegio Militar y durante su carrera recibió formación en Estados Unidos y en la Escuela de las Américas en Panamá, donde estableció amistad con militares de varios países de Centro y Sur América y sometidos a Estados Unidos.

En su condición de Ministro y con el pretexto de falta de presupuesto, suprimió varias instituciones, entre ellas el Instituto Boliviano de Culturas, el Consejo Nacional de Culturas y el Instituto Cinematográfico. El embajador norteamericano elogió las medidas económicas, sociales y anticomunistas implantadas por Barrientos e incrementaron los Cuerpos de Paz y otorgaron becas a profesores, maestros y jóvenes universitarios para estudiar inglés en Estados Unidos.

El reconocido periodista René Rocabado Alcócer, abogado, economista, docente universitario, corresponsal de prensa en el exterior de la agencia APN de la Unión Soviética, director y jefe de redacción del periódico El Mundo, especializado en economía de hidrocarburos, docente de la Universidad de Cochabamba, con excelentes relaciones con el padre de la esposa del general René Barrientos y con el mismo dictador.

Era corresponsal de la Agencia de Prensa Novosti de la Unión Soviética. Después del Golpe de Estado de Banzer salió al exilio y se estableció en Suecia, donde fue docente universitario y trabajó en un centro de investigaciones. Es un intelectual muy lúcido a pesar de sus 94 años de edad, pues nació en 1925. En la entrevista expresó:

“El general René Barrientos fue reclutado en Estados Unidos cuando hizo un curso de aviación. Tenía una relación muy íntima con el coronel Fox, jefe de la CIA de la embajada americana en Bolivia. En un mitin campesino en la localidad de Punata, Barrientos me invitó a concurrir y yo pregunté quién era, a pesar de los rumores de miembro de la CIA en Bolivia.

“Fox era una persona muy importante del cuerpo de aviación de los Estados Unidos y en esa reunión, hablamos, y escuché, a una pregunta sobre su esposa, responder en quechua, decir que estaba embarazada.

“Ricardo Aneyba me contó su estancia en Estados Unidos con Barrientos en un curso de especialización y le orientó presentarse como coronel y él su subordinado y estuvieron hasta en una salida de parrandas. Los norteamericanos lo recibieron como coronel y le asignaron un automóvil de acuerdo al grado y recibió un tratamiento especial.

“En esa beca se distinguió como alumno destacado, fue llevado a una prueba compleja en el Pentágono y demostró su capacidad excelentemente bien, y recibió una buena nota. Se mostró como alumno aventajado, siendo sometido a la máquina de mentira.

“Ricardo Aneyba había organizado, por encargo del presidente Barrientos y reclutado por la CIA, un Centro de Informaciones que recogía las informaciones de las gentes de izquierda de sentido popular, intelectuales; su correspondencia, las llamadas telefónicas.”

Al respecto Ricardo Aneyba Torrico refirió: “Se organizó la Research Metal Company, era la fachada donde funcionaba el Servicio de inteligencia montada por los norteamericanos.

“Yo era el hombre de Barrientos: primero él, después Arguedas, a quien le mandaba un sobre lacrado para Ovando todos los días del año. Mandaba las conversaciones telefónicas con alguna importancia, también las cartas capturadas en el Correo Central de La Paz de políticos fundamentalmente de izquierda y de todos los que nos interesaban. Teníamos equipos sofisticados, con todo tipo de químicos para abrir las cartas, fotocopias de cualquier cantidad de documentos…

“Los militares no sabían de la fachada de la Research Metal Company. Las intervenciones telefónicas se hacían a todas las embajadas. Los gringos me traían nombres para controlar los teléfonos y la correspondencia. Yo me veía con ellos en casas de contacto y de seguridad. Yo alquilaba y ellos pagaban.

“Eran 20 funcionarios, en cuatro turnos, con 8 horas de trabajo durante las 24 horas del día y los 365 días del año. Un técnico para el mantenimiento de las grabadoras, cámaras, utensilios para la apertura de correspondencia. Un estudiante de minas, entrenado en análisis mineralógico y dos porteros en seguridad. El hermano de uno de ellos trabajaba para el FBI…

“El general René Barrientos quería ser presidente constitucional y en 1966 anunció elecciones. El embajador norteamericano, Douglas Henderson informó a su gobierno que cualquier lista de candidatos tenía que incluir a Barrientos, porque estaba dispuesto a pelear para ser incluido.

“En ese informe añadió que podría ser eliminado por violencia física o por conspiraciones, pero mientras permaneciera vivo, regresaría para pelear. Sugirió no debía ir como candidato único, porque crearía inestabilidad. Recomendó como oponente al doctor Víctor Andrade, de quien aseguró no sería difícil convencer…”

Víctor Andrade pertenecía a una familia de la burguesía rural, estudió derecho y se especializó en Estados Unidos, fue diputado, Ministro de Relaciones Exteriores en varias ocasiones, Ministro de Trabajo, Embajador en Estados Unidos, Catedrático en la Universidad “New School” de la ciudad de Nueva York y funcionario de una compañía del multimillonario Rockefeller.

Años después reconoció públicamente que trabajó para la CIA, esas revelaciones no aportaban mucho, se sabía cómo esa agencia de espionaje aprobaba a los embajadores y a altos funcionarios de ese ministerio y debían responder a su política exterior.

El 3 de julio de 1966 se realizaron las elecciones y el general René Barrientos resultó electo y como vice presidente Adolfo Siles Salinas. Andrade solo obtuvo el 8.8 por ciento de los votos, pero fue nuevamente nombrado embajador de Bolivia en Estados Unidos.

Ricardo Aneyba expresó: “Cuando en 1967 se descubrió la presencia del Comandante Ernesto Che Guevara y la guerrilla en Ñacahuasú, los norteamericanos comenzaron a preparar a los oficiales bolivianos, en entrenamientos militares, combativos, sobrevivencia en la selva, en inteligencia, asumieron la dirección de las operaciones y establecieron una escuela de Boinas Verdes con instructores norteamericanos traídos desde Vietnam.

“Llegaron nuevos agentes de origen cubano con nombres falsos, los introdujeron en instituciones y empresas y coparon los servicios de Inteligencia militar. En el Ministerio de Gobierno ubicaron a muchos de ellos y querían fuéramos sus subordinados, incluyendo al propio Arguedas y establecieron la censura total…”.

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