La tragedia del terremoto: millonaria deuda de Washington y Londres con Venezuela (x Stella Calloni)

EE.UU y Gran Bretaña debieran levantar de inmediato la restricción a miles de millones de dólares en pesos y en oro respectivamente, retenidos desde el comienzo del bloqueo contra ese país en 2017-2019, como una mínima acción de justicia y ética,

CAPAC – por Stella Calloni

26 de junio 2026.- Ante la tragedia que vive Venezuela después de dos terremotos, de 7.2 y 7.5 grados de magnitud, que sacudieron a ese país asolando la capital y otros estados en el anochecer del pasado miércoles 24 de junio, Estados Unidos y Gran Bretaña debieran levantar de inmediato la restricción a miles de millones de dólares en pesos y en oro respectivamente, retenidos desde el comienzo del bloqueo contra ese país en 2017-2019, como una mínima acción de justicia y ética, lo que fue agravado con la Operación militar quirúrgica que ordenó el gobierno de Donald Trump en la madrugada del pasado  3 de enero de este año para secuestrar al presidente en funciones Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores, dejando muerte y destrucción

Los bombardeos contra cuarteles y otros edificios actuaron como un terremoto de menor intensidad en Caracas, la capital venezolana y otras tres ciudades donde dañaron cuarteles militares y residencias cercanas, dejando un saldo de casi 200 muertos, entre ellos 32 militares cubanos, que integraban la seguridad del mandatario, quienes enfrentaron en un combate desigual a las tropas especiales de Estados Unidos, que descendieron de helicópteros, con armas de última generación, para concretar el secuestro y se encontraron con una heroica resistencia.

Para realizar esta y otras acciones de guerra Estados Unidos avanzó en agosto de 2025 sobre el Mar Caribe, Atlántico Norte, con la Cuarta Flota Naval bajo el control del Comando Sur, ejecutando la “Operación Lanza del Sur” con una cantidad de buques, incluyendo grupos anfibios, portaviones y submarinos y tropas de marines.

Desde allí y en comunicación directa con el gabinete de halcones de Donald Trump se preparó la Operación “Resolución Absoluta” contra Venezuela ejecutada en la madrugada del 3 de enero en una acción “quirúrgica” preparada hasta el último detalle durante largo tiempo, mientras se entretenían matando más de cien humildes pescadores que salían a pescar en las costas.

Fue el “modelo” de Guerra de Baja Intensidad (CBI)en el marco de la doctrina de contrainsurgencia surgida en tiempos de la Guerra Fría en los años 60 en Estados Unidos. Esta respondía a la preparación de los planes, estrategias y tácticas para imponer la remozada doctrina Monroe de 1823, “América para los americanos”, en resumen, América del Sur para los “americanos del norte”.

El siglo XXI nació bajo el mandato de aplicar la doctrina Monroe y se hizo desde el comienzo para ejecutar un plan geoestratégico de recolonización de Nuestra América, que permita controlar directamente los recursos naturales, reservas energéticas, minerales, acuíferas y demás como los ríos y mares, ya que sólo necesitan cruzar la frontera con México para cumplir su sueño eterno: tomar desde el Río Bravo hasta la Antártida del extremo Sur para la nueva etapa imperial donde el sionismo fundamentalista es hoy el verdadero poder, como ya es evidente.

Cito esto para entender en qué momento se encuentra Venezuela hoy cuando se producen estos dos terremotos, uno tras otro, con una destrucción inusitada en la propia capital y especialmente en la Guaira, zona de playa, donde había un pueblo sencillo y con el paso del tiempo se convirtió en lugar turístico con una cantidad de edificios de grandes torres, muchas de las cuales  se desplomaron como cartas de naipe, dejando una cantidad de muertos, desaparecidos y heridos no cuantificados hasta ahora definitivamente.

Además resultaron destruidos los aeropuertos de Caracas y  de la Guaira  y las carreteras se agrietaron  impidiendo la llegada por aire y por tierra a la zona más golpeada por el sismo.

Ningún país en el mundo puede estar totalmente preparado para un tipo de terremoto como sucedió este 24 de junio en Venezuela y más aún bajo un bloqueo de casi una década.

Pasado el 3-4 de enero Trump decidió adjudicar al secretario de Estado (canciller) Marco Rubio, de oscuro pasado y también de oscuro presente, otra tarea como “administrador” o “interventor” en Venezuela, como si este país fuera un Estado propio, después de reconocer a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, como presidenta encargada.

Este cargo le correspondía a Rodríguez, cuando el presidente viajaba, se enfermaba o permaneciera en ausencia por tiempo indeterminado, este caso violentamente forzada por un secuestro, para que, como advirtió Trump, mantuviera “la gobernabilidad” ya que sabían que le era imposible contener a un pueblo como el venezolano, organizado en comunas, con características propias, sintiéndose dueño de la soberanía nacional y de los derechos a la autodeterminación del país de acuerdo a la legislación internacional, violentada en todos sus términos por el agresor.

El gobierno de Trump comenzó a imponer medidas como el control del dinero de la venta del petróleo venezolano que pasó al Tesoro  estadounidense y también de sus reservas petroleras, las más grandes del mundo y llamó a la compañía privadas de su país, para invertir rápidamente en Venezuela y de ahí en adelante una medida tras otras desconociendo la soberanía nacional. Se habló de un gobierno de “transición” hacia lo que llama “democracia” EEUU, es decir que el que el control del país quede en sus manos finalmente.

Es importante recordar cómo se llegó a la situación actual con respecto al bloqueo impuesto por lo cual es muy grande la cantidad de dinero venezolano apropiado junto con la refinería más grande de Venezuela, la empresa CITGO, en territorio estadounidense.

En 2014 el Congreso de EE.UU. aprobó una Ley de Defensa de los Derechos Humanos y la Sociedad Civil, cuando la campaña mediática estaba orientada a tratar de destituir a Nicolás Maduro, ya que después del golpe de 2002 contra el presidente Hugo Chávez Frías, restituido por el pueblo y las fuerzas de defensa patrióticas 48 horas después y fracasar en todos los intentos posteriores, creyeron que con su muerte el 5 de marzo de 2013 se terminaba la revolución bolivariana.

Pero Maduro, sucesor de Chavez, fue electo en 2014 y desde ese momento comenzaron los intentos de destitución, de toda índole, incluyendo frustradas acciones de magnicidio y de invasiones armadas. La ley 2014 fue el antecedente para restringir negocios con el Estado venezolano. En 2015 el presidente Barack Obama emitió una Orden Ejecutiva declarando a Venezuela una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional estadounidense.

En el 2017 durante la primera presidencia de Trump se prohibió a Venezuela emitir nueva deuda, abriendo el antecedente para restringir, su acceso a los mercados financieros de EE. UU y en agosto de 2019 bajo la orden ejecutiva 13884 se impuso el bloqueo económico y comercial, congelando todos los activos del gobierno venezolano y prohibiéndole cualquier transacción comercial o financiera

Los Fondos congelados en el exterior.

Se calcula que existen alrededor de 5.000 millones de dólares bloqueados en bancos internacionales debido a sanciones y embargos financieros de Estados Unidos y Europa incluyendo, activos como los lingotes de oro valorados en unos mil 359 millones de euros en el Banco de Inglaterra y grandes sumas depositadas en instituciones de Portugal, Japón y Estados Unidos dineros que suman miles de millones de dólares que deben ser devueltos a Venezuela.

La más grande refinería venezolana CITGO en Estados Unidos fue también confiscada y vendida por cinco mil 990 millones de dólares a la empresa estadounidense Amber Energy, cuando se valor real se estimaba en 15 mil millones de dólares. Cifras astronómicas, mientras Venezuela bloqueada no podía vender petróleo, ni comprar productos a otros países bajo el control imperial.

¿Cuántos millones de dólares perdió Venezuela, durante el bloqueo que aún no se ha levantado?. Esos millones de dólares entre los que se confiscaron en bancos como uno de Portugal donde se habían depositado más de once millones de dólares para comprar medicamentos, cuya entrada se impedía a Venezuela, lo que violentaba los derechos humanos de todo el pueblo.

Durante los gobiernos bolivarianos los logros obtenidos para beneficiar a un 80 por ciento de una población sumida en la pobreza hasta entonces, marginada de todos sus derechos reconocidos.

Por estas horas Estados Unidos sostiene que ha desbloqueado los fondos destinados por el gobierno de Venezuela para enfrentar los desastres naturales que estaban también confiscados. El mundo tiene que pedir el resarcimiento de todos los fondos confiscados a ese país.

Venezuela necesita toda la solidaridad del mundo en estos momentos, pero también la justicia internacional denegada desde hace más de una década, el castigo a la guerra mediática que condena a los pueblos de los países que sólo exigen el respeto a su autodeterminación, después de siglos de dominación y saqueos.

Ahora hay que alertar al mundo. Venezuela no necesita militares extranjeros, salvo los que vienen en función de colaborar en los rescates y en las urgentes necesidades que plantea esta trágica circunstancias.

El gobierno venezolano debe controlar la venta de su petróleo y de todos sus productos. No es el 51 Estado de Estados Unidos, y no puede permitir el mundo que este país le exija concesiones que convertirán a la República Bolivariana en una colonia más de Norteamérica ni de nadie. Que no pretenda el Comando Sur hacer sus juegos de guerra e intentar permanecer militarmente en Venezuela.

El espejo astillado de Haití nos devuelve una imagen desgarradora del exterminio de un pueblo que sigue pagando el precio de haber sido la primer República independiente de América Latina en el siglo XIX en el Caribe. La “ayuda” que les llegó de los poderosos ante el terremoto del año 2010 que mató 316.000 personas

Gaza nos devuelve una imagen de una ciudad donde los edificios cayeron también como naipes no por un terremoto, con todos sus habitantes adentro, como también hospitales y escuelas en suma el 90 por ciento de una ciudad destruida por los bombardeos continuos desde octubre de 2023 y que continúan hasta hoy, como el genocidio y exterminio del pueblo palestino que se realiza ante los ojos cerrados de quienes son cómplices del mismo.

En este mismo grado de impunidades, Cuba que soporta un bloqueo genocida desde hace 67 años, está totalmente hoy aislada del mundo, sin luz, sin energía eléctrica impidiendo la llegada de barcos petroleros destinados a esa isla pequeña en el Caribe, intentando su rendición por hambre y asfixia económica lo que es además un crimen de lesa humanidad. Pero la solidaridad de los pueblos no descansa y pondrá límites al terrorismo mundial más temprano que tarde.

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