Unión cívico-militar: el paradigma que definió los últimos eventos de la guerra contra Venezuela

Los paramilitares financiados por los gobiernos de Estados Unidos y Colombia son capturados por cuerpos de seguridad convencionales y miembros de la Milicia Bolivariana.

CAPAC – tomado de Misión Verdad

Lo ocurrido el pasado lunes 4 de mayo en las costas de la población de Chuao, municipio Santiago Mariño del estado Aragua, ha dejado una marca en la historia del proceso bolivariano debido a la acción combinada de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la ciudadanía, en particular un grupo de pescadores, policías y miembros de la Milicia Nacional Bolivariana.

La imagen de un poblador y un miliciano completando la labor de un helicóptero artillado de la Aviación Naval, que consistía en detener la embarcación ocupada por ocho paramilitares y capturar esa tripulación enviada por los gobiernos de Estados Unidos y Colombia, se ha incorporado a las gestas de la era chavista como muestra concreta de la unión cívico-militar.

El concepto de esta unión es fundamental en el pensamiento chavista desde que se originó, posee sus raíces en la lucha independentista y popular del siglo pasado, desde que confluyeran factores sociales y militares en el derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez.

Fabricio Ojeda, líder de dicho movimiento que fue traicionado y asesinado por el gobierno de Raúl Leoni, lo incorporó a su praxis y a su obra La guerra del pueblo (1966) donde afirmaba:

“La base antifeudal y antiimperialista de nuestro proceso revolucionario plantea un género de alianzas que está por encima del origen del credo político, de la concepción filosófica, de las convicciones religiosas, de la situación económica o profesional y de la afiliación partidista de los venezolanos. El enemigo común, su fuerza y su poderío, reclaman una lucha unitaria para vencerlo. Son proclives para luchar por la liberación nacional las siguientes fuerzas: los obreros y campesinos, la pequeña burguesía, los estudiantes, intelectuales, profesionales, la mayoría de los oficiales, suboficiales y soldados de las fuerzas armadas de aire, mar y tierra”.

Una articulación “vital para el futuro del mundo”

De la vinculación de este acumulado con la doctrina militar bolivariana, Hugo Chávez enriqueció el concepto durante la construcción de la llamada Agenda Bolivariana, que más que un plan de gobierno ha sido una idea de transformación nacional en el que se concibe al pueblo como un gran ejército al servicio de la defensa de la soberanía nacional y la independencia.

Al llegar a la presidencia de Venezuela en 1999, además de convocar un proceso consultivo para una Asamblea Nacional Constituyente, implementó un plan de atención social denominado Bolívar 2000 que incluía a las instituciones del estado y las entonces Fuerzas Armadas (FFAA), que buscaba darle forma a un ejército no separado de la sociedad.

Se procuraba acercar al pueblo y las FFAA del distanciamiento ocasionado por la represión que estas mantuvieron contra la población durante toda la Cuarta República, en particular la ordenada por el gobierno adeco de Carlos Andrés Pérez durante la rebelión popular del 27 de febrero de 1989 en contra de las medidas neoliberales.

La unión cívico-militar se concretó en la creación de la Milicia Nacional Bolivariana en el año 2008 cuando se cambió la denominación de Comando General de la Reserva Militar y Movilización Nacional (cuerpo auxiliar de la FANB creado en abril de 2005) por Comando General de la Milicia Nacional Bolivariana.

Se escogió que el cambio fuera a partir del 13 de abril de 2009. Ese mismo día, pero de 2002, la movilización combinada de sectores civiles y militares derrotó el golpe de estado en contra de Chávez financiado por la administración Bush y el empresariado nacional.

La esencia del pueblo en armas

El concepto de “pueblo en armas” es esencial en la resistencia popular de Venezuela contra los embates del asedio transnacional sobre el país. La visión de Chávez se resume en sus palabras durante el Programa “Aló Presidente” número 353, el 14 de marzo de 2010, desde Cumaná, estado Sucre:

“Las milicias bolivarianas, la Milicia Nacional Bolivariana. El pueblo debe prepararse para la defensa, los pescadores, deben ser soldados, pero no solo de palabra, no, adiestrados en el uso de las armas, a la hora de una agresión que Dios no lo quiera, pero bueno uno nunca sabe, ¿verdad? El Imperio nos tiene la vista puesta, a la Revolución Bolivariana, y el Imperio se preocupa cuando ve estas cosas, ¿ve? Porque el Imperio le tiene terror al éxito del proyecto bolivariano, le tiene terror porque estamos demostrando que por la vía del socialismo es posible el desarrollo de los pueblos y no por la vía del capitalismo. Esto es vital para el futuro del mundo, lo que está ocurriendo aquí, no podemos fallar, entonces ellos nos van a tratar de sabotear como lo han hecho, como le han hecho a Cuba, el bloqueo, ese es un sabotaje a la economía cubana, no le permiten a Cuba desarrollar la economía, han tenido a Cuba, han querido ahogar a Cuba, solo que Cuba resistió, resiste y ahora con más razón, en el Alba, la Alianza Bolivariana”.

Uno de los aspectos importantes en la concepción que el líder bolivariano implementó es la presencia de la Milicia en las facetas clave del desarrollo nacional, de ahí que se organiza en cada campo, universidad, fábrica o barrio.

Se trata de un concepto estratégico militar, pero también social y político, para la defensa integral de la nación, tan importante como el sistema de defensa antiaéreo o la flota naval, basado en la participación voluntaria de la ciudadanía, en la responsabilidad de defender las garantías sociales.

La organización e incorporación del “pueblo en armas” a la defensa nacional busca la integralidad en la preservación de la soberanía y de la paz en el territorio.

“Es el pueblo en armas, la guerra de todo el pueblo (…) Nosotros no tenemos planes de agredir, pero vamos a convertir a Venezuela en un país capaz de defender hasta el último milímetro del territorio y para eso es importante la participación del pueblo”, explicaba Chávez en aquella ocasión.

Expresión creciente del pueblo organizado

La Milicia Nacional Bolivariana, que tiene su propio Comando General y su respectivo Estado Mayor, depende en lo operativo del Comando Estratégico Operacional enlazado con la comandancia en jefe de la FANB (CEOFANB).

Está conformada por la Reserva Nacional, constituida por todos los ciudadanos venezolanos que no estén en el servicio militar activo y por las milicias propiamente dichas, integradas estas por la Milicia Territorial y los Cuerpos Combatientes. Su elemento básico es la Unidad Popular de Defensa Integral (UPDI).

Los miembros de la Milicia Territorial se concentran los fines de semana para recibir instrucción militar, durante la semana realizan diversas actividades y pueden ser convocados a concentración en caso de necesidad frente a otras ocasiones extraordinarias o emergencias.

De ella forma parte la llamada Milicia Rural o Campesina cuyo armamento y equipo se diferencian al resto de la fuerza. El liderazgo de cada Milicia Territorial está conformado por oficiales formados dentro de la milicia y reservistas.

Los Cuerpos Combatientes son formados por trabajadores o jubilados de determinadas instituciones y empresas públicas o privadas, se encargan de asegurar su integridad y operatividad con un mínimo de personal. Se concentran una vez al mes.

El pasado 29 de enero la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) aprobó la Ley Constitucional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) impulsada por el presidente Nicolás Maduro desde noviembre de 2019.

Al respecto el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, recalcó que “ha incorporado nuevos conceptos, como el Sistema Defensivo Territorial, Defensa Integral y la Unión Cívico-Militar; este último no es un cliché, es un principio, base de la corresponsabilidad para garantizar la libertad e independencia nacional”.

Con esto hacía alusión al artículo 59 de la ley que incorpora como componente de la FANB (conformado hasta entonces por Ejército, Armada, Aviación y Guardia Nacional) a la Milicia Bolivariana.

En abril pasado, la Milicia alcanzó 4 millones 156 mil 567 milicianos inscritos, incorporados y entrenados bajo el Método Táctico de Resistencia Revolucionaria. Se encuentran desplegados en todo el territorio nacional en mil 165 Agrupamientos Populares de Defensa Integral (APDI), 14 mil 383 Bases Populares de Defensa Integral (BPDI) y 50 mil 459 Unidades Populares de Defensa Integral (UPDI).

Moralización y contragolpe

Un pueblo como Chuao, que ha resistido 400 años de intentos de dominación y aculturación, es hoy el centro de atención de la lucha antimperial venezolana y es altamente simbólico. En este caso el enemigo común para civiles y militares es aquel que renunció a la política y al ejercicio pacífico de los derechos por la agresión y el arrebato de los derechos a un país bajo asedio.

Las élites transnacionales no cuentan con una fuerza armada arrodillada a los pies de sus intereses en Venezuela, por ello echan mano a la contratación de mercenarios para sus objetivos de magnicidio y golpe de estado a los que una comunidad valiente ha neutralizado pacífica pero firmemente.

Los episodios que han puesto a la población venezolana en la vanguardia de los hechos, basada en la inteligencia y organización populares, han puesto de manifiesto una vez más que la concepción chavista del “pueblo en armas” no es mera retórica sino una doctrina de la praxis capaz de desarticular intentos de desestabilización política y militar contra el país.

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