Misil sirio cerca de Dimona mostró la vulnerabilidad de «Israel» en una guerra asimétrica

El analista político estadounidense J. Michael Springmann, en entrevista exclusiva con Press TV, estima que el aterrizaje de un misil sirio cerca del sitio nuclear ultrasecreto de Dimona, en el sur de los territorios ocupados por «Israel», revela que éste es vulnerable a la guerra asimétrica.

CAPAC – tomado de Al Mayadeen en castellano / fuente: Press TV

«Parece más razonable insinuar que «Israel» ya no es todopoderoso, a pesar de sus estrechos lazos con Estados Unidos. Las armas estadounidenses no pueden protegerlo de una guerra asimétrica», declaró J. Michael Springmann a Press TV en una entrevista exclusiva el sábado.

El analista político y exdiplomático estadounidense, J. Michael Springmann, afirma que el aterrizaje de un misil sirio cerca del sitio nuclear ultrasecreto de Dimona, en el sur de los territorios ocupados por «Israel», revela el hecho de que el armamento y los sistemas militares construidos por Estados Unidos no pueden proteger al régimen de Tel Aviv en caso de un desgaste asimétrico.

«Parece más razonable insinuar que Israel ya no es todopoderoso, a pesar de sus estrechos lazos con Estados aUnidos. Las armas estadounidenses no pueden protegerlo de una guerra asimétrica».

Springmann

Señaló que los territorios palestinos ocupados, desde la creación de «Israel» el 14 de mayo de 1948, no habían sido atacados por otra cosa que no fueran cohetes desarrollados de forma autónoma por los grupos de la resistencia palestina, y subrayó que el lanzamiento de misiles era una respuesta a los incesantes actos de agresión israelíes contra Siria, país en crisis.

«Sería más razonable especular que Siria, debido a los casi constantes ataques israelíes, decidió finalmente devolver el golpe».

Springmann

Springmann también rechazó las versiones de algunos medios de comunicación occidentales de que el proyectil lanzado desde Siria era un cohete antiaéreo «errante». Subrayó que se escuchó una fuerte explosión en Jerusalén al-Quds, situada a 150 kilómetros del reactor nuclear de Dimona.

«Un pequeño cohete antiaéreo no tiene tanta capacidad», dijo.

«Sea cual sea el tipo de proyectil, las defensas antimisiles Cúpula de Hierro y Patriot, suministradas por Estados Unidos, fueron de alguna manera incapaces de defender al régimen contra un cohete antiaéreo caprichoso».

Springmann

A primera hora del jueves, un misil sirio tierra-aire cayó cerca del reactor nuclear de alto secreto de Israel, disparando sirenas de alerta en el desierto del Negev.

El ejército israelí fracasó en su intento de interceptar el misil utilizando sus sistemas de defensa aérea, según el diario Jerusalem Post.

El ejército israelí dijo que, en respuesta al lanzamiento, atacó varias baterías de misiles en la vecina Siria.

La agencia oficial de noticias siria SANA dijo que sus defensas aéreas interceptaron el ataque israelí en los suburbios de Damasco.

«Las defensas aéreas interceptaron los cohetes y derribaron la mayoría de ellos», dijo la agencia.

Israel ha ocultado rigurosamente información sobre su programa de armas nucleares, pero se estima que el régimen mantiene al menos 90 cabezas nucleares en su arsenal, según la organización sin ánimo de lucro Federación de Científicos Americanos (FAS).

Las ojivas, según la FAS, han sido producidas a partir de plutonio obtenido en el reactor de agua pesada de las instalaciones de Dimona.

Dimona, que se considera clave para el programa de fabricación de armas nucleares de «Israel», se construyó con la ayuda encubierta del gobierno francés y se activó en algún momento entre 1962 y 1964, según los informes.

«Israel» ha reconocido la existencia del reactor nuclear de Dimona, pero no confirma ni niega la finalidad de la instalación de fabricación de armas nucleares.

Los ecologistas han advertido que Dimona -una de las instalaciones nucleares más antiguas del mundo- podría suponer graves amenazas medioambientales y de seguridad para los habitantes de la zona y para todo Medio Oriente, y han pedido al régimen que cierre el complejo.

Haciendo oídos sordos a los llamamientos internacionales en favor de la transparencia nuclear, el régimen de Tel Aviv se ha negado hasta ahora, con el apoyo invariable de Estados Unidos, a adherirse al Tratado de No Proliferación (TNP), cuyo objetivo es evitar la proliferación de armas nucleares.