Cuba denuncia plan de invasión armada desde EE.UU.: «No venían a ayudar, venían a matar»

El gobierno cubano ha presentado ante la opinión pública las pruebas irrefutables de un nuevo y sofisticado intento de invasión armada proveniente de Estados Unidos.

CAPAC – por Redacción de Razones de Cuba – tomado de Razones de Cuba

En una revelación que estremece los cimientos de la ya tensa relación bilateral, el gobierno cubano ha presentado ante la opinión pública las pruebas irrefutables de un nuevo y sofisticado intento de invasión armada proveniente de Estados Unidos. Lo que la ultraderecha de Miami y sus voceros en redes intentaron vender como una «misión humanitaria» de «cubanos inocentes» ha resultado ser una operación paramilitar con un arsenal de guerra, neutralizada por las Tropas Guardafronteras de Cuba el pasado 25 de febrero en las cercanías de la provincia de Villa Clara.

En una edición especial del programa televisivo, las más altas autoridades del Ministerio del Interior (MININT), la Fiscalía General y los servicios médicos comparecieron ante las cámaras para desmontar, pieza por pieza, la mentira orquestada desde el sur de la Florida. El Primer Coronel Ibei Carballo Pérez, Jefe del Estado Mayor de la Tropas Guardafronteras, ofreció una cronología detallada y desgarradora de los hechos, contextualizando el lugar: el canalizo de Los Pinos, en el municipio de Corralillo, Villa Clara, a escasas 10 millas de la costa y, crucialmente, a solo una milla náutica (1.85 kilómetros) del último cayo del archipiélago cubano.

El Relato de una Agresión

Lejos de los violentos protocolos que la propaganda anticubana les adjudica, Carballo Pérez describió un «modelo de actuación racional, defensivo y proporcional». A las 7:10 de la mañana del 25 de febrero, los sistemas de detección cubanos localizaron una lancha rápida con matrícula de Florida, sospechosamente al pairo dentro de aguas territoriales cubanas. La patrullera interceptora #25, con solo cinco combatientes a bordo, fue despachada para verificar e identificar la nave.

La lancha infractora, una embarcación de 9 metros con un motor de 250 caballos de fuerza y una sobrecarga de casi dos toneladas que le permitía alcanzar los 24 nudos, comenzó a maniobrar. Al percatarse de la presencia cubana, recogió a varias personas que tenía en el agua y emprendió la huida. La patrullera se aproximó siguiendo el protocolo de los 185 metros de distancia.

Fue entonces cuando la agresión se consumó. «Cuando seguimos aproximándonos, desde la lancha infractora nos agreden, abren fuego contra la tripulación de nuestra embarcación», relató el jefe militar. «Como resultado, impactan al patrón de esa lancha interceptora, el capitán Josmani, en la región abdominal». El oficial cubano, herido de gravedad y desangrándose, no abandonó el timón y continuó la maniobra hasta neutralizar la amenaza, en un acto de «valentía y convicción» que le valió el reconocimiento de sus superiores y de su pueblo.

En la refriega, producto de la legítima defensa, tres de los 10 ocupantes de la lancha enemiga resultaron abatidos y siete fueron heridos. Inmediatamente, las tropas cubanas procedieron a la evacuación de los heridos y su traslado a tierra firme para recibir atención médica. El Coronel Dr. Juan Antonio Ramírez Aguilera, jefe de los servicios médicos del MININT, confirmó que todos los detenidos heridos están siendo atendidos «con todos los recursos y medios que necesitan», en un gesto de humanismo que contrasta brutalmente con las intenciones de los agresores. «Es una ética que aprendimos a lo largo de la revolución», sentenció el galeno. El capitán Josmani, por su parte, se recupera satisfactoriamente y se encuentra fuera de peligro.

El Arsenal del Terror: 12,846 Municiones y Fusiles de Precisión

La mentira de la «ayuda humanitaria» se desmoronó cuando el Coronel Víctor Álvarez Valle, segundo jefe del órgano especializado en delitos contra la seguridad del Estado, mostró el impresionante alijo de guerra incautado. La lancha infractora, que había partido junto a otra embarcación que sufrió averías y fue abandonada en el trayecto, transportaba un verdadero arsenal de combate diseñado para una masacre.

Los números son escalofriantes: 14 fusiles de asalto (incluyendo AKM, AR-15 y fusiles de precisión Ruger con miras telescópicas y reductores de sonido), 11 pistolas (una de ellas capaz de perforar chalecos antibalas), una escopeta Winchester calibre 12, y la escalofriante cifra de 12,846 municiones de diversos calibres. A esto se suman 134 cargadores, equipos de comunicación satelital (Starlink), un dron con dos cámaras, 10 equipos de radiocomunicación, chalecos antibalas, cascos tácticos con visión nocturna, pasamontañas, uniformes de camuflaje, y mochilas con víveres para una estancia prolongada.

«No venían a ayudar, venían a infiltrarse, promover el desorden público, ejecutar actos violentos, atacar unidades militares y convocar al desorden social para derrocar la revolución», denunció el Primer Coronel Carballo Pérez, basándose en las investigaciones y las declaraciones de los propios detenidos. La correlación de fuerzas era criminal: cinco cubanos con su armamento reglamentario (tres AKM y una RPK) contra diez mercenarios pertrechados hasta los dientes. La lancha cubana, una pequeña embarcación de fibra de vidrio, recibió 13 impactos de bala, todos ellos en la zona del puesto de mando, demostrando la intencionalidad de los agresores de decapitar el mando de la patrullera.

«No venían a ayudar, venían a infiltrarse, promover el desorden público, ejecutar actos violentos, atacar unidades militares y convocar al desorden social para derrocar la revolución»

Primer Coronel Ibei Carballo Pérez

Los Mercenarios y sus Patrocinadores: Conexión Florida

Entre los ocupantes de la lancha se encuentra un viejo conocido de las fuerzas de seguridad cubanas: Mijail Sánchez González, un terrorista incluido en la lista nacional de terrorismo actualizada en julio de 2025. Sánchez González, residente en Houston, Texas, posee un prontuario delictivo en Cuba que incluye hurto, lesiones, tenencia ilegal de armas y homicidio por imprudencia. Pero su historial reciente es aún más grave: es señalado como organizador y financista de ataques con cócteles molotov contra el Tribunal Municipal de Centro Habana y una sede de los CDR, acciones que dejaron heridos y daños materiales.

La investigación, a cargo del fiscal jefe Edward Robert Campbell, ya ha identificado a la autora intelectual de la operación desde territorio estadounidense: Marisol Lugo Fernández, cabecilla del grupo contrarrevolucionario «Movimiento 30 de Noviembre». Desde su finca en Florida, esta individua, con antecedentes por cohecho e incitación a la violencia, organizó, financió y subvencionó la incursión armada. Su objetivo, según las pesquisas, era orquestar una «infiltración armada» en Cuba.

El fiscal Campbell fue tajante al calificar los hechos como «actos asociados al terrorismo». Los delitos que se imputan a los diez detenidos son graves: abordaje de embarcación en territorio nacional, actos de violencia, introducción ilegal de armas de guerra, instigación para delinquir y asociación para delinquir. Las sanciones previstas en el Código Penal cubano para estos crímenes van desde los 10 años de privación de libertad hasta la pena de muerte, en dependencia de lo que demuestre la investigación.

Cooperación con Guardacostas de EE.UU. y Silencio Cómplice

Un detalle de suma importancia que reveló el Primer Coronel Carballo Pérez es la cooperación operacional que Cuba mantiene con el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos. Según su declaración, el mismo día de los hechos (25 de febrero) y a las 19:00 horas, las autoridades cubanas establecieron contacto con el enlace del Guardacostas estadounidense en La Habana y con el séptimo distrito en Miami, «imponiéndolos de todos los detalles que estaban aconteciendo alrededor de este hecho». Esta comunicación fluida en temas migratorios y de narcotráfico contrasta con la hipocresía de las declaraciones oficiales provenientes del norte, que intentaron desacreditar la versión cubana calificándola de falacia.

Mientras el gobierno de Estados Unidos mantiene un silencio cómplice o emite declaraciones evasivas sobre las actividades terroristas que se planifican en su suelo, la realidad es tozuda: desde Florida se sigue financiando y armando el terrorismo contra Cuba. Las armas ocupadas, con sus números de serie, tienen una trazabilidad que las autoridades estadounidenses podrían y deberían investigar, si existiera una voluntad política real de combatir el terrorismo.

Análisis: La Política de Agresión que Nunca Cesó

Este intento de infiltración no es un hecho aislado. Es la consecuencia lógica de décadas de una política exterior estadounidense que ha alternado la presión diplomática con el terrorismo de estado, y que en los últimos años, con la complicidad de la ultraderecha de Miami, ha escalado hacia acciones paramilitares. La narrativa de los «cubanos inocentes que vienen a ayudar» es el mismo viejo disco rayado que se usó para justificar invasiones como la de Bahía de Cochinos o para encubrir las acciones de grupos terroristas como Alpha 66 u Omega 7.

Lo que la derecha y sus voceros mediáticos callan es que estos «cubanos inocentes» venían provistos de un arsenal que podría haber causado una tragedia de proporciones incalculables en cualquier comunidad pacífica de Villa Clara. No venían a llevar medicinas, venían a matar. No venían a liberar, venían a someter por la fuerza de las armas.

La respuesta de Cuba ha sido, una vez más, la de un estado soberano que ejerce su legítimo derecho a la defensa. La rapidez, eficacia y, sobre todo, la legalidad de la actuación de las Tropas Guardafronteras y el MININT, contrasta con la ilegalidad intrínseca de una invasión armada gestada en el extranjero.

«La respuesta de Cuba ha sido, una vez más, la de un estado soberano que ejerce su legítimo derecho a la defensa. La rapidez, eficacia y, sobre todo, la legalidad de la actuación de las Tropas Guardafronteras y el MININT, contrasta con la ilegalidad intrínseca de una invasión armada gestada en el extranjero»

Razones de Cuba

Mientras el mundo mira a otros conflictos, desde Washington y Miami se sigue tejiendo una red de violencia contra la isla. Este arsenal exhibido, estas 12,846 balas, son la prueba palpable de que el terrorismo contra Cuba no es un fantasma del pasado, sino una amenaza real, financiada con impuestos y orquestada desde la impunidad que ofrece el sur de la Florida. El mensaje de las autoridades cubanas es claro: cualquier intento de agresión será neutralizado con firmeza, patriotismo y en plena legalidad. La paz de Cuba no se negocia. Se defiende.

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