El bloqueo en 2026: asfixia financiera, desinversión forzada y la resistencia de un pueblo que no se rinde

El bloqueo de Estados Unidos contra Cuba es el más prolongado y complejo de la historia contemporánea. He aquí un panorama del recrudecimiento feroz del mismo en este año 2026. El pueblo cubano resiste y no se rinde.

CAPAC – tomado de Razones de Cuba

El sistema de sanciones impuesto por Estados Unidos contra Cuba es el más prolongado y complejo de la historia económica contemporánea. Sus raíces se remontan a 1917 (Ley de Comercio con el Enemigo), pero fue en 1962 cuando John F. Kennedy proclamó el bloqueo total sobre el comercio bilateral. Desde entonces, el cerco no ha cesado de endurecerse: la Ley Torricelli (1992) internacionalizó el bloqueo al prohibir a subsidiarias extranjeras de firmas estadounidenses comerciar con la Isla; la Ley Helms-Burton (1996) codificó todas las restricciones bajo las Regulaciones al Control de los Activos Cubanos (CACR) y despojó al presidente de la facultad de levantar el bloqueo sin aprobación del Congreso.

El resultado acumulado, según el informe presentado por Cuba ante la ONU en mayo de 2025, es una cifra que duele solo con escribirla: 170.677,2 millones de dólares en daños materiales a lo largo de más de seis décadas (sin ajustar por inflación). La CEPAL, por su parte, reportó pérdidas acumuladas hasta 2015 por 117.000 millones de dólares. El costo anual estimado del bloqueo entre marzo de 2024 y febrero de 2025 fue de 7.556 millones de dólares, una afectación financiera mensual promedio de 629,6 millones.

En el sector salud, las pérdidas anuales alcanzaron los 239,8 millones de dólares, y según estimaciones de coste social, solo 16 días de bloqueo equivalen a 1.600 millones de dólares, suficientes para comprar el cuadro completo de medicamentos básicos para todo el país durante un año entero.

La ofensiva de 2026: Orden Ejecutiva 14404 y la persecución a GAE

El 1 de mayo de 2026, el presidente Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14404, una nueva vuelta de tuerca diseñada para intensificar la presión económica sobre Cuba bajo el argumento de que sus actividades de inteligencia exterior, la represión interna y sus alianzas geopolíticas representan una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional de EE. UU.

El núcleo operativo de esta orden: sanciones secundarias contra personas, corporaciones e instituciones financieras internacionales de terceros países que mantengan relaciones comerciales con entidades dirigidas por miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, en particular contra el Grupo de Administración Empresarial (GAE) que gestiona sectores neurálgicos de la economía doméstica: turismo, importación de alimentos, servicios de remesas y banca corporativa.

La orden otorgó un plazo perentorio que vencieron el 5 de junio de 2026, para que todas las corporaciones extranjeras liquidaran cualquier nexo comercial con GAE y sus filiales, bajo la penalización de quedar excluidas del sistema financiero estadounidense, ver congelados sus activos y enfrentar severas multas.

El éxodo de la inversión extranjera: hoteles, níquel y bancos que se van

La inminencia del plazo del 5 de junio desató una salida de capitales foráneos sin precedentes. Las corporaciones internacionales prefirieron salvaguardar su acceso a la liquidez en dólares antes que mantener operaciones en Cuba.

Desbandada hotelera

CorporaciónOrigenSectorDetalle de la retirada
Meliá Hotels InternationalEspañaTurismoCesa gestión de 15 de sus 34 hoteles (unas 14.000 habitaciones).
Iberostar GroupEspañaTurismoRetira su marca de 12 de sus 18 hoteles ligados a Gaviota/GAE, incluido el rascacielos «Selection La Habana».
Blue Diamond ResortsCanadáTurismoSalida absoluta el 30 de mayo de 2026. Abandona 62 hoteles y más de 12.900 habitaciones (marcas Royalton, Memories, Starfish, Mystique, Resonance).
Archipelago InternationalIndonesiaTurismoRetira su marca Aston de 6 hoteles en La Habana, Varadero, Cayo Coco y Holguín.
Sherritt International Corp.CanadáMinería y energíaLiquidación de su participación en Moa Joint Venture (níquel/cobalto) y en Energas S.A..
Banco SabadellEspañaBancaRetiro ordenado de oficinas y operaciones de financiamiento corporativo.

El golpe al turismo, principal generador de divisas, es demoledor. Entre enero y abril de 2026, Cuba recibió apenas 328.608 visitantes internacionales, un derrumbe del 55,8% en comparación con el mismo período de 2025. El mercado canadiense, históricamente el principal emisor, se desplomó en abril de 2026 a solo 650 turistas, frente a los promedios históricos de 90.000 a 100.000 mensuales.

El estrangulamiento de los canales de pago: adiós a Visa y Mastercard

La asfixia del sistema de pagos internacionales se completará el 6 de junio de 2026, cuando las redes globales de tarjetas de crédito y débito Visa y Mastercard cesarán definitivamente de operar en todo el territorio cubano.

El procesamiento de las operaciones electrónicas en moneda extranjera era coordinado por Fincimex S.A., la entidad financiera de GAE, en alianza con un banco corresponsal extranjero. Ante el peligro inminente de ser sancionado y quedar excluido del sistema de compensación de dólares operado por la Reserva Federal, el banco extranjero rescindió el acuerdo por resultar jurídicamente «imposible e ilícito» bajo las nuevas directrices de la Casa Blanca.

El Banco Central de Cuba implementó medidas de emergencia de alcance limitado: las transacciones con divisas extranjeras quedaron restringidas a pagos en efectivo o mediante dos tarjetas prepagadas de emisión nacional («Clásica» y «Tropical»), que deben adquirirse previamente en ventanilla bancaria con monedas duras. El gobierno intenta incentivar el uso de la plataforma de pagos rusa Mir y la red de compensación china UnionPay, pero la escasa adopción internacional de estos sistemas limita su efectividad, desincentivando el turismo proveniente de Europa Occidental y las Américas.

Crisis de infraestructura, servicios básicos y colapso logístico

El cerco energético y la falta crónica de divisas han desencadenado una crisis en los servicios públicos esenciales durante 2026.

La parálisis energética detuvo los sistemas municipales de bombeo de agua potable, inhabilitó laboratorios escolares y universitarios, dificulta el acceso a internet y suspendió el procesamiento de alimentos.

La escasez extrema de combustibles obstaculizó además el transporte y la distribución de ayuda humanitaria del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU.

En La Habana, hacia mediados de febrero de 2026, la acumulación de basura se tornó crítica: solo 44 de los 106 camiones recolectores de la capital (el 41,5%) contaban con diésel para operar.

El 9 de febrero de 2026, las autoridades aeronáuticas declararon la falta absoluta de combustible para aeronaves, suspendiendo el repostaje para aerolíneas comerciales. Air Canada suspendió rutas esenciales el mismo día; 48 horas después lo hicieron las rusas Rossiya y Nordwind.

El deterioro golpeó directamente al sistema de salud pública: la falta de energía eléctrica de emergencia comprometió la producción de oxígeno clínico, el almacenamiento térmico de vacunas y la refrigeración de hemoderivados. Según las autoridades cubanas, las restricciones energéticas pusieron en riesgo directo a más de 32.000 embarazadas y a unos 61.000 niños en su primer año de vida.

El drama de los medicamentos

El Cuadro Básico de Medicamentos de Cuba consta de 651 renglones esenciales (250 importados y 401 de producción nacional). El desabastecimiento afecta al 69% , registrando una falta absoluta de 364 medicamentos esenciales (56% del total) . Las restricciones financieras impidieron la adquisición de reactivos médicos básicos, válvulas cardíacas de estimulación interna e insumos quirúrgicos de patente estadounidense. Como consecuencia directa, 375 pacientes críticos no pudieron recibir implantes de marcapasos permanentes en el último ciclo analizado.

Apenas 14 horas de bloqueo equivalen al costo total de la adquisición de insulina de última generación requerida para asegurar la supervivencia de todos los niños diabéticos del país, estimado en unos 12 millones de dólares.

Conclusión: un callejón sin salida, pero con un pueblo que no se rinde

La escalada regulatoria bajo la Orden Ejecutiva 14404 ha desmantelado las bases del financiamiento externo de la Isla. Al obligar a las principales cadenas hoteleras a liquidar sus inversiones, inhabilitar el cobro electrónico mediante tarjetas Visa y Mastercard, e interrumpir el suministro regular de combustibles mediante el bloqueo de fletes, Washington neutralizó la capacidad de Cuba de generar divisas por la vía turística tradicional.

Las MIPYMES privadas constituyen un paliativo de emergencia que sostiene componentes críticos de la canasta alimentaria básica, pero su contribución fiscal del 29% y su dinamismo resultan insuficientes para contrarrestar la descapitalización acumulada en seis décadas de aislamiento comercial y financiero.

El bloqueo no ha logrado doblegar a la Revolución Cubana, pero sí ha causado un sufrimiento humano que ninguna justificación política puede ocultar. Los 364 medicamentos faltantes, los 375 marcapasos que no se pudieron implantar, los 100.000 niños sin su ración de leche, los 62 hoteles abandonados y el cese de operaciones de Visa y Mastercard son la evidencia tangible de una política que, según sus propios creadores y mantenedores, debería ser reevaluada.

La resistencia del pueblo cubano, que se manifiesta en la solidaridad comunitaria y en la capacidad de adaptación de un sistema sanitario y educativo sitiado, sigue siendo el muro contra el que choca la asfixia imperial. Pero el costo humano de esa resistencia es cada vez más alto.

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