Rubio, las sanciones de EE.UU. y su teoría de Cuba como estado fallido
El acoso a la isla de la administración Trump, con medidas contra empresas y políticos. Washington intensifica el bloqueo y financia la propaganda anticubana, justificando las medidas como un castigo al gobierno, pero perjudicando gravemente a la población.
CAPAC – por Gustavo Veiga en Derribando Muros
Marco Rubio es el principal artífice del escarmiento a Cuba, aunque implique condenar a su pueblo al hambre y negarle los servicios básicos. En la guerra cognitiva y económica del régimen que preside Donald Trump, el secretario de Estado tiene sanciones que comunicar todas las semanas con un rictus de cinismo. Con esa política impide que lleguen a la isla los recursos de naciones dispuestas a ayudarla y, por otra ventanilla, entrega decenas de millones de dólares a la propaganda anticubana.
En los últimos días pregonó una batería de medidas contra empresas y tomó como blanco a un nieto de Raúl Castro. Pero además repitió la perorata del “estado fallido” y la obligatoriedad de adoptar la “democracia” como salida a la crisis generada por Estados Unidos en Cuba y sostenida hace más de seis décadas.
En una entrevista que le concedió a la cadena Fox News, la preferida del Movimiento MAGA (Make America Great Again), Rubio le dijo al periodista Brian Kilmeade el miércoles 2 que “Cuba es un estado fallido ahora mismo, y no es por nuestra culpa. La gente dice que es por nuestra culpa y no lo es”. Un viejo discurso que se encargaron de propagar los medios financiados por el gobierno de EE.UU. adentro y afuera de sus fronteras.
Un día después, el jueves 3, se conocieron las últimas sanciones que afectaron a compañías estatales de los sectores financiero, minero-metalúrgico y energético. Son el Banco Exterior de Cuba; la empresa de Servicios Comandante René Ramos Latour, que proporciona apoyo geológico y minero al sector cubano del níquel; CEXNI, importadora y exportadora para la industria del níquel y el cobalto; ABAPET, otra importadora de insumos para el sector energético; y Comercial CUPET, una sociedad mercantil que representa a la Unión Cuba-Petróleo.
En el mismo paquete de medidas coercitivas cayó Fidel Ernesto Castro Calis, un nieto de Raúl Castro Ruz de 31 años, el exjefe de Estado. Su padre es Alejandro Castro Espín, único hijo varón del líder revolucionario de 95 años y hermano menor de Fidel. Con esta medida, son tres generaciones de la misma familia las que quedaron alcanzadas por la Orden Ejecutiva 14.404 firmada por Trump el 1 de mayo de este año.
Rubio se jactó en un comunicado de que “estas designaciones reflejan la visión inquebrantable del presidente Trump de una Cuba libre”. El Departamento de Estado a su cargo volvió a reforzar su publicidad macartista como en las décadas del 40 y 50, cuando en Hollywood se perseguía a actores, directores y guionistas. Charles Chaplin, Orson Welles y Dalton Trumbo fueron colocados en las listas negras de la época. Hoy sería un fenómeno irrepetible en la industria del cine porque la mayoría de sus integrantes están en contra del magnate que gobierna. Pero Rubio ve comunistas por todos lados y, como es esperable, en Cuba.
El sábado último, el Departamento de Estado dio otra vuelta de tuerca al asunto en su cuenta oficial de Instagram. “El comunismo es la mayor amenaza para nuestro país”, sentenció el área que conduce Rubio. En un video donde se incluyeron imágenes de Fidel Castro, se escucha la voz en off de Trump. Es un fragmento de su discurso del 3 de julio frente al monumento del Monte Rushmore, en Dakota del Sur. Fue en la víspera del 250° aniversario de la independencia estadounidense. La idea fija de la extrema derecha es tan grande que abrieron el posteo con la imagen del máximo referente de la revolución cubana.
“El comunismo es una amenaza mortal para la libertad americana”, decía el presidente en el mensaje y “la mayor amenaza para nuestro país”, completaba. En aquella intervención que hizo revivir al senador Joseph McCarthy, el presidente situó al fantasma del comunismo incluso por encima de los episodios bélicos y ataques más traumáticos de la historia reciente de EE.UU.
Esta semana, para seguir con su retórica anticomunista, Rubio continuará la cruzada personal en el manejo y control de América Latina. Visitará Colombia, Ecuador y Perú, tres países gobernados por presidentes de extrema derecha y disciplinados a la política exterior de Washington.
En la entrevista que le concedió a Fox, el funcionario había señalado que Cuba “se coloque en un camino irreversible hacia convertirse en un Estado normal y funcional que, eventualmente, por supuesto, también sea democrático”. Una frase del manual básico de las injerencias.
A esta altura no sorprende que EE.UU le imponga a la isla su política de desgaste mediante la profundización del bloqueo. Es el país que aplica la mayor cantidad de sanciones económicas a otras naciones –y a Cuba en primer lugar– e intenta maquillarlas como saludables para los pueblos que las sufren y solo destinadas a los gobernantes. Por eso, al último comunicado sobre la isla lo tituló: “Nuevas sanciones contra las élites cubanas, sus canales financieros y su aparato de explotación de recursos”.
El Departamento de Estado agregó: “Mientras el pueblo cubano sufre, la familia Castro y sus allegados en el represivo Ministerio del Interior (MININT) de Cuba perpetúan su control absoluto sobre la economía de la isla, acaparando recursos en beneficio de un pequeño grupo de élites del régimen”.
En el caso de Rubio, no funciona el verosímil cuando su área habla de “recursos” en Cuba. Donde sí abundan es en EE.UU. Alimentan la usina de propaganda contra el gobierno socialista que preside Miguel Díaz-Canel.
Los fondos públicos anuales superan los 50 millones de dólares y provienen del Senado y la Cámara de Representantes para acciones de la sociedad civil y manipulación mediática en la isla. La historia lo demuestra con el papel de la USAID, el grifo de dinero siempre disponible para desgastar a Cuba en operaciones de transmisiones y plataformas digitales con fondos públicos manejados por la CIA y el aparato militar.
Estados Unidos tampoco toma en cuenta el daño que causa a los niños con la profundización del bloqueo. La tasa de mortalidad infantil subió un 148% entre 2018 y 2025, pasando del 4,0 al 9,9 por cada 1.000 nacidos vivos. El acoso contra Cuba no empezó con Trump. Viene desde cuando gobernaba John F. Kennedy, siguió con todos los presidentes que lo sucedieron y la isla considera que sus pérdidas económicas acumuladas por estas políticas superan los 170.677 millones de dólares. La agresiva gestión de Rubio en su política exterior es solo otro capítulo. “Un genocidio en curso” según el gobierno cubano.

