Soberanía y desarrollo, ejes de Lula en busca de la reelección

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, marcha hacia las elecciones de octubre próximo con un programa de gobierno que prioriza soberanía, desarrollo, reducción de desigualdades, derechos sociales, transición ecológica y mayor autonomía internacional.

CAPAC.- por Martha Andrés Román, tomado de Prensa Latina

El proyecto de nación propuesto por la fórmula que integran Lula y el vicepresidente Geraldo Alckmin contiene 13 ejes que buscan profundizar las políticas del actual mandato y convertir su continuidad en una nueva etapa de transformaciones estructurales.

Bajo el título “Directrices para el programa de transformación de Brasil: un país soberano, democrático, desarrollado, sostenible y creativo”, el texto de 84 páginas constituye una primera versión que puede sumar elementos, pero permite identificar desde el comienzo el concepto que organiza la propuesta: la soberanía como condición para el desarrollo y no solamente como principio diplomático.

El portal TVT News destaca que las 13 directrices abarcan democracia, desigualdad, seguridad, educación, salud, cultura, ciudades, economía, agricultura, energía, medio ambiente, trabajo y protagonismo internacional.

La amplitud del programa refleja la intención de presentar un proyecto nacional y no únicamente una plataforma electoral sectorial.

La Revista Fórum, por su parte, interpreta la soberanía como uno de los principales elementos políticos del documento, que fue registrado el 7 de agosto ante la Justicia Electoral.

Este medio resalta especialmente el rechazo de la fórmula a cualquier subordinación de Brasil a intereses extranjeros y el tono crítico utilizado frente a los alineamientos automáticos.

Tal énfasis adquiere relevancia internacional por la coyuntura de las relaciones entre Brasil y Estados Unidos, marcada por crecientes tensiones, y cuando diversos sectores alertan sobre una posible interferencia electoral por parte de Washington.

El programa menciona las medidas comerciales adoptadas por el Gobierno de Donald Trump y defiende la capacidad brasileña para tomar decisiones sin condicionamientos externos.

SOBERANÍA COMO CENTRO DE LA POLÍTICA EXTERIOR

La posición de Lula no se limita, sin embargo, a responder a Washington. El documento plantea fortalecer el Mercosur, profundizar la integración sudamericana y consolidar a América del Sur y el Caribe como una zona de paz.

También reivindica el multilateralismo, la solución pacífica de controversias y una mayor cooperación con los países del Sur Global. Desde esa perspectiva, Brasil aspira a mantener una política exterior activa y autónoma, acorde con el peso territorial, económico y diplomático que la candidatura atribuye al país.

La soberanía aparece igualmente vinculada con la economía, pues el programa defiende la reindustrialización, la innovación y el desarrollo de capacidades nacionales en sectores estratégicos.

La Nueva Industria Brasil ocupa un lugar destacado junto con la ciencia, la tecnología y la transición hacia una economía de menor intensidad de carbono.

Uno de los elementos más novedosos es la importancia concedida a la inteligencia artificial, ya que se plantea desarrollar infraestructura computacional nacional, fortalecer empresas brasileñas y crear capacidades propias en modelos de lenguaje y tecnologías digitales.

Los minerales críticos y las tierras raras reciben un tratamiento similar, pues la candidatura propone evitar que estos recursos sean exportados únicamente como materias primas y apuesta por su procesamiento interno, con el fin de aumentar el valor agregado nacional y reducir vulnerabilidades frente a las cadenas globales.

Brasil 247 interpreta este conjunto de medidas como parte de una estrategia que vincula soberanía, crecimiento económico, política industrial y reducción de desigualdades, una lectura que resulta significativa porque muestra que el concepto de autonomía nacional atraviesa tanto la política exterior como las decisiones económicas internas.

DESARROLLO, TECNOLOGÍA Y DERECHOS SOCIALES

El combate a las desigualdades constituye otro eje transversal. El programa propone mantener la valorización del salario mínimo, ampliar la protección social y profundizar la justicia tributaria, al tiempo que reafirma políticas destinadas a mujeres, población negra, pueblos indígenas y quilombolas, personas con discapacidad y población LGBTQIAP+.

En ese terreno, la propuesta mantiene una característica distintiva de los gobiernos de Lula: la idea de que el crecimiento debe traducirse en inclusión social. Educación, salud, vivienda, alimentación, cultura y deporte aparecen como derechos y, simultáneamente, como componentes de una estrategia nacional de desarrollo.

La agenda laboral incorpora una de las promesas con mayor impacto potencial: Lula y Alckmin se comprometen a avanzar hacia el fin de la escala 6×1 y una jornada de 40 horas semanales sin reducción salarial.

El programa también propone combatir formas de precarización y crear mecanismos de protección para trabajadores de plataformas digitales. Brasil 247 identifica el fin de la escala 6×1 entre los principales compromisos sociales del documento, junto con las iniciativas ambientales y de seguridad.

Precisamente la seguridad pública constituye un área donde la candidatura busca ampliar su capacidad de interlocución, ya que el programa propone coordinar acciones entre Gobierno federal, estados y municipios, integrar bases de datos y atacar las estructuras económicas del crimen organizado.

La plataforma mantiene además el control de armas y municiones y plantea fortalecer la vigilancia de fronteras; y, si el Congreso aprueba la reforma constitucional correspondiente, un eventual nuevo gobierno de Lula crearía un Ministerio de Seguridad Pública para coordinar políticas nacionales.

CONTINUIDAD Y PROFUNDIZACIÓN EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS

En materia ambiental, la candidatura reafirma la meta de alcanzar la deforestación neta cero en 2030, así como mantener la protección de los biomas, combatir incendios y ampliar las políticas de adaptación ante eventos climáticos extremos.

La transición energética combina energías renovables, biocombustibles y tecnologías de bajas emisiones con la continuidad de la explotación petrolera, un escenario en el que Petrobras conservaría un papel estratégico, mientras Brasil buscaría ampliar su capacidad industrial en sectores asociados a la transición energética.

El proyecto plantea además fortalecer la democracia y la participación social, ampliar instrumentos de transparencia y modernizar el Estado mediante herramientas digitales. La regulación de plataformas aparece asociada al combate contra la desinformación y los discursos de odio, aunque el texto reafirma la defensa de la libertad de expresión.

Con respecto a la educación, Lula propone continuar la expansión de la enseñanza integral, los institutos federales y las universidades públicas. El programa también mantiene políticas de permanencia estudiantil y vincula la formación científica con la soberanía tecnológica del país.

En salud, el Sistema Único de Salud mantiene su papel central. La propuesta combina reducción de las listas de espera, digitalización, telemedicina e inteligencia artificial con el fortalecimiento de la producción nacional de medicamentos e insumos.

La vivienda conserva asimismo un lugar destacado mediante la ampliación del programa Minha Casa Minha Vida, mientras las políticas urbanas incluyen saneamiento, transporte público e infraestructura.

Asimismo, la plataforma combina apoyo a la agricultura familiar con medidas destinadas a preservar la competitividad del agronegocio. El objetivo es garantizar alimentos, fortalecer la producción nacional y, al mismo tiempo, garantizar el buen funcionamiento de la balanza comercial y el crecimiento del Producto Interno Bruto.

La propuesta también busca transmitir una señal de responsabilidad fiscal. El diario Folha de S. Paulo destaca que Lula intenta demostrar compromiso fiscal prometiendo mantener el marco actual -una norma aprobada en 2023 para limitar la expansión del gasto- y alcanzar un resultado positivo a través del crecimiento económico.

Con todas esos planteamientos, el programa Lula-Alckmin puede interpretarse como una apuesta por la continuidad con profundización, que conserva políticas emblemáticas del actual mandato, pero incorpora con mayor nitidez objetivos de soberanía tecnológica, reindustrialización, derechos laborales y autonomía frente a las presiones externas.

Según expresa el texto, el Brasil concebido en el programa de gobierno no es una utopía lejana ni una promesa vaga. “Es la continuación de un proyecto concreto para ampliar los derechos, reconstruir el Estado, profundizar la democracia y transformar estructuralmente el país”.

“Todos los compromisos aquí asumidos son factibles, necesarios y posibles, y se basan en los logros del mandato actual”, añadió el documento.

Será en la cita en las urnas de octubre próximo que se conocerá si esta propuesta consigue el respaldo de la mayoría de los brasileños.

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