Gobierno de Lenín Moreno deja Ecuador en plena recesión

La gestión de Lenín Moreno al frente de la Presidencia de Ecuador durante los últimos cuatro años se ha caracterizado por la profundización de la  recesión económica cuyos orígenes preceden al coronavirus (la economía decreció casi un tres por ciento durante el primer trimestre del año). 

CAPAC- Tomado de TeleSUR/ Foto de portada:  @BoliviAmor/ Twitter.

En los últimos meses, su administración sufrió con fuerza la pandemia de la Covid-19, que golpeó a la nación suramericana con especial dureza en abril y mayo.

Las imágenes de centenares de muertos que se descomponían en contenedores o en las aceras de los barrios pobres de Guayaquil reafirmaron las difíciles condiciones que vivía el país en materia económica y social.

A esta situación se suman los escándalos de corrupción de miembros de su gobierno que compraron con sobreprecio hasta las bolsas para los cadáveres que murieron por la Covid-19.

Datos del Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos (INEC) señalan que más de medio millón de personas perdieron su trabajo tras la llegada del virus al país, debido a los confinamientos masivos y cierre de los comercios, y subió a un millón la cifra total de desempleados.

Una de las características de Moreno desde su llegada al poder el 24 de mayo de 2017 fue  tomar distancia de su predecesor Rafael Correa, criticando fuertemente su manejo político, económico y denunciando múltiples casos de corrupción de la administración.

o por la policía británica y retirado forzosamente de la embajada.

Otro de las crisis en el Gobierno de Moreno fueron el estallido de 2019 cuando la población salió a las calles para protestar contra una serie de reformas que implicaba el aumento de los combustibles, medidas que tuvieron ser derogadas.

En octubre de 2019 ocurrieron en el país multitudinarias protestas debido a que Moreno anunció drásticas medidas económicas y un paquete de reformas acorde a las exigencias impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) con el cual había firmado, en marzo de ese año, un empréstito por 4 200 millones de dólares.

Los ajustes consistían en eliminar subsidios a los combustibles, bajar beneficios a los trabajadores, reducción del 20 % de los contratos ocasionales, recorte de vacaciones al sector público, con los que el régimen esperaba ahorrar 1 400 millones de dólares.

Ecuador acumula una deuda de más de 60.000 millones de dólares, y el Gobierno ha necesitado una línea de crédito en 2020 y 2021 de 11.000 millones de dólares para tapar el agujero financiero.