Otro fracaso anunciado de EEUU contra Cuba

El gobierno de Estados Unidos no aprende de sus tantos fracasos en su política hostil contra Cuba, que acumulan 67 años y cientos de miles de millones de dólares malgastados con el trasnochado sueño de derrocar a la Revolución.

CAPAC – fuente El Heraldo Cubano

Lo que presagia un nuevo descalabro es la reciente nominación de la contrarrevolucionaria cubana Rosa María Payá Acevedo, como candidata a ocupar un puesto en Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), para el período 2026-2029.

Tal decisión es nada menos que del actual secretario de Estado Marco Rubio, quien junto a la ex representante Ileana Ros-Lehtinen y el representante Mario Díaz-Balart, la recibieron en el Congreso a pocos días de su llegada a Estados Unidos con una visa de refugiada política, la cual negoció con los diplomáticos de la misión en La Habana, a cambio de desplegar una campaña mediática para responsabilizar al gobierno cubano de la muerte de su padre, el contrarrevolucionario Oswaldo Payá Sardiñas, quien murió en un accidente automovilístico en Cuba.

Payá Sardiñas iba en un auto conducido a exceso de velocidad por el español Ángel Carromero, enviado a la Isla por la derecha española, con el fin de repartir dinero a ciertos elementos para realizar actos subversivos.

Marco Rubio desde su posición como senador, orientó y sufragó a Rosa María en sus visitas varios países latinoamericanos, coordinándole entrevistas con ex presidentes y dirigentes de la derecha, donde desarrolló el guion de que la muerte de su padre era responsabilidad del gobierno cubano, incluso ante el secretario general de la OEA, quien le ofreció un tratamiento muy especial.   

Ahora ante la presentación de su candidatura a la CIDH, el Departamento de Estado de Estados Unidos divulgó, mediante un comunicado, que Rosa María es “una defensora de la democracia, líder de los derechos humanos y experta en políticas latinoamericanas de prestigio internacional”, algo que ni ella misma se cree, porque es un traje que le queda muy grande y seguirá la misma suerte del terrorista de origen cubano Armando Valladares, cuando fue nombrado representante de Estados Unidos ante el Comisión de Derechos Humanos de la ONU, a pesar de sus antecedente delictivos.

De acuerdo a la presentación fabricada por el Departamento de Estado yanqui, Paya Acevedo “es reconocida por su labor en la promoción de la libertad, los derechos humanos y la gobernabilidad democrática en todo el hemisferio occidental”.

Utilizan la misma estrategia que diseñaron para la bloguera Yoani Sánchez Cordero en el 2008, cuando pretendieron construirle una imagen de estrella de Hollywood, al otorgarle los premios más relevantes del periodismo internacional e incluso destacados diarios y revistas del mundo la llegaron a declarar una de los “100 Hispanoamericanos más importantes en 2008”, como la denominó  el diario español el País;  o la revista Time seleccionándola entre las “100 Personas más influyentes del Mundo de 2008”; mientras la  revista Foreign Policy de Estados Unidos la destacó “entre las 10 intelectuales más influyentes de Latinoamérica del 2008”. Además, recibió múltiples reconocimientos y premios europeos con miles de euros, sin que los yanquis obtuvieran los resultados esperados para atraer a la juventud cubana.

A Rosa María también le han fabricado una imagen de “líder”, entre ellos el cargo de directora ejecutiva de la Fundación para la Democracia Panamericana, donde dicen que “colabora con legisladores para promover la seguridad regional, los derechos humanos y la estabilidad democrática”. Fundadora de la organización Cuba Decide, que no tiene repercusión en Cuba y para darle más avales, el Departamento de Estado afirma que Rosa María “lidera el movimiento prodemocracia más prominente de Cuba, para exigir un cambio político mediante un plebiscito vinculante, hecho risible que nadie conoce en la Isla.

Si algún periodista desea comprobarlo, puede hacer una encuesta entre los miles de jóvenes cubanos que arribaron a Estados Unidos con el Parole humanitario y los que tienen el documento I-220 A, para comprobar que no saben quién es ella, ni es reconocida como líder de nada dentro de Cuba.

Los premios que ella ha recibido son el Morris Abram de Derechos Humanos (2019) y el Common-Sense Society Courage Award del 2022 (premio al coraje de la Sociedad del Sentido Común), otorgados por gestiones y presiones de su protector el senador Marco Rubio, responsable de construir su imagen de “joven cubana luchadora contra la Revolución”.

Sin embargo, en Cuba y en vida de su padre, jamás se vinculó a las actividades de este y estudió en la universidad de La Habana hasta culminar su licenciatura en Geografía, sin nunca ser molestada por las autoridades cubanas.

Para no dejar dudas, Rosa María se declaró “profundamente honrada” y le agradeció al secretario de Estado Marco Rubio la nominación.

¿Será capaz esta “luchadora por los derechos humanos”, de condenar los asesinatos cometidos por el gobierno del Perú, la violación de la inmunidad diplomática de la embajada de México en Ecuador, incluido el maltrato físico a su embajador y el secuestro del ex vicepresidente asilado oficialmente allí?

¿Condenará el intento de golpe de Estado en Brasil contra el presidente Lula?

¿Defenderá el derecho del pueblo Mapuche en Chile?

¿Apoyará a los maestros y jubilados argentinos?

¿Permitirá que los latinoamericanos sean deportados por Donald Trump, aunque dividan a las familias?

Nada de esto hará la marioneta construida por Marco Rubio y por tanto no tendrá apoyo de los más necesitados en Latinoamérica, esos que luchan y sueñan por un futuro mejor en sus países para no tener que emigrar en busca de oportunidades en los Estados Unidos.

Preciso fue José Martí al firmar:

                                “Solo lo genuino es fructífero”

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