Argentina: crece la movilización por justicia y en repudio al Estado paraguayo asesino

A un año desde que el Estado paraguayo torturó y asesinó a las niñas argentinas Lilian Mariana Villalba y María Carmen Villalba una gran movilización popular exigió justicia frente a la embajada del Paraguay en Argentina.

CAPAC – por Leonardo Del Grosso – fuentes: Gremial de Abogados, Página/12, Agencia para la Libertad, Adelante!, eldiarioar.com, Resumen Latinoamericano.

El pasado lunes 6 de septiembre una enorme movilización popular se hizo presente frente a la embajada de Paraguay en Argentina para exigir justicia por el asesinato de las niñas argentinas, de 11 años, Lilian Mariana Villalba y María Carmen Villalba; exigir la aparición con vida de Carmen Elizabeth «Lichita» Oviedo Villalba; y exigir la liberación de Laura Villalba, madre de una de las niñas asesinadas (María Carmen) y tía de otra de ellas (Lilian Mariana).

Las niñas argentinas fueron apresadas, torturadas y ejecutadas por la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) del Estado de Paraguay el 2 de septiembre de 2020. Lichita está desaparecida desde el 30 de noviembre de 2020. En ese momento tenía 14 años. Laura Villalba está privada de su libertad en una cárcel en Paraguay desde el 23 de diciembre de 2020.

Al mismo tiempo, la Cancillería Argentina sigue insistiendo al Estado de Paraguay por el esclarecimiento de los asesinatos de las niñas argentinas y el correspondiente castigo a sus autores.

Antecedentes

El 2 de septiembre de 2020 la fuerza contrainsurgente del Estado de Paraguay, “Fuerza de Tarea Conjunta” (FTC), atacó un campamento donde se encontraban Laura Villalba, su hija de 11 años María Carmen, y sus sobrinas Carmen Elizabeth “Lichita” Oviedo Villalba, de 14 años, Tamara Anahí Oviedo Villalba (hermana melliza de “Lichita”), Lilian Mariana, de 11 años, y Tania Tamara Villalba, de 19 años.

Todas las niñas y jóvenes, junto con Laura, tienen su morada en Argentina, Puerto Rico, provincia de Misiones, y habían viajado a Paraguay a fines de 2019 para ver, llevadas por Laura, a sus familiares, guerrilleros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Luego, con motivo del cierre de fronteras que se estableció por la aparición de la pandemia de coronavirus, no pudieron volver a la Argentina, debiendo permanecer más tiempo en Paraguay. Es en esta situación en la que se produce la agresión de la FTC.

En ese ataque fueron apresadas, torturadas y ejecutadas por la FTC, las niñas argentinas, de 11 años, las primas María Carmen y Lilian Mariana Villalba.

Esta acción fue aplaudida por el propio presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, que se apersonó en el lugar del campamento donde se mostró, cual trofeos de guerra, los cuerpos de las niñas, vestidas por la FTC con uniformes militares para dar idea de que eran combatientes.

Como sucede en Colombia con los “falsos positivos”, el Estado paraguayo mintió y fraguó la escena de sus crímenes. Para borrar evidencias la FTC quemó los uniformes con que vistieron los cuerpos asesinados de la niñas y los sepultaron para que las autopsias no fueran otras que las mentiras endosadas por el médico forense Cristian Ferreira, de la fiscalía del municipio de Horqueta.

De la misma forma que sucedió en Argentina con el caso Santiago Maldonado durante el gobierno de Macri, donde hubo muchos peritajes fraguados, entre las fábulas firmadas por el médico mercenario en la autopsia mentirosa, figura que las niñas tenían entre 15 y 17 años. Además se manifestó que se encontraron municiones entre las supuestas pertenencias de ellas. El médico les inventó una edad mayor a su verdadera para que esto encajara en el cuento de que eran combatientes. Es evidente que resulta imposible que niñas de 11 años puedan operar fusiles o armas como combatientes.

Las sobrevivientes del ataque del 2 de septiembre deambularon por los montes de la zona intentando salir del cerco militar de la FTC. “Lichita” Oviedo Villalba había sido herida de cierta gravedad en la pantorrilla, lo que le dificultaba caminar y su salud había desmejorado mucho como resultado de su herida. Su tía Laura Villalba, enfermera, su ocupaba de atenderla.

Estando en la situación de tener que esconderse de la cacería de la FTC son nuevamente atacadas el 20 de noviembre de 2020. “Lichita” es nuevamente herida por un disparo que le roza la cabeza. En esas circunstancias fueron abatidos desde larga distancia por la FTC Lucio Silva, Esteban Marín López y Rodrigo Arguello, tres militantes del EPP que estaban con ellas.

Una vez más, las sobrevivientes, Laura Villalba, Tania Tamara Villalba, Tamara Anahí Ovideo Villaba (hermana melliza de Lichita), y Lichita, deben luchar por sobrevivir en esas condiciones de cerco y acoso militar. Es así que sobreviven en el monte, como desde el primer ataque, comiendo lo que pueden (sapos, raíces, frutos, culebras, a veces tomando su propio orín por falta de agua), casi sin hablar y moviéndose lo menos posible para no delatarse a los esbirros, y con Lichita mal herida.

En el afán de buscar medios de subsistencia, aproximadamente a fines de noviembre, el grupo se divide y Tania Tamara y Tamara Anahí van en busca de víveres y agua, con la idea de volverse a juntar. Pero eso no ocurrirá. Días más tarde, el 15 de diciembre, Tania y Anahí encontrarán en el monte restos de pertenencias de Lichita, entre ellas algunas hojas del diario que Lichita escribía. Luego de sobrevivir en condiciones muy difíciles, las dos jóvenes pueden reingresar a la Argentina hacia fines de diciembre. Por otra parte, Laura Villalba, que estaba buscando a Lichita, es apresada en Paraguay el 23 de diciembre de 2020. La última vez que Laura vio con vida a Lichita había sido el 30 de noviembre de 2020. Hoy Laura Villalba sigue encarcelada en Paraguay.

A pocos kilómetros del lugar de la masacre de las niñas argentinas, pocos días después de la misma, el 9 de septiembre de 2020 fue secuestrado por el Ejército del Pueblo Paraguayo el gran terrateniente, ex-gobernador del departamento de Concepción y ex-vicepresidente de Paraguay, el oligarca Oscar Denis, que sigue en poder del EPP. A cambio de la liberación de Denis, el EPP exigió a la familia de Denis el reparto de comida en las comunidades indígenas, que los familiares del secuestrado afirman haber cumplido, y al Estado de Paraguay la liberación de Carmen Villalba y Alcides Oviedo, presos políticos del EPP, condición que el Estado paraguayo no ha cumplido y declaró que no va a cumplir.

El 6 de abril de 2021 fue asesinada, en la zona del Monte Guasú (zona donde se la vió por última vez a Lichita) Gladys Armoa Gauto, mujer indígena de la comunidad paraguaya de Ñaupy, luego de que varios miembros de comunidades indígenas de la zona fueran amenazados por la FTC y por esbirros de los terratenientes. Según testimonios, dos individuos en moto llegaron a su vivienda en momentos en que se encontraba sola, le robaron y la mataron con disparos. Esto sucedió pocos días más tarde de que se hiciera presente en la zona una delegación argentina de organismos de derechos humanos.

En julio de este 2021 Carmen Villalba, madre de “Lichita” y tía de las dos niñas argentinas asesinadas, que está en prisión desde hace 17 años, debería haber sido puesta en libertad por cumplimiento de sus condenas, pero el Estado paraguayo inventó nuevas causas para seguir teniéndola presa, situación que se mantiene actualmente.

El jueves 29 de Julio de 2021, tres miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta morían en una explosión al paso del vehículo en el que viajaban, en un atentado por una ruta de tierra en el departamento de San Pedro, en la zona de presencia del EPP.

¿Quién es Lichita?

Carmen Elizabeth “Lichita” Oviedo Villalba es hija de dos líderes del Ejército del Pueblo Paraguayo, Carmen Villalba y Alcides Oviedo, que están en prisión desde hace 17 años. Lichita y su hermana melliza Tamara Anahí nacieron en la cárcel y vivieron los primeros meses de sus vidas donde está recluída su madre. Fueron educadas, como sus hermanos y hermanas y primos y primas, en los mejores valores del patriotismo, la humildad, la unidad familiar, la disciplina y solidaridad con su pueblo, que es lo que enseña claramente la gloriosa Historia del Paraguay.

Esa Historia, con mayúsculas, es la que surge del ejemplo inmortal de la vida y sacrificio del máximo héroe nacional del Paraguay, el Mariscal Francisco Solano López, que murió en combate en la “guerra de la Triple Infamia” (en la Historia Oficial es denominada “guerra de la triple alianza”)*.

Todos coinciden, propios y ajenos, en el carácter entusiasta y firme de Lichita, destacada estudiante, solícita hermana, sensible ser humano, comprometida con el prójimo, como lo son todos los integrantes de esa ejemplar familia, ejemplo de patiotismo, de apellido Villalba.

Hoy Lichita se encuentra desaparecida en el marco del accionar del Estado Terrorista presidido por Mario Abdo Benítez, hijo del secretario personal del dictador lacayo Alfredo Stroessner, que oprimió al Paraguay durante 35 años, entre 1954 y 1989.

Hoy Lichita se encuentra desaparecida, su tía Laura está presa en Paraguay, detenida mientas la buscaba, y sus primas fueron asesinadas por los verdugos vendepatrias.

Hoy Lichita es otra causa más para luchar con más determinación contra la opresión y la injusticia.

La campaña por aparición con vida de Lichita, por justicia por el asesinato de las niñas y por la libertad de los presos y las presas

Como respuesta al asesinato de las niñas, un gran movimiento para exigir justicia por el crimen de las niñas, por aparición con vida de Lichita y por la libertad de las presas y los presos fue creciendo día a día, tanto en el Paraguay como en Argentina, y como en otros lugares de Nuestra América y el mundo. Es así como nace y se fortalece la campaña internacional “Eran niñas – Aparición con vida de Lichita”, a pesar de boicots y entorpecimientos de todo tipo.

Mariana de Jesús Ayala López, abuela de las niñas, hablando en el acto del 6 de septiembre

Como resultado de esta lucha se logró: que los casos del asesinato de las niñas argentinas y la desaparición de Lichita se conocen de manera relativametne extendida en el movimiento popular y en la opinión pública, de la misma manera que la lucha del Ejército del Pueblo Paraguayo, creciendo la solidaridad con las justas luchas; que el gobierno argentino, en febrero de 2021, concedió la condición de refugiados políticos a los miembros de la familia Villalba que están en Argentina, que varias delegaciones pudieron viajar a Paraguay para investigar y para exigir al estado paraguayo por los crímenes cometidos, y que el caso de los crímenes de las niñas argentinas y la desaparición de Lichita está insertado en varios organismos internacionales, especialmente de la ONU, que están exigiendo respuestas concretas al gobierno paraguayo.

Muchas movilizaciones se han venido realizando frente a la embajada de Paraguay en Argentina y en otros lugares como consulados, etc. En este sentido, el 6 de septiembre pasado, pocos días después de cumplirse un año de los asesinatos de las niñas, se realizó una gran marcha y acto, el más grande hasta el momento, frente a la embajada de Paraguay en Argentina. Encabezados por la familia Villalba y la Gremial de Abogados se congregaron miles de compañeros de numerosas organizaciones populares en un importante evento político cultural.

De la misma manera que en la lucha por la conquista de todos los derechos, es con la lucha que se logrará la justicia, la verdad y el castigo a los criminales vendepatrias que asesinaron a las niñas y provocaron la desaparición de Lichita.

Al final del acto se quemó la sigla de la siniestra Fuerza de Tarea Conjunta

Crece la insurgencia campesina en Paraguay. Crece la solidaridad y la lucha por justicia social en toda Nuestra América. Crece la resistencia y la exigencia de juicio y castigo a los criminales. Si los opresores con sus crímenes creían que amedrentarían a los pueblos, en cambio no han hecho más que provocar más lucha, más resistencia y más determinación. Las movilizaciones y las acciones de los últimos tiempos así lo demuestran. Las luchas que vendrán lo reafirmarán aún más.


* La “guerra de la Triple Infamia” es la que el Imperio del Brasil, la Argentina y el Uruguay, al servicio del Imperio Británico le hicieron al “Paraguay Potencia” entre 1864 y 1870, el Paraguay que de la mano del Mariscal López se erguía independiente y soberano como ejemplo de Desarrollo y Justicia Social para toda Nuestra América. El hijo mayor del Mariscal, Panchito López (que para honor de nuestro país, nació en Argentina), con 15 años coronel y jefe de Estado Mayor de lo que quedaba del poderoso ejército nacional de Paraguay luego de varios años de guerra desigual, muere en combate como su padre en la batalla final de Cerro Corá (1° de marzo de 1870), negándose a la rendición y exclamando: “¡un coronel paraguayo no se rinde!”.