Sequía asola cuerno africano

Otra sequía azota el cuerno africano –región oriental- para empeorar la compleja situación humanitaria existente y aleja hasta una fecha imprevisible una recuperación ambiental de la región. Más de 36 millones de personas sufren uno de los períodos más secos de la historia reciente, distribuidas en Etiopía (24,1 millones); Somalia (7,8) y Kenya, 4,35, según estimados.

CAPAC.- Por Julio Morejón Tartabull (*), tomado de Prensa Latina

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) anunció que para el entrante período de lluvias (marzo-abril-mayo) se registrarán niveles inferiores a los necesarios para reanimar la dinámica normal de vida de la zona.

Los expertos califican la actual temporada como la sexta “sin precedente”, en cuanto a las escasas precipitaciones y coinciden en que las comunidades necesitarán años para recuperarse.

Una declaración conjunta de agencias meteorológicas y socios humanitarios, alertó del riesgo ante la persistencia de los bajos niveles de lluvia, causados por el deterioro climático.

Cientos de miles de personas corren el riesgo de morir de inanición y millones más se hallan sometidas a unos niveles de crisis de hambruna, en lo que observadores coinciden en denominar fenómeno multifactorial.

El cuerno de África es una península de gran inestabilidad política, integrada por Somalia, Kenya, Sudán, Yibuti, Eritrea y Etiopía que cubre un área aproximada de más de dos millones de kilómetros cuadrados.

Se calcula que los efectos de la sequía afectan a más 30 millones de personas, sobre todo porque la dependencia de un solo tipo de producción (y exportación) coloca al área en dificultades para poder variar de renglones y enfrentar la situación.

“…otra mala temporada de lluvias de marzo a mayo, según lo pronosticado por agencias meteorológicas, tendría consecuencias devastadoras”, cita tiempo.com.

EFECTO DOMINÓ

Los resultados de una investigación de la Organización No Gubernamental (ONG) WaterAid, indican que las sequías en África se volvieron más frecuentes, intensas y generalizadas durante los últimos 40 años.

El continente aún se resiente de los efectos de la pandemia de la Covid-19 que congeló el trasiego mercantil y elevó los precios de los alimentos que manipulan las transnacionales en el mercado internacional.

Para la ONG, la tendencia de sequías, relacionadas con el cambio climático, “exacerbarán aún más los desafíos que afrontan en África”.

Todo eso coloca en riesgo de perecer a más de 37 millones de personas -incluidos unos siete millones de niños- que se hallan al borde de la hambruna, indicaron grupos de ayuda basados en cálculos de hace seis meses, pero hoy se estima que la gravedad puede ser mayor.

La sequía trae consecuencias ruinosas por el llamado “efecto dominó”, pues en este caso la escasez de agua trae como secuelas de hambre, desnutrición y contaminación de las fuentes hídricas.

Eso unido con una deficitaria cobertura médica empeora la situación por la cual atraviesan –según datos del cuatrimestre pasado- más de 21 millones de personas golpeadas por la inseguridad alimentaria en el cuerno de África.

Especialistas de Naciones Unidas describieron la corriente temporada como “la peor de los últimos 40 años”, y reconoció la cadena de dificultades que arrastra ese anormal comportamiento climático.

El subsecretario general de asuntos humanitarios y coordinador de ayuda de emergencia de ONU, Martin Griffiths, ilustró que algunos padres tienen hijos en edad escolar y para pagar la matrícula venden ganado, pero con la actual situación perdieron esa posibilidad, porque carecen de animales.

OTRA AMENAZA

El anunciado fenómeno de El Niño que genera cambios en la temperatura del océano en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial e influye en diversas regiones del planeta, también se toma como una amenaza más para África.

“Las posibilidades de su desarrollo, si bien son bajas en la primera mitad del año (15 por ciento de abril a junio), aumentan gradualmente a 35 por ciento a partir de julio”, precisa Francisco Martín León en tiempo.com.

(*) Periodista de la redacción África y Medio Oriente de Prensa Latina

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