Cuba: ¿A quién castiga el bloqueo?

El bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos que durante 60 años Cuba ha enfrentado con estoicidad, es una daga de doble filo que hiere también a los ciudadanos del país norteño.

CAPAC– Por Isabel Fabián/ Tomado de Prensa Latina/ Foto: PL.

Ese cruel cerco representa el principal obstáculo al desarrollo de la nación caribeña, pero, asimismo, una traba mayúscula para los norteamericanos que buscan incrementar el comercio bilateral, y sobre aquellos que anhelan conocer los atractivos del insular territorio.

Sin embargo, mientras el asedio cercena los derechos de ambos pueblos, hay un optimismo pujante que aboga por unas relaciones normales y de mutuo beneficio.

Paul Johnson, presidente de la Coalición Agrícola de Estados Unidos para Cuba, consideró que anualmente la mayor de las Antillas importa alrededor de dos mil millones de dólares en productos del sector, pero el gigante del norte, pese a la cercanía geográfica, solo abastece un 10 por ciento de la demanda.

Y es que, lejos de beneficiarse de las facilidades que podría proveer en materia comercial por tratarse de un mercado natural, el bloqueo genera cada año millonarios perjuicios en el ámbito de la alimentación y la agricultura cubanas.

Según un informe elaborado por la cancillería de la nación del Caribe para ejemplificar las pérdidas que ocasiona tal postura genocida, solo en esas ramas, entre abril de 2019 y marzo de 2020 se contabilizan daños valorados en aproximadamente 428 millones 894 mil 637 dólares.

Una buena parte de las afectaciones se habrían evitado si las empresas cubanas tuvieran acceso al mercado estadounidense, asegura el documento, y certifica, además, que las industrias de ese país son capaces de abastecer a sus pares de la isla muchas de las materias primas y equipamientos necesarios para la modernización de las líneas de producción.

Apenas un ejemplo, de los muchos temas incluidos en el informe, ilustra el comercio desaprovechado.

«La empresa importadora de alimentos registró afectaciones significativas debido a los elevados precios del pollo congelado en mercados geográficamente distantes, en comparación con el estadounidense, al cual le fue imposible acceder en el periodo de análisis».

La comercializadora Alimport pudo adquirir ese producto a precios que oscilan entre 350 y 600 dólares por encima del valor de la tonelada métrica en el mercado norteño, sostuvo.

La agroalimentaria no sería la única esfera favorecida en ambas orillas con el levantamiento del cerco.

Otro campo de interés es la biotecnología que, para el caso cubano, marca en la actualidad la vanguardia en Latinoamérica, con el diseño de cuatro candidatos vacunales contra la Covid-19.

Es aún insospechado lo que la industria antillana lograría si no se viera constantemente limitada, y por igual son inimaginables los beneficios que ello acarrearía para miles de ciudadanos de Estados Unidos.

El testimonio de George Keays, un paciente norteamericano diagnosticado de cáncer de pulmón que apostó por la medicina de la isla para tratar su enfermedad, dio prueba de lo anterior en el documental Cuba’s Cancer Hope, que transmitió la red de televisión Public Broadcasting Service, de aquel país.

Keays es en realidad una excepción, pues el mercado estadounidense no dispone del producto al que él tuvo acceso.

No obstante, las posibilidades de intercambio comercial en esta esfera son ilimitadas. Acorde con el citado texto, y bajo la hipótesis de que solo el ocho por ciento de los estadounidenses que al año desarrollan el pie del diabético usen el fármaco cubano Heberprot-P, único de su tipo en el mundo, el país productor habría ingresado en 2019 alrededor de 114 millones 912 mil dólares.

Pese a que los ejemplos descritos hablan por sí mismos de la conveniencia de quitar trabas para un entendimiento pleno entre ambos Estados, uno más, el del turismo, es harto fehaciente acerca de las ganancias que la ausencia del bloqueo traería consigo.

Si Cuba no constituyera un excelente destino, la compañía Carnival Corporation no se hubiera atrevido a anunciar que se encuentra lista para reajustar sus cruceros a la isla, tras las nuevas reglas que puedan surgir con el cambio de Gobierno en Estados Unidos.

Al presentar el informe de la empresa en fin de año y el cuarto trimestre de 2020, su director general, Arnold Donald, ratificó que la nación caribeña fue un punto focal luego del llamado deshielo que tuvo lugar durante la Administración del presidente Barack Obama (2009-2017).

Para Cuba, cuya infraestructura turística crece por año, esta alianza resulta vital.

Porque, de no existir el bloqueo, se calcula que la cifra anual de visitantes estadounidenses podría alcanzar al menos dos millones, lo que convertiría al país norteño en el principal mercado emisor de viajeros a la isla.

Las medidas del Departamento de Estado contra los traslados de sus ciudadanos al vecino archipiélago, como la prohibición de los vuelos regulares y chárteres hacia las terminales aéreas cubanas, excepto al Aeropuerto Internacional José Martí, de La Habana, entrañaron una reducción en el flujo de visitantes de tal procedencia en cerca de 420 mil pasajeros durante el periodo de análisis, corroboró el informe de la cancillería.

Hasta el 4 de junio de 2019, además, se registraba un alza del 35 por ciento en el arribo de vacacionistas a bordo de cruceros; pero la proscripción en este ámbito ocasionó una afectación considerable para la economía cubana, ya que en solo seis meses (de julio a diciembre de 2019) se dejaron de ingresar 12 millones 356 mil 941 dólares.

A propósito de la probabilidad de comerciar libremente con la isla, el empresario Doug Keesling manifestó su optimismo a Agri-Pulse Communications.

Veo una nueva Administración y es un nuevo día. Estamos poniendo nueva semilla en la tierra y buscamos una buena cosecha, declaró el agricultor miembro de la Comisión del Trigo de Kansas.

Lo llamativo es que Keesling no es cubano, pero su optimismo refrenda que los habitantes de la isla están acompañados en su empeño de verse libres de un bloqueo cuyos efectos castigan, sin distinción, a los dos pueblos.