Niley: de las caravanas de campaña a las huidas en desbandada (videos)
Mientras en Venezuela la movilización del pueblo es masiva para defender la Patria contra los gringos, en Argentina crecen los repudios contra los cipayasos de la casta.
CAPAC – por Leonardo Del Grosso
Los que prentendían ser actos de campaña electoral, los que en la imaginación alucinada de los vendepatrias mileístas pretendían ser caravanas gloriosas donde se expresara una pasión fanática, los que en la mente narcotizada de los cipayos pretendían ser hechos políticos portentosos; terminaron en huidas desesperadas y retiradas en desbandada. Es que la ira de los argentinos está creciendo frente a la banda de delincuentes encaramada en la cúspide del estado para destruir la Argentina.
Ya parecen no funcionar los actings histéricos y desencajados del cipayaso mayor de la casta. Ya parecen no funcionar los rictus pornográficos de Niley hacia el falo caído del imperio desmadrado. Ya parecen no funcionar las manifestaciones de «fan» hacia el monstruo «Bibi». La única verdad es la realidad, y la realidad de la Historia parece ir por ellos.
Niley, que con la soberbia típica de la oligarquía porteña despreció la considerada invitación del chino Xi Jinping a viajar en los trenes bala más avanzados y veloces del mundo (velocidades de 350 kms./hora) y, en cambio, corrió gritando por el último boleto al Titanic occidental, hoy ha quedado finalmente atrapado en los laberintos trillados por su tóxica ideología.
Me refiero a la ideología gorila, la ideología sionista, la ideología supremacista, esa que lo votó. Es la que pondera: «como acá el lindo soy yo, por lo tanto, cuando yo violo, miento, cobro coimas, soy corrupto, soy torturador, soy idiota, soy estúpido, soy cobarde, soy imbécil, soy cipayo, soy apátrida, soy casta, soy arrogante, soy genocida, soy cagón, soy traidor, soy vil, en realidad no es así… No puede ser así porque… ¡El espejo me devuelve una imagen linda! que me gusta. Soy el lindo, por lo tanto nada de lo que en la realidad sea descalificativo hacia mi ego existe, y nada de la realidad que suene mal a mis oídos escucho».
Este el «síndrome del trastorno sionista», o el «síndrome del trastorno gorila», o el «síndrome del trastorno supremacista». Es alienación pura. Solo cuenta la autopercepción. La realidad, y específicamente la realidad histórica, no es percibida como tal por el ego de estos trastornados. «Recuérdenlo, soy lindo»: esa sería toda la base de todo para los malparidos que padecen esta enfermedad mental. Pero aquí el problema que tienen es la competencia entre ellos por ser «el más lindo». Esto explica mucho de lo que pasa ahora con Niley.
Porque es mentira que Niley es un marginal, o un autosider, como dice Cristina Kirchner. La clase dominante (esa a la que CFK sermoneaba explicándoles todo lo que, en su común credo capitalista, ella -CFK- había hecho para ella -la clase dominante-, o sea, permitirles obcecadamente que obscenamente la «levanten en pala») puso a Niley en el poder porque es muy representativo de la enfermedad mental que esta clase padece. Son todos cortados con la misma tijera. Imaginen si el autor de esta nota (que obviamente sí es un marginal del «mainstream» y del progresismo, por antisionista) dijera las verdades sobre el «periodismo» mercenario que tanto abunda, en el programa de esos mismos mercenarios, como hizo Niley varias veces, después sería nuevamente invitado a esos programas. Obviamente que nunca. Niley les escupió la cara y lo siguieron invitando, porque la orden de los (narco)capitalistas fue que había que instalar a Niley. Allá fueron, obedientes, los mercenarios de la palabra, a invitarlo a Niley para que los escupa. Y escupirlos formaba parte del plan cognitivo para construir una imagen revolucionaria para la contrarrevolución. Niley es fanático sionista, por lo tanto no es ningún marginal de la clase dominante sino que es quien mejor la define. Por eso, también, Argentina hoy, con Niley, es el hazmerreír de todo hombre poderoso honorable: ser vasallo es una desgracia, pero ser además el entusiasta bufón de señores en clara y alevosa decadencia, es realmente patético.
Por eso, las imágenes de esta semana con un espert-pento huyendo rescatado por un motoquero y un energúmeno con ataque de pánico protegido por un escudo de kevlar contra unas verduras y piedras, son realmente de una gran claridad.
Y leer a Moralina Solá quejándose por «excesos» y «desproporciones» del gobierno, o sea, de los locos que este excelso retórico insidioso ayudó a encumbrar, presenciar a Moralina Solá pidiendo clemencia cuando la indignidad supera demasiado la medida de la justa hipocresía, es realmente un gran ridículo. Los superados se han visto superados. Pero no se trata de algún individuo en especial, se trata de la autopercepción de una clase que se ve bella, y es en realidad un adefesio. Niley, Espertpento, Moralina Solá, son sólo expresiones elocuentes de una clase lumpen, una élite vergonzante que, con su indigno proceder, agravia a todo argentino de ley.
