«Fracasada obsesión» contra Cuba: EE.UU. impone más sanciones

Cuba bajo bloqueo petrolero y sanciones a turismo, servicios médicos, energía, finanzas, puertos y comercio… Ahora, un nuevo paquete de asfixia económica. Rubio lo ha dicho con claridad genocida: «Lo que intentamos enseñarles es que no hay válvulas de escape».

CAPAC – fuente TeleSUR

El Gobierno de Estados Unidos emitió este jueves pasado nuevas sanciones contra Cuba, la décima ronda de medidas coercitivas unilaterales en lo que va de año, dirigido a sectores como la minería, el comercio exterior, la construcción y la metalúrgica, y que incluye a empresas, personas naturales y una institución de la sociedad civil.

En esta ocasión, la lista de sancionados apunta a directivos del Instituto de Amistad con los Pueblos (ICAP), el Ministerio de la Construcción, la Empresa de Níquel Comandante Ernesto Che Guevara, la importadora y exportadora Metalcuba, el Grupo Empresarial Geominero Salinero (Geominsal) y la importadora de productos metalúrgicos Acinox Comercial.

Además, han sido «sancionados» la gestora de comercio Coratur, la Empresa Central de Abastecimiento y Ventas de Equipos de Transporte Pesado y Piezas (Transimport), la Empresa Comercializadora de Artículos en General (Consumimport) y Acorec, una agencia empleadora.

Al presentar el nuevo paquete de medidas coercitivas unilaterales, el Departamento de Estado, dirigido por el principal promotor de la política de máxima presión contra la isla, Marco Rubio, dijo que impulsa la iniciativa integral de la Administración Trump para poner fin a las «actividades malignas» de Cuba «en todo nuestro hemisferio».

Sobre las sanciones al ICAP, una institución que promueve la solidaridad y las relaciones de Cuba con movimientos progresistas y populares del mundo, Rubio dijo en X que el país «ha pasado décadas utilizando grupos pantalla para infiltrarse entre los estadounidenses, corromperlos y radicalizarlos», un calco de su informe «Cuba: La capital del comunismo en el siglo XXI», que generó fuertes críticas, entre otros, de congresistas de EE.UU.

Rubio mantuvo el tono de la orden ejecutiva 14404, firmada por Trump el 1 de mayo y base de la ola sancionadora, que ratifica que el bloqueo no es un tema bilateral al ampliar su carácter extraterritorial y su internacionalización: forzar a terceros países, a sus empresas y ciudadanos, bajo amenaza de sanciones, a cortar relaciones comerciales y de negocios con Cuba.

«Cualquier persona que apoye, patrocine o proporcione servicios a estos actores sancionados corre el riesgo de ser sancionada ella misma. Los bancos extranjeros y otras empresas que ofrezcan servicios a estas entidades, o custodien sus fondos deben tomar medidas inmediatas para cesar su apoyo», advirtió el secretario de Estado.

Rubio contra Cuba: «Fracasada obsesión» que golpea a la población

En una primera reacción al nuevo paquete de medidas, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció que Rubio promueve una ofensiva que afecta en primera instancia a la población cubana.

«El secretario de Estado de EE.UU. continúa castigando a empresas cubanas con el propósito deliberado de afectar nuestra economía e impedir que el Gobierno de Cuba garantice los servicios básicos a la población, que de por sí se encuentran en una situación crítica producto del bloqueo», afirmó Rodríguez Parrilla en X.

Precisó que, en la práctica, las medidas coercitivas ilegales del Departamento de Estado obstaculizan «la transportación de contenedores con alimentos, medicinas y dispositivos médicos, mayormente adquiridos por mipymes privadas cubanas».

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