David Adler: «Gaza y Cuba reflejan la normalización del castigo colectivo»

«La isla de Cuba se encuentra sitiada, y el acceso a alimentos, combustible y suministros esenciales es actualmente aún más difícil de lo habitual. Las consecuencias de este asedio se intensifican a diario», señaló el coordinador general de la Internacional Progresista.

CAPAC.- tomado de Telesur

El coordinador general de la Internacional Progresista, David Adler, advirtió en una entrevista exclusiva para L’Humanité que el actual endurecimiento del bloqueo estadounidense contra Cuba no es un hecho aislado, sino que responde a una preocupante estrategia global. Según el activista, existe una conexión directa entre las tácticas utilizadas en Medio Oriente y el Caribe: «No es casualidad que el endurecimiento del asedio estadounidense a Cuba se produzca tras el asedio israelí a Gaza. Esto refleja la normalización del castigo colectivo como instrumento aceptado de poder».

Adler, quien participó en la misión de la Flotilla Global Sumud en Gaza durante 2025, sostiene que una vez que el sistema internacional tolera la hambruna y la privación de combustible en un territorio, estas se convierten en herramientas políticas disponibles para los poderosos.

«La isla de Cuba se encuentra sitiada, y el acceso a alimentos, combustible y suministros esenciales  
es actualmente aún más difícil de lo habitual. Las consecuencias de este asedio se intensifican a diario«, señaló el activista.

Cuba atraviesa actualmente una crisis energética producto del recrudecimiento de la estrategia de asfixia ejecutada por el Gobierno de Estados Unidos. El pasado 29 de enero, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que declara a la isla como una supuesta “inusual y extraordinaria“ para la seguridad estadounidense. Esa medida faculta a Washigton para imponer aranceles a los bienes de países que suministren petróleo a la mayor de las Antillas.

En este contexto, Adler señaló que lo que comenzó el pasado 12 de febrero como el anuncio de una flotilla marítima ha evolucionado, debido a la magnitud de la crisis y la respuesta solidaria, hacia el Convoy «Nuestra América». Este despliegue coordinado por aire, tierra y mar busca romper el aislamiento material y simbólico impuesto por Washington.

«La historia muestra que la solidaridad popular tiene el poder de redefinir las posibilidades políticas y obligar a los estados a cambiar de rumbo«, afirmó el dirigente.

El objetivo central del convoy, que llegará a la capital cubana el 21 de marzo, es entregar suministros vitales: alimentos, medicinas y repuestos energéticos que hoy faltan en la isla debido a la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo y el bloqueo petrolero.

La cuenta oficial de la Internacional Progresista en X se ha convertido en el epicentro de un respaldo masivo de figuras mundiales que denuncian la criminalización de la ayuda humanitaria. Entre las voces más destacadas aparece la de la activista Greta Thunberg, quien vinculó la lucha climática con la justicia soberana. Thunberg fue contundente al señalar que el asedio de Israel contra Gaza se está «exportando» como una táctica de guerra contra otros pueblos: «Apoyo este convoy porque la solidaridad internacional es la única fuerza poderosa para hacer frente a figuras imperialistas como Trump y Netanyahu que preferirían ver nuestros derechos fundamentales en ruinas«, expresó.

Por su parte, el líder laborista británico Jeremy Corbyn resaltó la resistencia histórica de la isla. Corbyn enfatizó que, a pesar de seis décadas de hostilidad económica, Cuba ha logrado construir un sistema de salud universal y niveles de esperanza de vida envidiables. «La administración Trump está intensificando ese asedio en un intento de destruir a Cuba por completo. La gente de todo el mundo debe oponerse a estas políticas punitivas y exigir el derecho de cada nación a determinar su propio futuro libre de intimidación«, instó el político británico.

Desde el sector de la clase trabajadora, Euan Gibb, representante de la Internacional de Servicios Públicos (ISP), aportó la visión de quienes mueven la economía mundial. Gibb resaltó que los trabajadores de las cadenas de suministro entienden perfectamente las consecuencias catastróficas de interrumpir servicios de salud, agua y energía. Para el dirigente sindical, llevar alimentos y medicinas a los necesitados es una «prioridad moral» que debe prevalecer sobre cualquier sanción política o bloqueo financiero.

A este frente de solidaridad se han sumado diversas personalidades políticas y sociales que han utilizado las plataformas de la Internacional Progresista para visibilizar la urgencia del Convoy «Nuestra América». Entre los apoyos confirmados destacan la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, el referente socioambiental brasileño Thiago Ávila, y la congresista colombiana María Fernanda Carrascal, quienes coinciden en que el asedio a Cuba es una violación sistemática de los derechos humanos.

Asimismo, la congresista estadounidense Rashida Tlaib ha sido una de las voces más críticas dentro de las propias fronteras del país agresor, uniendo su reclamo al de cientos de intelectuales y parlamentarios que exigen que la ayuda humanitaria no sea utilizada como rehén político. Estas personalidades, junto a decenas de movimientos sociales, reafirman que la campaña #LetCubaLive no es solo un llamado de auxilio, sino un ejercicio de diplomacia popular destinado a romper, por aire, mar y tierra, el cerco impuesto por Washington.

Esta acción se inscribe en la campaña global «Let Cuba Live» (Deja vivir a Cuba), la cual agrupa a organizaciones como The People’s Forum y Answer Coalition. La iniciativa busca no solo aliviar la carestía material, sino también desafiar abiertamente la noción de que las potencias pueden castigar a poblaciones enteras por su decisión de ser soberanas.

Para Adler y los movimientos sociales involucrados, Cuba es el «valiente ejemplo» de una nación que se niega a someterse. La llegada del convoy en marzo será una señal clara de que, mientras el imperio intenta normalizar el castigo, los pueblos del mundo están normalizando la solidaridad internacionalista.

Deja una respuesta