Hace más de seis décadas, Estados Unidos intenta asfixiar a Cuba

Hace 64 años, el 24 de marzo de 1962, el Departamento del Tesoro del gobierno estadounidense anunció la prohibición de entrada en territorio norteamericano de cualquier artículo elaborado, total o parcialmente, con productos de origen cubano, aunque fuese hecho en un tercer país.

CAPAC – Por Pedro Rioseco* / Tomado de Prensa Latina

Esta medida no fue la primera acción agresiva pública o secreta de Washington contra la Revolución cubana triunfante el 1 de enero de 1959, pero sí un paso importante en la implementación del bloqueo contra Cuba decretado por el entonces presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy.

A partir de las 12.01 AM del 7 de febrero de 1962, con intención de asfixiar económicamente a la población de la isla, comenzaba una acción de genocidio contra su pueblo, sin precedente en el mundo y que dura ya más de seis décadas.

Desde el 6 de febrero de 1959 el Banco Nacional de Cuba había denunciado que su depósito en bancos norteamericanos de 424 millones de dólares fue robado por cabecillas del derrocado dictador Fulgencio Batista y, pese al reclamo oficial, ni un solo centavo fue devuelto a la República de Cuba.

Días después, el 12 de febrero de 1959 el Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos negó un modesto crédito solicitado por el Banco Nacional de Cuba para sostener la moneda cubana.

El 24 de junio de 1959 el Departamento de Estado del gobierno norteamericano del presidente Dwight D. Eisenhower convocó una reunión para amenazar que: “correspondía al Gobierno de Estados Unidos asumir de inmediato una posición muy firme contra la Ley de Reforma Agraria y su implementación”, y advertía que “la mejor manera de alcanzar el necesario resultado es la presión económica”.

El 6 de abril de 1960 el Departamento de Estado del gobierno de Washington promulgó el Memorando Mallory donde reconocía que: “La mayoría de los cubanos apoyan a Fidel Castro (…) no existe una oposición política efectiva (…) el único medio previsible para enajenar el apoyo interno es a través del descontento y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas”, y comenzó así su apuesta por el desgaste en Cuba.

En abril de 1960 las transnacionales Esso, Texaco y Shell, a petición del Gobierno de Estados Unidos, restringieron la exportación de combustible a Cuba, y en junio de ese año el presidente Eisenhower decretó la reducción de 700 mil toneladas de la cuota azucarera cubana en el mercado norteamericano.

El 24 de septiembre de 1960 el Gobierno de Estados Unidos notificó la suspensión de operaciones de la planta de níquel de Nicaro, propiedad del Gobierno de ese país.

Siguiendo la política de ahogar económicamente a la naciente Revolución cubana, el 19 de octubre de 1960 pusieron en vigencia medidas generales prohibiendo exportaciones norteamericanas a Cuba. El 16 de diciembre Eisenhower suprimió totalmente la cuota azucarera cubana para los primeros tres meses de 1961.

El 3 de enero de 1961 Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas con Cuba, y el 31 de marzo el presidente John F. Kennedy suprimió totalmente la cuota azucarera cubana en el mercado norteamericano para todo ese año (tres millones de toneladas).

En enero de 1962 Estados Unidos desplegó una intensa maniobra en la Organización de los Estados Americanos (OEA) que culminó con sanciones y la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba por parte de la mayoría de países latinoamericanos, con la honrosa excepción de México.

Finalmente, el 3 de febrero de 1962, mediante la Orden Ejecutiva Presidencial 3447 del presidente Kennedy, se implantó formalmente el “embargo” total del comercio entre Estados Unidos y Cuba.

En realidad, fue el inicio formal de un proceso de bloqueo económico, comercial, financiero y diplomático que se comenzó a gestar desde el mismo triunfo de la Revolución cubana y que tipifica, según los convenios internacionales, como un acto de genocidio.

En julio de 1963 entró en vigor el Reglamento para el control de los activos cubanos prohibiendo todas las transacciones con Cuba y congelando los valores del Estado cubano dentro de Estados Unidos.

En mayo de 1964 el Departamento de Comercio norteamericano implantó la prohibición total de embarques de alimentos y medicinas a Cuba, aunque en la práctica éstas ya no se efectuaban.

Más de seis décadas después de implantado el bloqueo han pasado ya 13 administraciones por el gobierno de Estados Unidos y la comunidad internacional representada en la Asamblea General de las Naciones Unidas ha condenado en 33 ocasiones, con abrumadora mayoría, este inhumano y cruel entramado de leyes, decretos y medidas extraterritoriales que no respetaron siquiera la pandemia mundial de la Covid-19 para impedirnos adquirir oxígeno.

El gobierno estadounidense de Donald Trump impuso en su primer mandato más de 240 medidas sin precedentes contra Cuba, en su mayoría acciones de recrudecimiento del bloqueo, con el objetivo asfixiar económicamente al país, subvertir el orden interno, crear una situación de ingobernabilidad y derrocar a la Revolución.

En ese periodo se produjo la espuria inclusión de Cuba, en enero de 2021, en la lista de países patrocinadores del terrorismo, alegando su mediación en las negociaciones de paz del gobierno de Colombia con la guerrilla de su país.

Otras medidas recrudecidas fueron las limitaciones de viajes de estadounidenses a Cuba, limitar el monto de las remesas y una campaña de descrédito a la cooperación médica cubana en diferentes países del mundo.

También, regulaciones para obstaculizar el comercio y los negocios, persecuciones a las transacciones bancarias y financieras de Cuba en el mundo, y sanciones a quienes comerciaran con ella en cualquier otro país.

Nada de eso cambió durante el mandato del gobierno del presidente Joe Biden.

Desde el inicio de su segundo mandato, Trump arremetió contra la isla, implantó a finales de enero un férreo bloqueo energético contra Cuba, impidiendo con sus medios navales la llegada de petróleo y gas, presionando a los suministradores tradicionales de La Habana con fuertes multas y aranceles.

Frente a ello, Cuba revolucionaria ha resistido, resiste y resistirá, con el apoyo de países amigos y de la solidaridad internacional, segura de su victoria final hasta consolidar una patria libre, soberana, independiente, próspera y sostenible por la que venimos luchando desde hace varios siglos.

*Corresponsal jefe de Prensa Latina en Nicaragua y concurrente en El Salvador, Guatemala y Honduras durante 10 años; corresponsal jefe en República Dominicana, Ecuador y Bolivia. Creó y dirigió la Editorial Génesis Multimedia que hizo la Enciclopedia Todo de Cuba y 136 títulos más. Anteriormente, director del periódico Sierra Maestra en la antigua provincia de Oriente, ayudante del ministro de Cultura Armando Hart; jefe de la Redacción Internacional de la revista Bohemia con coberturas internacionales en más de 30 países y es autor del libro Comercio Electrónico, la nueva conquista. Dirige la revista Visión de la UPEC y es presidente de su Grupo Asesor.

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