Cuba y otro éxito diplomático contra el bloqueo de EE.UU

En otra votación con superioridad abrumadora, la isla logró que la acompañaran 184 países contra Estados Unidos y su aliado Israel, que siempre acompaña como soldado disciplinado al gendarme mundial. El mayor triunfo para La Habana fue que Brasil – Bolsonaro había acompañado a Trump en 2019 – se abstuvo, al igual que Colombia y Ucrania.

CAPAC – por Gustavo Veiga – Derribando Muros

Son treinta años, veintinueve victorias diplomáticas consecutivas de Cuba – con la sola interrupción en 2020 por la pandemia – y todo, de manera invariable, sucede siempre en el mismo escenario: Naciones Unidas. Un espacio donde Estados Unidos sufre una derrota tras otra por su persistencia en desoir una resolución contra el bloqueo a la isla que, el 3 de febrero de 2022, cumplirá seis décadas. Desde 1992, La Habana presenta su proyecto de resolución contra la medida unilateral, extraterritorial y que cosecha repudios en la abrumadora mayoría de los países. Este 2021 no fue la excepción. La votación arrojó: 184 votos a favor, dos en contra –Israel acompañó al gobierno de Joe Biden- y tres abstenciones. El éxito mayor para los cubanos fue que Brasil – Jair Bolsonaro había acompañado a Donald Trump en 2019 – se abstuvo esta vez al igual que Colombia y Ucrania, dos países que siguen en general las políticas de EE.UU.

  El gobierno socialista de Fidel Castro primero, su hermano Raúl después y ahora Miguel Díaz Canel,  actualiza cada año la resolución 74/7 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Su título es largo y no cambia. Porque lo amerita lo que está en juego: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. Esta vez abarcó las afectaciones del período comprendido entre abril y diciembre de 2020. Agravadas por el virus que castiga al mundo y cuyas consecuencias EE.UU acentuó con su política hostil, profundizada por Donald Trump y mantenida intacta por su actual presidente, Joe Biden.

  En el documento que leyó el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla ante la 75° asamblea de la ONU, se señala que arreciar el bloqueo en el contexto actual “obliga a nuestro país a luchar contra la mayor pandemia en décadas y contra el sistema de medidas coercitivas más largo y abarcador de la historia. No existe justificación alguna para tamaña crueldad”.

  La precisión quirúrgica con que La Habana describe los daños monetarios a su economía está sintetizada en una cifra: en casi seis décadas de bloqueo las pérdidas alcanzaron los 147.853 millones de dólares. En el período que contempla la resolución (abril a diciembre de 2020) las derivaciones de la política de asedio de Estados Unidos equivalieron a 9.157 millones de dólares. Pero si se considera la depreciación de la divisa estadounidense frente al valor del oro en el mercado internacional, “el bloqueo ha provocado perjuicios cuantificables por más de 1 billón 377 millones 998 mil dólares”, sostiene el gobierno cubano.

  La resolución que se votó en la ONU describe hechos que el gobierno de La Habana denuncia y amplía cada año en Naciones Unidas. “No es posible contabilizar la angustia de un cubano que no puede acceder a un medicamento específico porque una entidad estadounidense se negó o se le prohibió enviar los insumos necesarios para su producción”, dice el documento. También señala “la imposibilidad de materializar donativos y compras realizadas en el exterior para enfrentar la pandemia porque las compañías involucradas en su transportación cuentan con una sociedad estadounidense como accionista y temen ser objeto de medidas punitivas”. Tan largo es el brazo de EE.UU que golpea a la economía cubana desde que gobernaba en Washington John Fitzgerald Kennedy. El mismo presidente que sostenía: “Perdona a tus enemigos, pero nunca olvides sus nombres”.

  Durante las exposiciones de los y las embajadoras en Naciones Unidas las críticas a la meedida unilateral de Estados Unidos fueron casi unánimes y ese sentimiento quedó reflejado en la votación. “La India espera que se elimine la política del bloqueo”, pidió su representante. México fue uno de los más duros y cuestionó además “la decisión de aplicar el título III de la Ley Helms-Burton, que ha afectado la soberanía del pueblo cubano y los intereses nacionales de terceros países”. China recordó que “es una necesidad poner fin al bloqueo” y la representante de Sudáfrica dijo que “llegó la época de entablar un diálogo constructivo y de no continuar con el aislamiento”. Venezuela calificó al bloqueo como “un crimen de lesa humanidad”.

   Exposiciones semejantes se repiten desde hace tres décadas en el mismo recinto. Este año es la 75° Asamblea y nada cambió en la imperturbable política de Washington – acompañada desde la primera votación por Israel, su aliado incondicional – y un grupo escasísimo de pequeños países que se ha esmerilado desde 1992.

  El canciller Rodríguez Parrilla puntualizó que en el contexto histórico del bloqueo a que es sometido su país “durante el gobierno de Donald Trump se aplicaron 243 medidas coercitivas unilaterales contra Cuba; de ellas, 55 solo en 2020”. El documento presentado por su gobierno dice que “esta acción unilateral y políticamente motivada incrementa las dificultades del país para insertarse en el comercio internacional”. Una verdad casi de perogrullo como que hoy “constituye un escollo significativo para enfrentar adecuadamente las consecuencias económicas y sanitarias de la pandemia”.

  Pese a las derivaciones negativas del bloqueo – una de ellas es que Cuba no puede acceder a tecnologías médicas con más de un 10 % de componentes de EE.UU-, en la isla se dio un anuncio clave el lunes 21. Abdala, una de sus cinco vacunas contra el Covid-19, alcanzó una tasa de inmunidad contra el virus del 92,28% después de aplicarse tres dosis. “Apenas dos días antes, se había informado que otra vacuna cubana, Soberana 02, arrojó una eficacia de 62% después de dos inyecciones, y que todavía se esperaban los resultados de una tercera inoculación”, publicó la agencia alemana de noticias DW.

  En agosto de 2020, cuando Cuba se disponía a anunciar la primera de esas vacunas contra el virus, Google censuró los perfiles en YouTube de los medios Granma, Mesa Redonda y Cubavisión Internacional. Se justificó en “supuestas infracciones de las leyes de exportación estadounidenses”, señaló el canciller cubano.