A 41 años del triunfo de la Revolución Popular Sandinista en Nicaragua

Aniversario 41 del triunfo de la Revolución Popular Sandinista en Nicaragua expone la validez de la estrategia de lucha de su vanguardia organizada, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

CAPAC – por Francisco G. Navarro, corresponsal de Prensa Latina en Nicaragua.

Tal es la esencia del extenso diálogo que sostuvo Prensa Latina con Carlos Fonseca Terán, secretario de Relaciones Internacionales (en funciones) del partido rojinegro e hijo del fundador del Frente en 1961, Carlos Fonseca Amador (1936-1976).

El hito histórico que representó para Nicaragua la victoria de la insurrección, el 19 de julio de 1979, fue el resultado de 18 años de lucha guerrillera contra la dictadura de Anastasio Somoza y de acumulación de experiencias, explica Fonseca Terán la premisa de la que parte cualquier valoración de ese proceso emancipador.

Nicaragua fue el único país de América Latina, además de Cuba, donde triunfó una revolución en la época de la lucha armada, con lo cual demostró que en ese momento era el método correcto de combate para alcanzar el poder político, puntualizó.

Destacó además el aporte que significó en el plano continental, al marcar el camino del fin de las dictaduras militares impuestas por Estados Unidos en América Latina durante las décadas de los años 60 y 70.

La Revolución Sandinista fue fruto de la gesta del primero de enero de 1959 en la mayor de las Antillas, un parteaguas en la historia de América Latina, y así lo atestiguan las palabras de Carlos Fonseca Amador: ‘Somos la generación fidelista, somos la generación de la Revolución Cubana’, recordó.

Para matizar la definición de su padre el hijo apela a un símbolo logístico, los fusiles FAL con que los cubanos derrotaron la invasión perpetrada por Playa Girón a mediados de abril de 1961, sirvieron 18 años más tarde para dar la estocada final a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle.

FONSECA AMADOR ASUMIÓ EL PENSAMIENTO DE SANDINO

En sus orígenes (1961) la organización creada para combatir la dictadura del clan Somoza fue bautizada como Frente de Liberación Nacional (FLN) y dos años más tarde, a insistencia de Fonseca Amador, se le agregó la denominación de Sandinista y se conformó la sigla definitiva (FSLN).

El dato anterior resulta poco conocido, revela su hijo, quien considera que tal decisión estuvo muy relacionada con la estancia del luchador revolucionario en Cuba, donde convaleció de las heridas sufridas durante la masacre a la guerrilla de El Chaparral, el 24 de junio de 1959.

En la capital de la Isla Fonseca Amador fue testigo de la Primera Declaración de La Habana (2 de septiembre de 1960), de cuyo texto le iluminó la mención del líder antimperialista nicaragüense Augusto César Sandino entre los próceres de las luchas independentistas y populares por más de un siglo en América Latina.

La lucha sandinista resulta un hecho histórico prologado que comenzó con el enfrentamiento del bien llamado General de Hombres Libres a las tropas interventoras estadounidenses (1927-1933) hasta expulsarlas del suelo patrio, y luego de su asesinato el 22 de febrero de 1934, reactivada con el sacrificio del poeta Rigoberto López Pérez, ajusticiador del fundador de la dinastía somocista a fines de septiembre de 1956, recordó.

El surgimiento de Frente Sandinista imbrica el legado de la acción y el pensamiento revolucionario del líder antimperialista nicaragüense y el aliento que significó el triunfo de la Revolución Cubana, inauguradora de una nueva estrategia de lucha en el continente, resumió Fonseca Terán.

EXPERIENCIA DEL INTENTO GOLPISTA

Dos etapas en el gobierno de Nicaragua, 1979-1990 y 2007 a la fecha, engrosan el aval político del FSLN en sus seis décadas de historia, en las cuales debió superar múltiples obstáculos.

Sobre el último de ellos, la derrotada intentona golpista de la derecha entre abril y julio de 2018, Prensa Latina inquirió acerca de la experiencia que tal tentativa de abortar la revolución le dejó al sandinismo.

Aquellos acontecimientos fueron otra expresión del historial de intervenciones del imperialismo estadounidense en Nicaragua, uno de los países que más veces ha sido intervenido militarmente por esas fuerzas hostiles: 1856, 1912, 1927, la guerra de agresión en los años 80 del pasado siglo, y el intento de golpe de Estado (modalidad suave) a través de la guerra de quinta generación, expuso Fonseca Amador los antecedentes de la asonada derechista.

De las cinco tres fueron intervenciones directas con tropas del Ejército norteamericano, y dos a través de agentes internos o soldados sustitutos, como fue el caso de la más reciente, agregó al análisis.

Con la única a excepción es la de 1912, al resto el pueblo nicaragüense le hizo morder el polvo de la derrota.

‘En el caso del intento de golpe de 2018 nos vimos enfrentados a nueva modalidad de agresión del imperialismo que no conocíamos, era la que nos faltaba. Si se logró derrotar fue debido a la participación activa, organizada, movilizada del pueblo en defensa de la paz, la patria y la revolución, igual que lo ocurrido en los años 80’.

‘En aquel momento la participación se dio a través de las Milicias Populares Sandinistas y los Batallones de Reserva y esta vez contamos con la integración popular institucionalizada en la Policía Voluntaria para vencer a quienes pretendieron derrocar al gobierno revolucionario’.

‘Esta experiencia nos permitió alcanzar mayores niveles de cohesión política, una experiencia interesante fue que todas las generaciones del sandinismo enfrentamos juntos el intento de golpe, incluida la más reciente, a la que pocos pensaron le tocaría de nuevo empuñar las armas en defensa de la revolución’.

Salimos más cohesionados políticamente, mejor organizados, desarrollamos mecanismos de defensa ante esta modalidad de ataque, evaluó el saldo positivo de aquella encrucijada.

Elevamos los niveles de solidez interna en las filas del sandinismo, fortalecimos los procesos de formación política de nuestra militancia, factores que redundaron en una consolidación interna del partido, agregó.

FSLN, UNA MAQUINARIA ELECTORAL

El Frente Sandinista constituye una poderosa fuerza electoral en Nicaragua; es que las circunstancias nos han obligado a desarrollar determinadas capacidades y somos una organización muy bien preparada lo mismo para enfrentar situaciones violentas que para ganar la batalla de las urnas, expuso el militante que en la actualidad dirige las relaciones internacionales del partido gobernante.

En el terreno electoral nos hemos desarrollado como una maquinaria poderosa, fuerte, que viene de la escuela de la lucha por reconquistar el gobierno durante los 17 años del neoliberalismo (1990-2007), apuntó.

En aquellas circunstancias, recordó Fonseca Terán, nos convertimos en expertos en ganar elecciones, en ganarle al enemigo con sus propias reglas del juego que son las de la democracia burguesa, cuyas normas aún rigen en contra de nuestra voluntad.

Entre las fortalezas del FSLN de cara a los venideros comicios generales del 7 de noviembre de 2021, destacó el hecho de constituir un partido bien organizado, presente hasta en el último rincón de Nicaragua, con una militancia combativa, disciplinada y muy unida.

Apuntó a la mejoría en las condiciones de vida de la gran mayoría de los nicaragüenses de 2007 a la fecha, ‘algo imposible de borrar de un plumazo’, como una de las bazas electorales de la organización, que en el propio año electoral estará celebrando los 60 de su fundación.

No somos triunfalistas, sabemos que vamos a ganar, pero también que la batalla nunca ha sido fácil y no lo será esta vez, concluyó.

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