EL MUNDO NO LO PUEDE PERMITIR
No es posible que los países toleremos callados la parálisis de la vida económica y social de cualquier país de la Tierra por ningún concepto o cuestionamiento político de ningún orden, ¡petróleo a Cuba ya!
CAPAC – por Juliana Marino (*)
Una sola voz, una sola exigencia tiene que elevarse en el mundo, ¡petróleo a Cuba ya!
No es posible que los países toleremos callados la parálisis de la vida económica y social de cualquier país de la Tierra por ningún concepto o cuestionamiento político de ningún orden.
Negar la energía indispensable para el funcionamiento de las naciones no es una «sanción», no es una simple «medida». Es en el marco del derecho internacional la naturalización del «genocidio » como arma de guerra aceptable.
Para los que estamos siendo testigos presenciales en Cuba de los efectos del cerco energético más brutal de la historia realizado a un pueblo, la denuncia de sus efectos, de las carencias, de la parálisis económica, la alteración cotidiana, minuto a minuto de la vida misma de una sociedad, debe ser el centro de una denuncia central, política, ética y moral.
Provocar daño, sufrimiento y dolor continuo a una sociedad, complicarle la alimentación, impedirle curar, obligarla a migrar, a detener su trabajo, su creatividad, sus proyectos de vida individual y familiar es delito transnacional.
En las calles de La Habana, noche y día vacías, bajo el intenso calor, detenido todo ritmo, todo movimiento, estamos siendo testigos y alcanzando a dimensionar el drama cotidiano, imaginando detrás de cada pared, de cada ventana, de cada edificio a oscuras las penurias diarias para tener agua y mantener la alimentación.
Una ciudad desolada, un país «tildado», asolado de punta a punta por las necesidades más comunes y emergencias crecientes parecen salir de un libro de ciencia ficción, de una saga distópica, de un mundo sin moral comunitaria sin ética, una humanidad despojada de los más altos valores alcanzados en las costumbres y los consensos de la civilización.
Por eso hoy la Red de Artistas, Intelectuales y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad lanza un grito de advertencia. Qué puede esperar la humanidad del genocidio callado, sin bombas pero que se despliega ante los ojos del mundo sin despertar una indignación universal.
Ninguna nación merece este sufrimiento, este avasallamiento trágico de su destino, pero es con Cuba más inmerecido aún por su historia de solidaridad internacional, por su desarrollo científico al servicio de la humanidad, por su hermandad regional y su aporte extraordinario al logro de la paz.
Cuba conserva con orgullo las enseñanzas de Fidel y mantiene -como él lo hizo en encrucijadas tremendas- el mundo de la cultura, el esfuerzo científico, el comienzo de su ciclo educativo y -con penurias- su sistema de salud.
Que su inmenso pueblo demuestre cada día el heroísmo del que es capaz, no debe acallar la alerta y la condena del genocidio.
Escuché con dolor a dos entrañables amigas cubanas, una muy joven, decirme: «hasta cuándo mirar sin ver» «hasta cuándo tolerar la inquina de un hombre y su imperio puesta a matar nuestro sueño».
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(*) Juliana Marino: Comenzó su militancia en el peronismo en la década de 1970. Fue legisladora y concejal de la ciudad de Buenos Aires, diputada nacional y embajadora de Argentina en Cuba, designada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

