Trump, Milei y la (des) organización mundial
La disputa geopolítica que atraviesa el mundo no tiene, como es esperable, solamente dimensiones internacionales. En cada uno de los países diferentes sectores, partido, o poderes disputan la dirección que debe adoptar su país fronteras afueras. Esto no es ninguna novedad histórica, claro está, pero sí llama la atención cuando estas disputas intestinas salen a la luz y más aún si son en el seno de una de las potencias que está discutiendo en primera fila el nuevo orden mundial.
CAPAC.- por Victoria Donda, tomado de Página 12
La semana pasada la administración del arancelador serial Donald Trump sufrió un duro revés por parte de la corte suprema de EEUU. En pocas palabras el máximo tribunal estadounidense determinó que el presidente no tiene autoridad para establecer “tarifas” o aranceles a países extranjeros. Este fallo, en principio, es un duro revés para su estrategia internacional de arancelar para negociar, pero también da cuenta de la incipiente pérdida de poder del Presidente quien, no pudiendo reelegir nuevamente, comienza un periodo de debilitamiento político interno, en el seno del poder mismo (sin entrar en los estudios de opinión pública sobre su imagen o los conflictos sociales que desata la implementación del ICE) que sabe que en poco más de dos años habrá una nueva administración que él no podrá encabezar. La pregunta sobre por qué aceptar la estrategia internacional de un presidente que pronto dejará su cargo, empieza a explicitarse.
Así las cosas, Donald empieza a caminar rengo. Claro está que no dejará que se visibilice su renguera y rápidamente arremetió firmando el mismo viernes un arancel global del 10% sobre las importaciones de todos los países, en respuesta directa al fallo de la Corte Suprema que bloqueó sus políticas comerciales previas. Esta decisión representa un nuevo revés para la política comercial de nuestro país. La actual gestión se vanaglorió a principio de mes de la firma de un tratado de libre comercio con EEUU el cual, según la lectura libertaria, libraba de aranceles a varios productos locales. Pues bien, vuelven los aranceles y se acorta la brecha arancelaria con países que exportan lo mismo que nosotros. Y en este punto se profundiza un debate que tenemos fronteras adentro de nuestro país en esta (des) organización mundial que busca nuevos canales y cauces de acuerdo geopolítico para la gobernanza mundial.
La impredecible política exterior de Donald Trump demuestra que la estrategia de una alineación absoluta con EEUU, ya sea ideológica, económica o geopolítica, es imposible o muy difícil al menos de concretar de alguna manera que sea provechosa para nuestro país, sumado a que históricamente no hay experiencia exitosa de asociarse con un país con las características colonialistas que tiene EEUU. Esta idea, en cualquiera de sus variantes , termina siempre en atacar el avance de China en la región y las capacidades productivas del país asiático para exportar a bajo costo cualquier producto.
Pero, como señalara Cristina, en el mundo no hay buenos o malos , hay intereses , y nuestros gobiernos deben pensar en los intereses de nuestro país. La apertura indiscriminada sin duda genera un duro golpe para nuestra industria y nuestras pymes, que son lo primero que debemos proteger si queremos tener un futuro de país para nuestros hijos. Abrir por abrir, sin un criterio de prosperidad y trabajo nacional, no tiene sentido. Ver en un país como China, que ha sabido tener una importante transformación económica, un enemigo per se, es un error simplista en el cual debemos evitar caer. El error más grave, a mi entender, es pensar o proponer que la alineación geopolítica y económica con EEUU es la única alternativa o que va a traer prosperidad y crecimiento industrial, es tener una lectura muy errada de las formas en las que EEUU hizo negocios con sus socios en los últimos 100 años.
Los momentos de incertidumbre son también momentos de oportunidades. No debemos simplificar debates o posiciones que solo cierran ventanas de posibilidad. Debemos, sin duda alguna, primero tener un proyecto económico de país, decidir qué ramas de la actividad queremos fomentar, proteger y hacer crecer, y segundo fortalecer nuestro lugar común con nuestros pueblos hermanos. El Mercosur, pero también toda América Latina, debe tener la capacidad de unificar criterios, cuidar sus recursos naturales, hacer su aporte en la discusión mundial, para poder presentarse como un jugador de peso, con escala, tecnología e infraestructura en la discusión del nuevo orden mundial.
Este nuevo orden, sin duda, deber ser a partir del multipolarismo , buscando la prosperidad de todos los pueblos, aceptando su cultura, entendiendo que vivimos en una casa común y que debemos aspirar a la construcción de un destino compartido. Creer que alinearnos exclusivamente con EEUU, que solo veló por sus intereses a costa del sufrimiento de nuestra región, es, y sabrán disculparme los compañeros que piensan esto, un error de lectura histórica importante. El mundo se abre a muchas posibilidades, no las cerremos.

