Argentina: Mujeres indígenas que ocupan el Ministerio del Interior exigen respuestas

Por Flor Copley. Foto: Revista Emancipa.

A dos semanas de las elecciones presidenciales argentinas, mujeres indígenas ocupan pacíficamente el Ministerio del Interior, ubicado en el centro de la ciudad de Buenos Aires, para visibilizar los problemas que sufren sus comunidades, exigir respuestas a sus demandas y sembrar la semilla de una agenda que incluya los derechos de los pueblos indígenas.

“La rebelión de las flores nativas” es el nombre que le dieron a su acción estas 23 mujeres indígenas de territorios en conflicto, que llegaron autoconvocadas desde diferentes provincias el miércoles 9 de octubre y soportan desde entonces un alterado clima de bajas temperaturas, que para ellas es sólo un detalle entre tanto dolor.

Son víctimas de violencia institucional, persecución, femicidios, violaciones, desapariciones, hambre, falta de acceso a la Justicia, militarización de sus comunidades, desalojos y venta de sus territorios para proyectos extractivistas.

El primer día de ocupación pacífica del Ministerio del Interior reclamaron una reunión con Rogelio Frigerio, el ministro a cargo de esa dependencia estatal del gobierno de Mauricio Macri, y dos días después de permanecer allí sufriendo el frío y el sueño, la obtuvieron.

Pero las soluciones no llegaron. “El Ministro dijo que no tenía la autoridad suficiente para resolver nuestros problemas”, explicaron las hermanas indígenas al salir de la reunión en la que pudieron participar sólo diez de ellas.

Por este motivo, decidieron continuar con la ocupación del Ministerio y exigir “una mesa resolutiva interministerial” que tenga la capacidad de escuchar y atender las demandas de estas mujeres que no volverán a sus comunidades sin respuestas.

El asesinato de un niño, la desaparición de un joven, golpizas por parte de las fuerzas policiales, violencia institucional en la escuela, violaciones a niñas, imposibilidad de hacer denuncias en la Justicia, avance sobre sus territorios, prohibición de ejercer la medicina ancestral, falta de agua, de comida y de condiciones dignas para vivir, son algunos de los reclamos que expresaron en la reunión con el ministro Frigerio.

Provenientes de los pueblos Mapuche, Mapuche-Tehuelche, Qom, Moqoit, Mbya-Guaraní y Tapiete, estas 23 mujeres representan los conflictos que sufren actualmente las comunidades originarias a lo largo del territorio argentino pero también de otros países latinoamericanos.

“Estamos viviendo un modelo de terrorismo de Estado selectivo que se parece mucho a lo que se vive por ejemplo en algunos países de Centroamérica y Colombia, que son modelos represivos criminales pensados desde las grandes corporaciones extractivistas”, explica Moira Millán, una de las referentes de la nación Mapuche que participa de la ocupación pacífica del Ministerio.

«Los funcionarios tienen que entender que la vida no es negociable” (Moira Millán, referente Mapuche)

El momento es ahora

El domingo 13 de octubre fue el primer debate presidencial entre los candidatos de los diferentes partidos políticos que participarán en la contienda electoral. Si bien el futuro no está escrito, las elecciones primarias disputadas el 11 de agosto mostraron una clara tendencia a favor del Frente de Todos, liderado por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

De esta forma, si en las elecciones generales del próximo 27 de octubre el triunfo de la oposición se consolida, la Argentina tendrá un nuevo Presidente a partir del 10 de diciembre y el gobierno de Mauricio Macri, con su política represiva, habrá llegado a su fin.

Entonces, ¿por qué este grupo de mujeres indígenas decide ocupar ahora el Ministerio del Interior?

“Venimos en un momento bisagra pero no con la especulación electoral”, asegura Moira. “Hay desalojos en puerta que incluso se van a consumar antes de que asuma el nuevo gobierno. No tenemos tiempo. Prácticamente hay que salir ya a defender los territorios”.

Además, agrega: “No había en la agenda de ningún candidato el reconocimiento de nuestros derechos. No aparece el tema indígena. Tampoco aparece el tema ambiental. Por eso nos pareció que había que tratar de que emplazar esta agenda en forma urgente”.

Las mujeres indígenas traen con su propio dolor, el dolor de la tierra. Ellas evalúan que está habiendo “un despertar en la conciencia global” y un reconocimiento de que “la vida en el planeta puede desaparecer”. Así es que con sus cuerpos en lucha intentan transmitir “la desesperación por proteger la vida en los territorios”.

“Merecemos que nuestros hijos tengan un aire puro sin contaminación, que tengan bosques, que tengan ríos, que puedan tomar agua limpia. Los funcionarios tienen que entender que la vida no es negociable”, asegura Moira.

Sin embargo, también saben que nunca es un tiempo propicio para sus reclamos y por eso decidieron que el momento propicio es ahora. “El nuestro es un grito que era inaudible y empezó a ser un murmullo, pero en algún momento esperamos que sea un grito de victoria”, aseguran confiadas en la justicia de sus reclamos.

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