La situación en Venezuela (x Stella Calloni)
El constante compromiso ético en el análisis geopolítico del continente y las fuertes declaraciones políticas de Stella Calloni seguramente abrirán un rico debate internacional sobre la traición que representa en Venezuela los acuerdos con los EE.UU.
CAPAC – Entrevista de Lois Pérez Leira en Resumen Latinoamericano
Lo que está pasando en Venezuela pone al descubierto la debilidad absoluta de las izquierdas y de los intelectuales; era algo evidente. Lo que estamos presenciando hoy guarda una relación directa con haber aceptado en silencio los acontecimientos del 3 de enero de 2026. Nadie ofreció una explicación convincente de por qué ocurrió lo que ocurrió: una operación quirúrgica de apenas dos o tres horas donde secuestran al presidente, lo trasladan al exterior y, además, se apoderan del control del país.
Es incomprensible la falta de respuesta militar en la agresión. Venezuela cuenta con un ejército numeroso, dotado de radares, armamento y una estructura defensiva que el propio Chávez dejó organizada. No era una nación indefensa. Pensemos en el caso de Panamá cuando fue invadida por Estados Unidos: era un país de apenas dos millones de habitantes, con el Comando Sur operando dentro de su propio territorio y con una fuerza militar de solo 4.000 efectivos en formación, sin aviación ni armamento pesado. Aun así, en Panamá la gente y las fuerzas armadas resistieron con lo que tenían a mano. Por eso resulta inadmisible que aquí no haya habido resistencia, salvo por el heroico ejemplo de 32 compañeros cubanos y algunas acciones aisladas en cuarteles desprovistos de defensa. Una acción de esta magnitud jamás pudo ejecutarse sin complicidad o un arreglo interno.
Luego de la acción del 3 de enero, en el lapso de una semana instalan a una presidenta encargada cuya primera medida es ceder la administración de los recursos petroleros al Tesoro de Estados Unidos. Y pretenden justificarlo argumentando que son «concesiones necesarias para salvar al pueblo». ¿Salvar a quién? Con la presencia del Comando Sur en el territorio y la implantación del denominado «consenso Trump», se catalogará como terrorista a cualquiera que intente defender la soberanía de su patria. El enemigo interno pasamos a ser todos nosotros.
La traición a Chávez es absoluta y total. Por eso borraron su legado del mapa y ahora intentan hacer lo mismo con la figura de Bolívar. Buscan erradicar la memoria histórica de nuestros pueblos, arrasar con las conquistas sociales y dejar una sociedad empobrecida y desesperada. La izquierda se amparó en ese proyecto extraordinario de comienzos de siglo, pero aquella etapa se sostenía por la estatura de una dirigencia histórica con Fidel Castro y Hugo Chávez a la cabeza. La dirigencia actual creyó que se podía subsistir asistiendo a cumbres, pronunciando discursos elocuentes y redactando documentos. La política exige acción, y aquí no se hizo nada.
La situación en Cuba
Nos estamos durmiendo. En Cuba la población está sufriendo un desgaste desgarrador, una asfixia dramática que recuerda a la situación de Gaza. Por más ayuda puntual que se envíe, hablamos de un país de casi diez millones de habitantes paralizado, sin insumos energéticos básicos y con un sistema hospitalario al límite. No podemos limitarnos a lamentarnos por los rincones mientras esto sucede.
Es hora de movilizarse y actuar. Y quiero ser clara: no estoy haciendo un llamamiento a la insurrección armada ni a nada semejante. Hablo de romper la inercia del círculo cerrado en el que nos debatimos entre discursos impecables que no transforman la realidad. Hay que autofinanciarse si es preciso, salir a la calle, articular con las bases, interpelar a los centros de poder y demostrarle al imperio que seguimos vivos.

