Las mentiras de Marco Rubio
Marco Rubio omite la verdad respecto a su abuelo, que regresó a Cuba poco después del triunfo de Fidel Castro. Marco también ocultó la historia revolucionaria de su padre Mario M. Rubio Reina, colaborador del Movimiento 26 de julio, ¿fue agente en EEUU?
CAPAC – por Arthur González.
¿Sabía usted que el actual secretario de Estado Marco Antonio Rubio García, ocultó la verdad de su pasado hasta que fue descubierta la gran mentira de que sus padres tuvieron que emigrar a los Estados Unidos huyendo del comunismo de Fidel Castro?
Esa falsa información, construida premeditadamente, la repitió durante más de diez años en todos sus discursos desde que tenía 27 años y se postulaba para para la comisión de la ciudad de West Miami y posteriormente en 2010, durante su campaña al Senado a los 39 años, respaldado por el Tea Party conocido sector ultra conservador del Partido Republicano.
Es por eso que siempre ha mantenido una posición de anticomunista visceral, lo que plasmó en 2013 en el libro autobiográfico “Hijo de América”, donde se califica como un niño tímido y testarudo cuyo mejor amigo fue su abuelo materno, el cubano Pedro Víctor García, quien según relata fue su mayor influencia personal y política.
En esa autobiografía Rubio expone que ese abuelo fue un enemigo de la Revolución cubana y le enseñó a amar a los Estados Unidos, a aprovechar cualquier oportunidad de ascenso social y nunca renunciar a liberar a Cuba de la dictadura comunista.
En octubre de 2011, cuando Marco Rubio cumplió el primer año de haber sido elegido como Senador de los Estados Unidos, el periodista español Manuel Roig-Franzia, publicó en el diario The Washington Post , el resultado de sus investigaciones sobre Rubio, demostrando que mentía respecto a su familia, pues sus padres cubanos Mario y Oriales Rubio (conocida como Oria), llegaron a Estados Unidos el 27 de mayo de 1956, huyendo de los asesinatos y la difícil situación económica y política en Cuba, bajo el régimen del dictador Fulgencio Batista.
Llegaron a Estados Unidos con su hijo Mario, quien tenía seis años. Después tuvieron tres hijos más en territorio yanqui. Marco Antonio Rubio es el tercero de los cuatro hijos de la pareja y nació en 1971 en los Estados Unidos.
Sin embargo, Marco Rubio omite la verdad respecto a su abuelo, pues Pedro V. García regresó a Cuba poco después del triunfo de Fidel Castro, al no encontrar la forma de subsistir en Miami y en la isla logró un puesto en una entidad del estado revolucionario.
Sin conocerse el motivo real, en 1962 Pedro decidió regresar a Estados Unidos, donde fue detenido por oficiales de inmigración quienes sospecharon que podía ser un espía comunista.
Al tener más de 60 años y sin pruebas que lo culparan de ser un espía de Castro, logró obtener una visa humanitaria, en parte por su estado de salud.
¿El padre de Marco un agente de Castro enviado a EE.UU?
Pero también Marco ocultó la historia revolucionaria de su padre Mario M. Rubio Reina, quien en 1947 se enroló en el movimiento militar contra el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, que decenas de cubanos revolucionarios organizaron desde Cayo Confites, ubicado al norte de Cayo Paredón, en Ciego de Avilas.
Ahí se vinculó con Fidel Castro Ruz, quien también integraba el grupo de revolucionarios cubanos.
Su padre Mario Rubio, trabajó desde 1948 como celador en la tienda de ropa Los tres Kilos, ubicada en Belascoain esquina a Reina, en La Habana. A mediados de 1955, después de la salida de prisión de los asaltantes al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, fue un activo colaborador del Movimiento 26 de julio y compraba bonos para sufragar las actividades del movimiento revolucionario que lideraba Fidel Castro.
En 1956, ante la difícil situación política que vivía Cuba, se vio obligado a emigrar y en 1960 regresó brevemente a la isla junto a su esposa, desconociéndose los motivos de esa estancia en La Habana, pero no tuvieron ningún problema con las autoridades cubanas. En 1975 obtuvo la ciudadanía estadounidense. Murió en Miami en el año 2010.
Esta información aparece en el libro: “Mario Morales Mesa, desde las sombras y el silencio”, página 111, del Doctor en Ciencias y miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba, Pedro Echeverry.
Marco Rubio ante las evidencias de sus mentiras, admitió al diario The Washington Post su “error”, con el argumento de que solo conocía la historia contada por su familia, minimizando la importancia de su inventada historia.
¿Con esos antecedentes vinculados al movimiento revolucionario pudiera haber sido el padre de Marco Rubio un agente de Castro enviado a los Estados Unidos y después estimular a su hijo a ocupar altos cargos políticos en el gobierno para obtener información de relevancia, como le inculcó desde pequeño su abuelo materno, el cubano Pedro Víctor García?
Recordemos que el secretario de Estado asegura que Cuba posee uno de los mejores servicios de inteligencia del mundo, que no paga a sus colaboradores y solo emplea la conciencia revolucionaria, por eso califica a Cuba como una “superpotencia del espionaje” y la “capital del Comunismo del siglo XXI”.
Cada cual saque sus propias conclusiones, porque en este mundo cualquier cosa es posible.
Cuba se ha visto obligada a defenderse de las amenazas imperiales desde que España dominaba la Isla.
Por esas razones el 5 de enero de 1895 nació la Agencia General Revolucionaria de Comunicaciones y Auxilios, bajo las orientaciones directas de José Martí y el General en Jefe del Ejército Libertador Máximo Gómez. Como jefe principal de dicha organización de inteligencia fue designado José de J.C. Pons y Naranjo, bajo el seudónimo de agente general Luis.
No se equivocó José Martí cuando en carta a su amigo Manuel Mercado le señaló:
“Cuanto hice hasta hoy y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas”.

