El Paraguay de Mario Abdo Benítez no repara en métodos represivos

Organizaciones de DD.HH. denuncian que la niña Carmen Elizabeth Oviedo Villalba de 14 años está desaparecida y su tía detenida. Son familiares de guerrilleros en prisión del Ejército del Pueblo Paraguayo. También una visión e historia de quienes conforman el EPP.

CAPAC – por Gustavo Veiga

Organizaciones de Derechos Humanos denuncian que la niña Carmen Elizabeth Oviedo Villalba de 14 años está desaparecida y su tía detenida. Habían cruzado desde Argentina, donde viven, porque son familiares de guerrilleros en prisión del EPP. Una historia que sigue a los asesinatos en septiembre pasado de dos menores de 11 años. Para el Estado paraguayo eran insurgentes.

En Paraguay no todo es lo que intenta hacer que parezca el gobierno de Mario Abdo Benítez. Una niña de 14 años está desaparecida y es tratada como si fuera beligerante. A las víctimas –aún cuando son menores – se las presenta como victimarios. A una mujer que vive al otro lado de la frontera, en Puerto Rico, Misiones, se la considera combatiente en la guerrilla del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). La Fuerza de Tarea Conjunta  (FTC) – un mix de soldados y policías – es reivindicada por el presidente como si tuviera una misión redentora en el norte del país. Lo único con apariencia de cierto es que existe un escenario de violencia política interna donde el Estado cumple el rol principal y las denuncias por violaciones a los Derechos Humanos empiezan a circular cada vez con más fuerza en el plano internacional.

  La Argentina se transformó en una plataforma desde donde llegan las críticas a Asunción y sucesivos pedidos de explicaciones de organismos de DD.HH. El último fue sobre el paradero de Carmen Elizabeth Oviedo Villalba, de 14 años, hija de los militantes del EPP, Carmen Villalba y Alcides Oviedo detenidos desde 2004. Sus familias han sido sistemáticamente perseguidas por todos los gobiernos desde que la insurgencia guevarista de base campesina opera en el norte del país. Una vieja práctica con reminiscencias de las dictaduras del Cono Sur apoyadas por Estados Unidos en las décadas del ’60 y ‘70.

   El sábado pasado se denunció en Buenos Aires la desaparición forzada de Oviedo Villalba. La nena es prima de las dos pequeñas argentinas que asesinó la FTC el 2 de septiembre. Lilian Mariana Villalba y María Carmen Villalba tenían 11 años. Cuando se conocieron sus muertes una había recibido siete balazos y la otra dos. Les habían disparado de espaldas, de frente y de costado. Sus cuerpos estaban boca abajo en una zona de vegetación tupida, cercana a un campamento desmantelado del EPP. Medios paraguayos citaron la explicación de Cristian Ferreira, el perito forense que las examinó: “La posición en que quedaron los cuerpos indica que evidentemente estaban huyendo” de las tropas que atacaron el reducto guerrillero.

  El presidente Benítez e hijo del histórico secretario privado del dictador Alfredo Stroessner

   El presidente Benítez –hijo del histórico secretario privado del dictador Alfredo Stroessner – montó una mise en scene en la que dio cuenta del “operativo exitoso en contra del EPP” y aclaró que “después de un enfrentamiento, dos integrantes de este grupo armado han sido abatidos”. Las “caídas en combate” eran las dos nenas. El 2 de diciembre último desde Washington, la organización Human Rights Watch señaló que “las autoridades de Paraguay destruyeron pruebas fundamentales relacionadas con la muerte de dos niñas argentinas de 11 años causadas por agentes de fuerzas de seguridad del Estado y violaron tanto sus propios protocolos de investigación como normas internacionales de derechos humanos”.

  El gobierno paraguayo habría dispuesto una inversión para combatir al EPP de 67.641 millones de guaraníes (unos 9,6 millones de dólares) que incluyó en el Presupuesto General de la Nación (PGN) de 2021, según informaciones originadas en Asunción. Una suma que, según sus críticos, no se compadece de los escasos avances que muestra en su campaña contra la guerrilla que opera en los departamentos de Concepción y San Pedro. Con semejantes recursos disponibles, parecería que al Partido Colorado en el poder no le alcanza y apeló a través del diputado oficialista Raúl Latorre a un pedido de ayuda a EE.UU. El 14 de septiembre, unos días después de que la guerrilla secuestrara al exvicepresidente de la Nación Óscar Denis, solicitó en el Congreso “la cooperación militar de Estados Unidos para la lucha contra el EPP” basándose en que su país “siempre ha sido un aliado estratégico” de Washington.

Lazos históricos del Paraguay con Estados Unidos y la CIA

  Los lazos históricos del Paraguay con Estados Unidos le dan la razón a Latorre. La USAID, una organización de superficie de la CIA, financió programas de entrenamiento para militares y policías entre 2005 y 2010, incluso durante la presidencia del obispo Fernando Lugo, depuesto por un golpe legislativo el 22 de junio de 2012 con apoyo de la embajada de EE.UU. La iniciativa del diputado colorado es coherente con esa política.          En ese contexto y después de que fueran asesinadas las dos nenas el 2 de septiembre y desapareciera su prima de 14 años este mes, surgió en Buenos Aires la campaña nacional e internacional de solidaridad con la familia Villalba. Se exige “la aparición con vida ya”, de la niña Carmen Elizabeth y “la libertad” de Laura Villalba. La razón es obvia: corren peligro sus vidas.

   A la mujer que es enfermera la detuvieron el 23 de diciembre cuando buscaba a su sobrina. El gobierno la acusa de dar apoyo logístico al EPP. La oficialista Agencia de Información Paraguaya publicó que el comandante de la FTC, Oscar Chamorro, señaló que la apresaron en la zona del Cerro Guazú, departamento de Concepción, donde se produjo el último enfrentamiento entre los militares y el EPP, el 21 de noviembre pasado. Pero Villalba vive en la provincia de Misiones hace más de diez años con su familia numerosa.

  En una extensa entrevista que le concedió al periodista Alejandro Spivak el 14 de septiembre, para el sitio https: //misionesplural.net/, Myrian Villalba, la mamá de Lilian Mariana contó: “Pedí refugio político para mi madre, para mi hermana (sus nombres no los dio a conocer) y para mí porque temo por nuestras vidas y las de los chicos que estamos criando en nuestra chacra”, La propiedad está ubicada en la colonia San Alberto del municipio de Puerto Rico, en Misiones.

Preocupación sobre la situación de Carmen Elizabeth

   Este martes 29 de diciembre a las 16 se realizará una movilización en CABA que saldrá desde Callao y Corrientes hacia la embajada del Paraguay. En la protesta se denunciará la desaparición de Carmen Elizabeth y la detención de Laura. Esta última declaró desde Asunción que “la niña se encuentra herida” y que perdió contacto con ella “el 30 de noviembre”. Villalba la buscaba hasta que la FTC le salió al paso. Se enteró que “la había llevado a la fuerza un grupo de uniformados” aunque la información no fue confirmada. La Gremial de Abogados y Abogadas de Argentina anunció que “no dejará instancia por presentarse, nacional e internacional, para que aparezca con vida la niña”. En su denuncia fue acompañada por Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, la Plataforma Social de DDHH, Memoria y Democracia (Paraguay) y la Liga Argentina por los Derechos Humanos que expresaron su “preocupación sobre la situación de Carmen Elizabeth, al no contar con ninguna información oficial sobre la misma”.

El extraño fenómeno llamado EPP.

Nota publicada por Gustavo Veiga en su portal el 17 de julio de 2017

La organización que actúa en los departamentos de Concepción y San Pedro estaría vinculada con los movimientos guerrilleros de los ’70, pero con una configuración distinta. Depende de la fuente, cuenta con decenas de seguidores o unos veinte.

Combinación nativa de marxismo leninismo y nacionalismo del siglo XIX, el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) reivindica el ideario de Gaspar Rodríguez de Francia, el político que consolidó la independencia guaraní contra la voluntad del centralismo porteño. La guerrilla que actúa en los departamentos de Concepción y San Pedro, al norte del país, es un fenómeno extraño, pero no por falta de antecedentes en la tierra de Augusto Roa Bastos.

Su acción es muy anterior a la divulgación de su programa (transformado en un libro que se presentó el 19 de julio de 2011 desde la cárcel) y a diferencia de otros movimientos guerrilleros que combatieron a la dictadura de Alfredo Stroessner, comenzó a operar en democracia, a la que define como “un instrumento de dominación contra la gente humilde”. Sus orígenes se remontan a 1994 y su primera incursión data de 1997 –el robo frustrado a un banco de Choré, en San Pedro–, aunque su fama se disparó en noviembre de 2001, cuando secuestró a María Edith Bordón de Debernardi, la esposa de un empresario millonario. Liberada en enero de 2002, corrió mejor suerte que la víctima más célebre del EPP, Cecilia Cubas, la hija del ex presidente oviedista Raúl Cubas, asesinada en el verano de 2005.

 “Los francistas entendemos que la tarea histórica a la que debemos avocarnos no es la profundización de la democracia burguesa-imperial, sino su destrucción y sustitución, por vía revolucionaria, por la democracia popular.” La idea fuerza del Programa Político del Ejército del Pueblo Paraguayo la redactó Alcides Oviedo Brítez, su referente principal, que cumple una condena a 18 años de prisión. El texto, de 150 páginas, convertido en libro se conoció hace un año. La impronta que dejó Francia entre los guerrilleros –Dictador Supremo del Paraguay, tal el título con que se lo ungió en 1814 y llevó hasta su muerte, producida en 1840– es notable. Levantan sus banderas para intentar adaptarlas a la actualidad, casi dos siglos después.

El EPP se lo vincula con los movimientos guerrilleros de los ’70, pero con una configuración diferente

 Ticio Escobar, ministro de Cultura de Fernando Lugo hasta el golpe parlamentario del 22 de junio pasado, integró la Organización 1º de Marzo (OPM), un grupo político-militar que resistió a la dictadura stronista en la década del 70. Su experiencia de lucha le permite hablar del EPP: “Se trata de un fenómeno extraño, aparentemente vinculado con los movimientos guerrilleros de los ’70, pero con una configuración diferente. En aquella época, cuando luchábamos contra Stroessner, buscábamos el impacto político, la adhesión popular a nuestra causa. El Ejército del Pueblo Paraguayo es un grupo muy cerrado que genera repulsa en mucha gente. Por ejemplo, pueblos originarios no le aceptaron la carne que les habían robado a hacendados”. El ex ministro fue presidente de la asociación Apoyo a las Comunidades Indígenas del Paraguay y dirigió el Museo de Arte Indígena.

 De base rural, el EPP opera en el país que según la Cepal (los datos son de 2011) posee la mayor concentración de la tierra en América latina: el 1 por ciento de los propietarios controla el 77 por ciento de las áreas productivas y un 40 por ciento de los agricultores apenas el 1 por ciento. Unos 300 mil campesinos no tienen tierras propias donde 351 hacendados se han hecho de 9,7 millones de hectáreas. La Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos paraguaya produjo el año pasado datos de matices parecidos: entre la población rural, el 44,8 es pobre y el 29,6 muy pobre, un 74,4 del total. Todo esto en la nación latinoamericana que cuenta con la mayor cantidad de campesinos de Latinoamérica: el 43 por ciento.

 Las cifras, según Escobar, “guardan relación con las injusticias estructurales del Paraguay por la tenencia de la tierra, y sobre las que opera el fenómeno del EPP, que tiene aliados locales en las comarcas rurales y que los ha vuelto casi invisibles”. Según qué fuente describa a la organización, cuenta con decenas de seguidores o apenas un puñado que no supera los veinte. Las zonas donde tiene presencia son las mismas en que organismos de derechos humanos llevan contabilizadas unas doscientas desapariciones de militantes, los hacendados sojeros poseen ejércitos privados y el Comando Sur de los Estados Unidos penetra con su doctrina de seguridad bajo la consigna de que el Chaco Paraguayo puede transformarse en una segunda Colombia.

Para neutralizar al EPP se difundieron propuestas que iban desde la intervención de una fuerza regular como el Ejército, hasta la guerra de guerrillas, según se desprende de lo que afirmó el presidente de facto actual, Federico Franco, el 22 de septiembre del año pasado en Concepción, uno de los departamentos donde opera la insurgencia. Su frase textual fue: “Vamos a darle guerra hasta terminar con el EPP. De hecho, esto es una guerra de guerrillas”. Por entonces, Franco remplazaba transitoriamente en el Palacio López al obispo Fernando Lugo mientras éste participaba en la Asamblea de las Naciones Unidas. Se aclimataba al cargo del que despojó a su compañero de fórmula.

 En noviembre de 2009 y ya con un largo recorrido en los departamentos ubicados al norte de Asunción, se conocieron detalles precisos sobre la guerrilla liderada ahora por Manuel Cristaldo Mieres, junto a Osvaldo Villalba y Magna María Meza.

Los milicianos del EPP “teníamos una formación para una guerra de guerrillas»

 Un ex integrante del partido Patria Libre, del que se escindió el núcleo duro que formó el EPP, Cristóbal Olazar, concedió una extensa entrevista al programa de investigación Algo anda mal, del Canal 13 paraguayo. En ella radiografió que los milicianos del EPP “teníamos una formación para una guerra de guerrillas, porque pretendíamos el poder… Las prácticas las hacíamos en el monte, como un reconocimiento de la región donde íbamos a permanecer”. Olazar describió que sus ex compañeros se mueven “generalmente de noche, de día poco se mueven, y cuando se dan cuenta de que están acorralados, ellos se cambian de lugar, se distancian. Están en el monte como en su casa. Por más grande que sea el monte, ellos salen hacia el lugar donde tienen que salir”.

 En uno de sus últimos comunicados, enviado a Radio Ñandutí tras el golpe que derrocó a Lugo, los francistas del EPP escribieron: “Lo que sucedió el viernes 22 de junio se puede denominar un robo de guante blanco, uno robó a su aliado, ganó la pulseada con mayoría parlamentaria y expulsó a quienes ahora gritan traición”. La caracterización del gobierno depuesto tiene un tono similar: “Siempre hemos dicho al pueblo que estuvo actuando de escudo protector de los intereses de los ricos engañando a la gente con sus discursos socialistas”. “¡Juramos vencer, rendirnos jamás!!!” firma el Ejército del Pueblo Paraguayo al pie. Toda una definición.