Los cubanos «son muy duros, son buenos soldados» afirmó Trump

Durante una entrevista con una cadena conservadora de Estados Unidos, el presidente Donald Trump, reiteró la narrativa de creciente hostilidad contra Cuba, pero en algo sí tuvo razón, reconoció que los cubanos “son muy duros, son buenos soldados”.

CAPAC – fuente Prensa Latina

Saquemos la paja de todo lo demás, de esa forma de hablar de nubes grises que se ciernen sobre la nación caribeña y de la manera de presentar un combate desigual en medio de la noche, cuando un grupo de hombres mantuvo hasta el final su misión de proteger al presidente de una nación soberana en medio de misiles y una lluvia de balas.

No es la primera vez que Trump alude a lo que, pese a no ser explicito en sus palabras, se traduciría como una percepción del valor de los cubanos.

Cuando anunció la Operación Resolución Absoluta el 3 de enero en Venezuela -una agresión militar sin previa declaración de guerra- en la cual secuestraron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, la diputada Cilia Flores, dio calificativos de “brillante” para los que intervinieron, aunque confesó que se llevaron heridos y un helicóptero rasguñado.

Hubo combate directo, señaló Trump.

Y eso lo hicieron hombres que se batieron en condiciones adversas desde el punto de vista numérico -Trump dijo que 200 uniformados estuvieron sobre el terreno-.

A esos hombres les cortaron comunicaciones, quedaron a expensas solo de sus reservas. El presidente estadounidense, que vio la operación como un show televisivo desde su residencia en Mar-a-Lago, reseñó que “todo quedó a oscuras”.

El 4 de enero, el Gobierno de Cuba informó que 32 ciudadanos cubanos fallecieron durante el ataque militar perpetrado la jornada anterior por Estados Unidos contra Venezuela.

Un comunicado oficial subrayó que los combatientes cumplían misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, a solicitud de órganos homólogos del país sudamericano.

El texto precisó que los cubanos “cayeron en combate directo contra los atacantes o como resultado de los bombardeos a las instalaciones”, tras ofrecer “férrea resistencia”.

En un intercambio con periodistas a bordo del Air Force One de camino Washington DC, Trump volvió sobre los pronósticos de una Cuba que “podría colapsar pronto” y ayer en una confesión inédita admitió qué más presión podría ejercer, cuando lo único que quedaría es caerle a bombazos a la isla.

Así comentó en una entrevista telefónica concedida al espacio televisivo The Hugh Hewitt Show en el que el presentador preguntó: ‘¿Es hora de aumentar la presión allí?’ (Cuba). Y como quien ya no sabe qué más hacer para tumbar un gobierno que le resulta incómodo, Trump respondió: Bueno, no creo que se pueda tener mucha más presión que no sea entrar, bombardear y hacer pedazos el lugar.

Son tiempos complejos. Trump ya ha dado una nueva lectura a la Doctrina Monroe para establecer la Doctrina Trump (Donroe). Cree que América Latina y el Caribe no son su patio trasero sino su posesión, un principio que aplicaría a cualquier parte del planeta sea de su interés (no olvidar que quiere a Groenlandia).

Se trata de ideas y estrategias diseñadas hace más de dos siglos con la Doctrina Monroe y que Trump reaviva en este segundo mandato.

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