No toda Ley es justa (x Adolfo Pérez Esquivel)
Las leyes injustas deben ser resistidas hasta su total nulidad. Luchamos por la nulidad de las leyes injustas. La política de Milei es destruir el país para colonizarlo y someterlo a la servidumbre de Estados Unidos e Israel.
CAPAC – Por Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980
Las leyes injustas deben ser resistidas hasta su total nulidad. Luchamos por la nulidad de las leyes injustas, como las de Punto Final y Obediencia Debida. Los organismos de derechos humanos, los sindicatos y las organizaciones sociales reclaman el juicio y castigo a los genocidas.
Hay muchos ejemplos de resistencia No Violenta en el mundo. Está el de Martin Luther King en su lucha por los derechos de sus hermanos de color, declarando la desobediencia civil; la resistencia de Mahatma Gandhi en su lucha por la independencia de la India, llamando a la rebeldía del pueblo indio en la Marcha por la Sal contra el monopolio inglés; y el boicot a los casimires ingleses, que fue parte de la lucha por la liberación de la India.
En Estados Unidos, la resistencia contra la guerra de Vietnam contó con la participación de artistas como Bob Dylan y Joan Báez, entre otros. La flotilla solidaria a Gaza llevó alimentos y solidaridad, a pesar de la represión israelí.
La política de Milei es destruir el país para colonizarlo y someterlo a la servidumbre de Estados Unidos e Israel. Actúa con total impunidad jurídica, respaldado por un poder judicial ausente de la realidad y cómplice. Estamos impotentes frente a un gobierno que, día a día, desintegra el país con privatizaciones, la destrucción del Estado y la represión a los sectores que reclaman, como los jubilados y los desocupados, a causa del cierre de empresas, fábricas y cientos de pymes. El hambre acosa a gran parte de la población, que vive por debajo del índice de pobreza y se endeuda para sobrevivir.
La reforma de la Constitución Nacional de 1994, en lugar de avanzar en la construcción de un país federal, lo transformó en un país feudal. Monseñor Jaime de Nevares renunció como constituyente para no traicionar al pueblo que lo votó. Cuando le pregunté por qué renunció, su respuesta fue: «No puedo traicionar al pueblo neuquino que me votó Eso fue como fumarse un cigarrillo encendido por las dos puntas”.
A los gobernadores les recuerdo la ética política y la responsabilidad de servir al pueblo, y no a los negociados, vendiendo el territorio a extranjeros, entregando los bienes y recursos que son patrimonio del pueblo, maltratando a los pueblos originarios, no reconociendo sus territorios y violando la Constitución nacional, los pactos y protocolos internacionales, como el Convenio 169 de la OIT.
El país está en situación de colapso institucional, que el gobierno mantiene mediante la represión a los sectores sociales.
Vuelvo a recordar: no toda ley es justa; las leyes injustas deben ser resistidas hasta su total nulidad.
Buenos Aires, Argentina, agosto 20 del 2026

